Más que caminos: una nueva visión para el desarrollo rural
La propuesta de evolucionar hacia fondos fiduciarios de afectación específica y una gestión sostenible de la infraestructura que conecta producción, educación, salud y arraigo en el interior argentino
:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2025/04/caminos-rurales-maquinas.jpeg)
Por Juan Pablo Borioni*
Hace más de cuarenta años que escucho, participo y observo los debates sobre la red vial rural. Mi padre integró una de las primeras comisiones viales rurales de nuestro distrito y desde muy joven pude comprender la importancia que tienen los caminos para la producción, la educación, la salud y la vida cotidiana de las familias rurales.
Posteriormente, entre los años 1995 y 2003, tuve la oportunidad de participar activamente de una gestión municipal que impulsó profundas transformaciones en materia hídrica y vial en el Partido de Tres Arroyos.
Con los conocimientos, tecnologías y herramientas disponibles en aquella época, se desarrolló una verdadera política hídrico-vial que permitió avanzar en la canalización y adecuación de cursos de agua, mejorar el escurrimiento de excedentes hídricos y sostener un intenso programa de mantenimiento de la red vial rural.
Gran parte de los recursos disponibles fueron destinados a ese objetivo.
Se promovió la creación de un ente vial descentralizado, se incorporó equipamiento mediante importación directa de maquinaria y se implementaron mecanismos de gestión que en ese momento representaban una verdadera innovación administrativa y operativa.
Aquellas decisiones respondieron a las necesidades de una época y, sin dudas, contribuyeron a mejorar las condiciones de infraestructura del distrito. Pero el paso del tiempo también enseña que ninguna herramienta es definitiva.
:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2022/09/caminos-rurales-tres-arroyos-2.jpg)
Los sistemas de gestión, al igual que la producción, la educación o la tecnología, necesitan evolucionar permanentemente.
Lo que ayer representó una solución moderna, hoy merece ser revisado a la luz de nuevos conocimientos, nuevas tecnologías y nuevos desafíos productivos, ambientales e institucionales.
Por eso la propuesta de avanzar hacia fondos fiduciarios de afectación específica, participación activa de los productores, control de gestión y modelos de gestión sostenible de caminos rurales no debe interpretarse como una crítica a lo realizado.
Por el contrario. Debe entenderse como una evolución natural de un proceso que comenzó hace décadas y que necesita seguir perfeccionándose.
La evolución no implica negar el pasado. Implica aprovechar la experiencia acumulada para construir un futuro mejor.
El desafío de una nueva etapa
Los caminos rurales constituyen una de las infraestructuras más importantes para el desarrollo económico y social de la Argentina.
Por ellos transitan la producción agropecuaria, los insumos, el transporte, los docentes, los alumnos, los profesionales de la salud y miles de familias que viven y trabajan diariamente en el interior.
Sin embargo, mientras la producción agropecuaria evolucionó incorporando tecnología, innovación, nuevas formas de gestión y una creciente profesionalización, gran parte de los sistemas de administración y conservación de los caminos rurales continúan respondiendo a modelos concebidos para otra realidad productiva, económica y climática.
La discusión ya no debería centrarse únicamente en cuánto dinero se recauda o cuántas horas trabaja una máquina.
La verdadera discusión es cómo construir caminos más estables, más transitables, más sostenibles y mejor administrados.
La evolución institucional: del sistema tradicional al fideicomiso vial
Durante muchos años la gestión de los caminos rurales se apoyó principalmente en estructuras administrativas municipales financiadas mediante tasas específicas y recursos presupuestarios. Ese sistema permitió sostener la infraestructura vial rural durante generaciones y cumplió una función fundamental para el desarrollo de las economías regionales.
Sin embargo, los desafíos actuales exigen mayores niveles de transparencia, previsibilidad, participación y control de resultados.
Por ello resulta oportuno comenzar a debatir la creación de Fondos Fiduciarios de Afectación Específica para la Red Vial Rural Municipal.
La propuesta no implica quitar funciones a los municipios ni reemplazar su rol.
Por el contrario, busca fortalecer la gestión pública mediante herramientas modernas de administración.
El fideicomiso permite garantizar que los recursos destinados a caminos rurales tengan un destino exclusivo, transparente y verificable.
- Permite planificar inversiones de mediano y largo plazo.
- Permite generar estabilidad institucional más allá de los cambios de gobierno.
- Permite incorporar mecanismos permanentes de auditoría y control de gestión.
- Y fundamentalmente permite integrar a quienes utilizan y financian diariamente el sistema.
Productores, municipios, cooperativas, sociedades rurales, técnicos e instituciones intermedias pueden participar activamente en la definición de prioridades y en el seguimiento de los resultados.
La experiencia desarrollada por la provincia de Córdoba demuestra que la participación de los usuarios, la descentralización operativa y la afectación específica de recursos pueden transformarse en herramientas eficaces para mejorar la infraestructura rural.
