Neurociencia en la vida cotidiana: cómo entrenar el cerebro para vivir mejor
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Por Laura Caruso (*)
En los últimos años, la neurociencia dejó de ser un campo reservado a laboratorios y universidades para instalarse en la vida diaria de miles de personas. Hoy sabemos que el cerebro no es un órgano rígido e inmutable, sino una estructura plástica capaz de aprender, adaptarse y transformarse a lo largo de toda la vida. Y esa es una buena noticia: significa que cada decisión que tomamos puede influir en nuestra salud mental, nuestra memoria y nuestro bienestar.
A nuestro alcance
La llamada neuroplasticidad es la capacidad del cerebro para generar nuevas conexiones neuronales. Cada vez que aprendemos una palabra nueva en nuestro idioma o en otros, recordamos una canción, resolvemos ejercicios mentales o incluso cambiamos de rutina, nuestro cerebro está creando nuevas redes. Es decir, podemos entrenarlo como si fuera un músculo.
Pequeños hábitos con gran impacto
La investigación científica muestra que ciertas prácticas diarias estimulan las funciones cognitivas y emocionales.
Como un aspecto central, se debe tener en cuenta que el descanso favorece la consolidación de la memoria y la reparación neuronal. Por este motivo, es clave dormir bien.
También moverse más, con ejercicio físico regular; aprender cosas nuevas; alimentarse en forma equilibrada; y conectar socialmente, porque las conversaciones, el humor y los vínculos amistosos-afectivos activan regiones relacionadas con la empatía y la resiliencia.
Para decidir mejor
Aplicar conocimientos de neurociencia no significa tener que leer estudios académicos, Se trata, más bien, de ser conscientes de cómo funciona nuestra mente. Por ejemplo, comprender que el cerebro tiende a buscar recompensas inmediatas nos ayuda a planificar mejor, evitar decisiones impulsivas y sostener hábitos saludables.
El futuro ya está aquí
Lo más apasionante es que éstas investigaciones no sólo sirven para la clínica o la tecnología, sino también para la vida de todos los días. La neurociencia aplicada nos invita a reconocer que cuidar el cerebro es tan importante como cuidar el corazón o los músculos. Y que nunca es tarde para comenzar, aún en la vejez, un cerebro estimulado puede seguir aprendiendo y creando.
Diez tips
Los siguientes puntos incluyen algunos aspectos ya mencionados y otros complementarios, valiosos para tener en cuenta cada día.
-1.Dormí bien: entre 7 u 8 horas diarias de sueño reparador mejoran la memoria y concentración
-2.Movete a diario: caminar, bailar, o hacer ejercicio activa la circulación y oxigena el cerebro.
-3. Aprendé algo nuevo: un idioma, una receta o un instrumento, la novedad mantiene la plasticidad cerebral.
-4.Jugá y resolve desafíos: anótate en talleres de estimulación cognitiva, que además también socializas, juga ajedrez, scrabble y otros juegos de mesa, hace sopas de letras , crucigramas, laberintos, acordate de variar ejercicios.
-5. Lee todos los días: aunque sean 15 min., la lectura fortalece el lenguaje y la imaginación.
-6. Comé “para el cerebro” : incorporá pescado, verduras de colores, aceite de oliva.
-7.Hidratate bien: tomar suficiente agua favorece la energía y el rendimiento mental.
-8. Conecta socialmente: charlar, reír y compartir con otros protege contra el deterioro cognitivo.
-9. Practicá la atención plena: (mindfulness) dedicar unos minutos a respirar con calma reduce el estrés.
-10. Cambiá rutinas: Usa la otra mano para actividades como lavarte los dientes, pintar, dibujar, escribir. Variá el camino al trabajo o probá nuevas actividades que te gusten para desafiar al cerebro.
(*) La autora es instructora en Estimulación y Rehabilitación Cognitiva, Inteligencias Múltiples y Psicomotricidad y Educadora Neuropsicocognitiva recibida en Ineco (Instituto de Neurología Cognitiva). Realizó capacitaciones en PSI (instituto de psicología integral), CTC (Centro de Terapias Cognitivas) e ITCC (Instituto de Terapia Cognitivo Conductual)
