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Murió Alejandro Burgauer, nieto de Ernesto Gesell y un referente en Dunamar

Este miércoles se produjo la desaparición física de Alejandro Burgauer, presidente de Dunamar S.A., nieto del pionero Ernesto Gesell. Se encontraba internado en la ciudad de Buenos Aires, con un estado de salud que en los últimos meses fue muy delicado. 
 
Era contador público y desde la adolescencia, le atrajo el Barrio Parque Dunamar, al que visitó para permanecer los primeros veranos en el camping Dunamar. 
 
Su abuela Isabel adoraba el lugar y siempre tuvo una actitud de cuidado y respeto a la naturaleza. Así lo relató Burgauer, en una entrevista para el programa “Historias de Campo” en el año 2000, contenido que formaba parte de la página digital de La Voz del Pueblo. 
 
De a poco, Burgauer comenzó a tomar mayor participación. Siempre valoró públicamente la tarea fundamental de don Angel Fangauf, casado con una hija de Ernesto Gesell, quien tuvo un rol clave en las tareas de forestación del barrio. 
 
En 2002, Burgauer dio impulso al proyecto de Los Troncos, en tierras ubicadas en cercanías del arroyo Claromecó, cuya ejecución requirió un plazo de siete años y le generó muchos aprendizajes. 
 
También tuvo una intervención decidida en la propuesta en crear una nueva bajada vehicular, para evitar que siga registrándose un tránsito intenso en medio de las calles de Dunamar. Este objetivo se pudo lograr, con resultados muy positivos. 
 
Del mismo modo, tenía un plan de urbanización sobre el frente costero, lo que dio lugar a numerosas reuniones con concejales y con autoridades municipales. En perspectiva, con la mirada hacia los inicios de este maravilloso barrio parque, supo afirmar que para comprar las tierras “había que tener ganas”, porque todo estaba por hacerse. Era un descampado. Su abuelo, indudablemente, fue un pionero y abrió un camino, junto a colaboradores y a Fangauf. 
 
Burgauer defendía las iniciativas vinculadas al turismo, porque destacaba que constituía una fuente de mano de obra intensiva. “Quien viene acá sale disparando o queda enloquecido. No hay término medio, no me preguntes el motivo”, argumentó en la mencionada entrevista. El, por supuesto, se encuentra entre quienes se vieron atraídos por las características de Claromecó y Dunamar, donde desarrolló una parte no menor de su vida familiar y profesional.
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