La principal enseñanza es simple:
Los fondos destinados a caminos deben llegar efectivamente a los caminos. La evolución técnica: de la gestión convencional a la gestión sostenible. Pero la transformación necesaria no es solamente administrativa. También debe ser técnica.
Durante décadas la conservación vial rural se apoyó en un modelo de mantenimiento convencional basado principalmente en intervenciones mecánicas periódicas.
La solución habitual frente al deterioro consistió en remover suelo, profundizar cunetas, desplazar material lateralmente y repetir una y otra vez el ciclo de intervención.
Ese sistema respondió a los conocimientos disponibles en cada momento histórico y permitió sostener la transitabilidad en muchas regiones.
Sin embargo, la experiencia acumulada demuestra que frecuentemente actúa sobre las consecuencias de los problemas y no sobre sus causas.
La erosión permanente, la pérdida de material, los desbalances hidráulicos, la degradación de banquinas y la formación de caminos-canal son algunas de las situaciones que continúan observándose en gran parte de la red vial rural argentina.
Por ello también resulta necesario evolucionar hacia una Gestión Sostenible de Caminos Rurales.
Bajo esta mirada, el camino deja de ser solamente una traza de circulación.
Pasa a entenderse como parte de un sistema territorial integrado por suelo, agua, vegetación, biodiversidad, producción y conectividad.
La cobertura vegetal deja de verse como un obstáculo para transformarse en un elemento estabilizador. Las banquinas vegetadas pasan a cumplir funciones hidráulicas y ambientales. La conservación de suelos se incorpora como objetivo de la política vial. La gestión del agua se convierte en un componente central de la planificación.
Y las intervenciones comienzan a orientarse a corregir las causas estructurales de los problemas.
La pregunta deja de ser cuántas veces pasa la motoniveladora. La verdadera pregunta pasa a ser cuánto tiempo permanece transitable el camino.
Del control del gasto al control de resultados
La gestión moderna exige cambiar la forma de medir el éxito. Durante años los sistemas viales fueron evaluados por la cantidad de combustible consumido, las horas de maquinaria utilizadas o los recursos ejecutados. Hoy debemos avanzar hacia indicadores objetivos de desempeño.
- Kilómetros transitables durante todo el año.
- Reducción de cortes por lluvias.
- Mejor funcionamiento hidráulico.
- Menor erosión.
- Menores costos logísticos.
- Mayor productividad de los equipos.
- Mayor estabilidad de la infraestructura.
- Mayor satisfacción de los usuarios.
El desafío consiste en pasar del control del gasto al control de resultados. Porque lo importante no es cuánto se invierte, sino qué beneficios concretos obtiene la comunidad rural con esa inversión.
Un objetivo común: caminos transitables los 365 días del año
La gran meta debería ser construir una política vial rural capaz de garantizar transitabilidad permanente para la producción y las comunidades rurales.
- Caminos que permitan sacar una cosecha cuando corresponde.
- Que permitan llegar a una escuela rural después de una lluvia.
- Que permitan el acceso de una ambulancia cuando una familia lo necesita.
- Que permitan reducir costos logísticos y mejorar la competitividad del interior productivo.
Ese objetivo requiere planificación, participación, transparencia y visión de largo plazo. Requiere abandonar discusiones estériles para concentrarnos en los resultados. Y requiere comprender que los caminos rurales no son solamente una cuestión vial.
- Son educación.
- Son salud.
- Son producción.
- Son conectividad.
- Son arraigo.
- Son desarrollo.
Una oportunidad para evolucionar
La evolución de la gestión vial rural no es una crítica al pasado. Es una responsabilidad con el futuro. Las generaciones anteriores hicieron lo que consideraron correcto con los conocimientos y herramientas disponibles en cada momento histórico.
Nuestra responsabilidad es hacer exactamente lo mismo. Tomar la experiencia acumulada, incorporar nuevos conocimientos, aprovechar las mejores prácticas y construir sistemas más eficientes para las próximas décadas.
La creación de Fondos Fiduciarios de Afectación Específica, la participación activa de los productores, el control de gestión y la incorporación de criterios de sostenibilidad pueden constituir los pilares de una nueva etapa para la infraestructura rural argentina.
Una etapa donde el camino deje de ser un problema recurrente y se transforme en una verdadera herramienta de desarrollo. Porque los caminos del siglo XXI no se construirán únicamente con más recursos o más maquinaria.
Se construirán con mejores instituciones, mejor planificación, más participación y una nueva visión del territorio. Ese es el desafío.
Y también la gran oportunidad que tiene hoy el interior argentino.
*Abogado – Productor Agropecuario. Asesor letrado de entidades agropecuarias. Delegado Distrito 3 de la Sociedad Rural Argentina. Coordinador de Educación de la Sociedad Rural Argentina. Secretario de la Fundación Sociedad Rural Argentina para la Educación Agropecuaria. Promotor de iniciativas orientadas a la innovación institucional, la educación agropecuaria y la gestión sostenible de la infraestructura rural

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión