Mensaje de la Mesa Ecuménica: “La hoguera nunca fue una figura retórica”
Expresó su indignación por palabras del presidente Milei y planteó que “es la prolongación de un discurso de odio”
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La Mesa Ecuménica por la Democracia, la Vida y el Bien Común manifestó su estremecimiento y asombro por palabras pronunciadas por el presidente Javier Milei en la Fundación Faro.
En su mensaje, indica: “Hay palabras que jamás son neutras. La hoguera nunca fue una figura retórica: fue el instrumento con el que los poderes de turno silenciaron a quienes pensaban distinto”.
Señala que “por siglos -y lamentablemente también entre las y los cristianos de diversas tradiciones, la hoguera fue un método cruel y cuya finalidad era el escarmiento para quienes osaran oponerse, o simplemente disentir las órdenes de los poderosos de turno hayan sido laicos o eclesiásticos. Y mientras las llamas devoraban cuerpos, las plazas se llenaban de multitudes que aplaudían, autoridades que observaban y notables que enmudecían. El terror siempre necesita de su público y de sus cómplices”.
En este marco, afirma que “por eso nos estremece y nos indigna lo ocurrido en la Fundación Faro el pasado viernes 23 de octubre. Ante empresarios, políticos y funcionarios, el presidente Milei señaló a periodistas uno por uno, los acusó de corruptos y sentenció que ‘se tienen que quemar en la hoguera’. Hubo aplausos. Hubo silencios. Y ambos pesan como piedras”.
En el escrito, considera que “no es un exabrupto aislado. Llamarlo metáfora no lo vuelve inocuo: la hoguera nunca fue inocente, y menos cuando se pronuncia después de señalar nombres propios. Y no hay metáforas posibles que atenúen el mensaje, que habilita mayor intolerancia y más violencia. Es la prolongación de un discurso de odio que estigmatiza a la prensa y a cualquiera que se atreva a cuestionar. Cuando desde lo alto del poder se convoca a quemar a quien incomoda, el odio deja de ser opinión y se vuelve atmósfera, y de atmósferas como éstas siempre nacieron las violencias”.
Subraya que “la Escritura nos previene: «¡Cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!» (Santiago 3:5). Y el profeta clama contra los que pisotean la verdad: «Corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo» (Amós 5:24). Desde nuestra fe aprendimos que las ideas no se defienden con fuego sino con diálogo, y que ningún gobierno es dueño de la palabra del pueblo”.
Asimismo, la Mesa Ecuménica sostiene que “en el nombre del Dios de la vida, hoy alzamos la voz en solidaridad con los y las periodistas agredidos y con cada persona, organización y comunidad que es señalada, insultada o amenazada por pensar, informar o reclamar. No están solos ni solas”.
Finalmente, expresa: “Y a quienes todavía creen en la dignidad humana: ¡no nos resignemos, no miremos hacia otro lado, no nos acostumbremos al fuego! La indiferencia también es una leña. Organicémonos, hablemos, acompañemonos, movilicémonos. Que el odio no eche raíces en nuestra tierra. Que sea la esperanza, tejida entre todas y todos, la que tenga la última palabra”.
La carta fue acompañada por referentes sociales, sindicales y de organismos de derechos humanos.


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