Martín Ipucha: “Siempre creímos en nosotros”
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Después de haber vivido el partido como el “sexto elemento” de su equipo en cancha, alcanzando el esperado triunfo en una final ante el clásico rival, Huracán, Martín Ipucha festejó desde lo más profundo de su ser el título de campeón del Torneo Apertura “Osvaldo Goizueta”. Y ese gran festejo incluyó el cariño de sus dirigidos y del público Cervecero al grito “que de la mano del Loco Ipucha, todos la vuelta vamos a dar”…
Mientras el “dale campeón, dale campeón” de Quilmes, parecía sonar cada vez más fuerte en esa emotiva entrega de premios, el técnico bahiense se tomó un rato para relajarse, asimilar lo conseguido y dialogar con La Voz del Pueblo.
Ipucha vino a Tres Arroyos para esto, para ser campeón: “Si; la primera vez que hablé con Guillermo (Perticarari), era para esto. Creo que en esta ocasión tenemos un equipo más débil que en 2024 o hasta en 2023, pero tuvimos una primera rueda brillante que nos permitió conseguir el “2”, lo cual fue importantísimo. Después le ganamos a Alumni en semifinales, una victoria de alto valor ante ese gran rival. Y hoy, al derrotar a este equipo (Huracán) que es imbatible, ya está…” dijo emocionado y satisfecho por haber alcanzado el objetivo tan perseguido.
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De la inteligencia a lo emocional
El técnico campeón se sintió reconfortado durante parte de este proceso por entender que su equipo “era inteligente”. Algo que a su entender no tuvo “en esta parte final, pero paradójicamente allí mostró un cambio muy positivo en el juego y lo emocional para llegar a esto. Pero mientras mis bases intentaban organizar los ataques, otra parte buscó definir rápido; lo digo porque no me cierra aún que nos descuenten 20 puntos. Es verdad que el Huracán de ese momento no era el Huracán que todos conocemos y esperábamos una reacción, pero no tan fuerte. Y por suerte ahí apareció el verdadero e inmenso corazón que tienen mis jugadores”.
El bahiense puntualiza bien cómo Quilmes pudo mantenerse en juego después de ese durísimo impacto que, en otro momento, llegó a sacarlo de partido. “Es verdad, en otro momento nos hubiésemos caído; pero en esta final nos mantuvimos en juego, no se nos fueron a 7 puntos; lo máximo fueron 5 pero volvimos rápido, por suerte…”
Por un lado está el haber perdido esa amplia diferencia, pero por otro estuvo el haberle sacado 20 puntos al Globo, desplegando tanto en ataque como en defensa, la máxima expresión quilmeña del año. “Totalmente; es muy difícil hacer un análisis profundo porque todo se vive con muchas pulsaciones, donde cuesta pensar, y los que piensan se cansan; y a los jóvenes que no se cansan les cuesta cumplir ese rol. Pero dimos batalla y acá estamos, festejando”, aclaró con una sonrisa.
Quilmes es un equipo corto comparándolo con su derrotado. “Esa es una realidad”, aunque la vuelta de Mariano Alvarez le dio una importante ayuda en el juego interno. “Mariano no sólo nos dio una tremenda mano; a este muchacho ‘le debo la vida’. Agarró ese rebote decisivo y metió el último libre” acotó, y nosotros debemos reconocer que ese fue un acierto del DT que lo mandó a cancha en ese momento. También fue buena la decisión de darle a Facundo Franssen la base, la cual manejó con eficacia durante el primer tiempo.
Todo sirvió…
La experiencia recogida durante este tiempo fue de suma importancia porque “entendimos cómo llegar al cierre en partido. La rotación funcionó a la perfección, tuvimos mucha confianza, siempre creímos en nosotros”, destacó con orgullo.
Más allá del título, Ipucha acepta y valora que “esto nos dejará muchas enseñanzas, ahora será el momento de un buen descanso para arrancar de cero, siempre pensando en lo más importante de todo que es la final del año, a la cual deseamos llegar, porque es la que más quiero”, confesó.
Quilmes pudo cortar una racha negativa de las finales perdidas ante Huracán, aunque esa estadística no le pesó a sus jugadores. “No, a ellos no les pesó nunca. A mí sí, el problema era mío porque en mi carrera como jugador o técnico, tengo muchos clásicos jugados pero nunca me pasó perder tantos tan seguido, y ya me estaba poniendo nervioso esto”, dijo antes de confesar que el jueves 17, el día anterior a la final fue su cumpleaños “y no quise festejarlo, tampoco me anticipé a celebra el Día del Amigo; no quería saber nada de celebraciones antes de este juego. Y creo que El Barbudo me hizo el mejor regalo posible junto con mis jugadores, que son lo máximo. Con ellos voy a la guerra…”
Este título no genera un compromiso, ayuda al trabajo que se viene. “Sin dudas, pero tenemos que tranquilizarnos; recuperar jugadores que están muy lesionados, muchos de ellos laburan todo el día. Algunos como Mariano (Alvarez) trabaja una semana y la otra puede entrenar, juega un viernes y el otro no; la cosas está muy “atada con alambre”, pero vamos a tratar de acomodarla”.
El éxito deportivo es innegable; pero la emoción que desató este campeonato en la gente es inigualable. “Eso es lo principal; estamos viviendo un momento muy de mierd…, sin entrar en cuestiones políticas, entonces darle una alegría a la gente en un club tan popular como Quilmes, es importantísimo. Siempre creyeron en nosotros, pese a los campeonatos perdidos; esta gente es muy fiel y yo se lo agradezco mucho, mucho. El valor de la hinchada y de la nueva dirigencia es muy importante porque se rompen el alma para conseguir todo lo que necesitamos”.
-¿Martín, dónde estuvo la clave para ser campeón?
-Creo que en la defensa; hicimos una gran defensa en el primer tiempo. El orgullo de todos fue determinante, los miraba a la cara y notaba que hoy era el día. En todo momento me irradiaron confianza.
En la despedida el nuevo técnico campeón del básquet de la ATB saludó a “todos los amigos que me ha regalado Tres Arroyos en este tiempo, los que entendieron que no podía festejar nada antes de esta definición; y obviamente, a toda la gente de Quilmes.
