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Niños pilotos: ser padres y vivir con el corazón en la boca

Foto: Agostina Alonso

Bruno Oliver es el piloto de carreras más joven del automovilismo tresarroyense. Tiene 12 años y desde los 4 compite en distintas Asociaciones de Karting. En una semana donde la tragedia en el deporte motor se llevó la vida de un corredor de motos de 9 años, el temperamento y la filosofía de estas familias cobra especial relevancia. Cómo se vive y disfruta de un hijo que practica un deporte de alto riesgo

 

Por Enrique Mendiberri

 

Cuando a Bruno Oliver le sacaron los pañales, ya sabía manejar. Por eso poco extraña enterarse que, con sus 12 años, ya tiene tres títulos en distintas Asociaciones de pilotos de karting y está compitiendo en un campeonato muy exigente en Mar del Plata.

 

¿Pero cómo es ser padres de un niño piloto (hoy ya entrado en la adolescencia) cuando tragedias como la de (el piloto de Superbike) Lorenzo Somaschini a principios de semana, lo inunda todo?

“El automovilismo es un deporte de muchísimo riesgo y lo mío, por ahí es un consuelo de tontos, pero tenemos el destino marcado. Hay gente que se ha accidentado en la calle caminando y tuvo un resultado fatal. En el caso de Bruno, te da ese miedo, pero después de 10 años viéndolo arriba del karting podes verla ´tranquilo’ la largada”, dijo Gastón Oliver, su papá, antes de describir el que considera el momento más duro de carrera, “antes yo me daba vuelta, no lo podía mirar hasta que pasaba la primera curva. Ahí respirabas tranquilo. Ahora, después de todo este tiempo, le seguís el casco en toda la carrera”.

 

Bruno Oliver tiene 12 años, pero cuando todavía no tenía 4, tuvo su primer contacto con un karting. Hijo y nieto de familia tuerca, en su cabeza todavía vive aquella inolvidable tarde en que se subió a su primer monoplaza, “había un karting en casa, yo le pedí permiso para subirme y me gustó. Mi papá le puso un cable de acelerador para controlarme él la velocidad y yo solamente doblaba. Después me empezó a largar un poquito más y acá estoy, corriendo en Mar del Plata”, dice con una soltura singular para su corta edad.

 

 

A su lado, su mamá Verónica, también tiene un perfil más temerario que la media de las madres convencionales, y lo demuestra recordando cómo nació la pasión por la competencia, “al principio, lo viví como toda mamá. Pero en nosotros, la velocidad, los coches, tienen mucha presencia. Incluso nuestros padres, el de él y el mío, siempre trabajaron en talleres. Cuando lo veíamos a Bruno en la calle con el karting (adaptado con el cable), era todo risas. Hasta que un día lo ve una persona que lo invitó a un circuito en Oriente, donde iban chicos de distintas edades. Fue y anduvo. Tenía 4 años”.

 

Noticias que asustan

La semana había comenzado con una mueca de dolor para el público motor argentino. El piloto rosario Lorenzo Somaschini, de apenas 9 años, había perdido la vida a raíz de las lesiones sufridas en una caída durante una prueba del Superbike en el circuito de Interlagos, en Brasil.

 

Una noticia que asusta y, sobre todo en los Oliver, el impacto es doble, “cuando Vero me cuenta que había fallecido el nene, le digo ‘no me contés más’, porque yo escucho esto y me dan ganas de que Bruno no corra más. El miedo está. Igual, es una moto. A mí no me gustaría ver a Bruno arriba de una moto, pero el automovilismo es un deporte de alto riesgo y siempre está el peligro”, reconoce Gastón.

 

En ese sentido, el padre de Bruno recuerda la manera en qué él mismo lo vivió con su padre, como piloto, “es distinto cuando el que está arriba del auto es tu hijo. A mi viejo le pasaría lo mismo que a mí, nunca me dijo nada. Pero cuando uno está arriba del auto, sabe lo que hace. Pero cuando es tu hijo, lo ves distinto. Me apasiona verlo, pero también tengo esos momentos en los que no quiero saber más nada”, aseguró.

 

 

Junto a su hermana Fiorella. Disfrutando una de las tantas copas ganadas, “es como mi segunda mamá”, dice Bruno

 

Un sentido en el que Verónica coincide, pero también sabe enfrentar, “mi hija (Fiorella, de 23) me dice que los nervios son los mismos que cuando Bruno corría con 4 años. Lo peor es cuando está por largar. Después, es cuestión de mirar por dónde está Bruno. Yo a él le tengo confianza arriba del karting. Después, si se tocaron o pasó algo, son cuestiones de carrera. Pero yo sé que él se sube y, como mamá, sé lo que va a hacer. Pero como mamá, los nervios siempre están”, afirmó.

 

Lejos del miedo

Entre ellos Bruno los escucha atento. Su madurez le permite entender la preocupación de sus padres, pero su desenfado joven es inocultable cuando piensa en el futuro.

 

Fan del TC y el TN, el peligro salta de sus labios cuando explica por qué admira esas categorías, “por el ruido, pero sino, también me gustaría correr en un Turismo Pista o Nacional”. ¿Formula 1 no? “En la Formula 1 no se tocan, no es tan divertido. Me gusta mucho el Turismo Nacional porque hay mucho ‘chapa, chapa’, que se tocan, que van de acá para allá”, afirma sonriente, mientras sus padres se toman la cabeza.

 

No obstante, con sus títulos en los campeonatos de la AKTS, Asociación de Karting de Tierra del Sudeste (campeón 2019 con 8 años) y 2021 (10 años) y en la APPK, Asociación Pilotos Propietarios de Karting, también en 2021, demuestra que lo suyo va en serio.

 

La APPK es un asociación muy competitiva y poblada, con vehículos y equipos poderosos  que corren en Mar del Plata, “donde todos apuntaban a querer andar bien” y también salieron campeones en 2021, explicó Gastón, a quien acompañan muchos seguidores desde hace en años en Tres Arroyos, “tenemos mucho apoyo de la gente. Bruno tiene la suerte de que, desde que arrancó en el karting, desde el Municipio hasta muchos privados, están pendientes de él”.

 

En ese sentido, la lista es larga: Lusqtoff Argentina, La Perseverancia Seguros, el intendente Pablo Garate, la Dirección De Deportes Tres Arroyos, Juan Francisco, LSC cereales, Cumeche,  Silos Eima, La Chacra, Nacho, ArgMetal, GNC Chávez, Shell Don Félix, Agua Cimes, Trelactea, Placas Y Maderas D`annuncio, Berlín Eventos, Lubricentro Acuario y Vasco Y Nora, son las firmas e instituciones que hace años lo acompañan a pesar de no correr en Tres Arroyos.

 

El deporte elegido

“Hace unos años lo quise llevar a fútbol. Yo atajaba cuando era chico. Se lo propuse, fue dos veces, y me dijo, ‘no me traigas más porque no me gusta’. La gente se equivoca a veces, piensa que porque yo corría en automovilismo quiero que él lo haga. Pero todo lo contrario”.

 

Así explicaba Gastón Oliver uno de los intentos fallidos por hacer que Bruno se dedique a otro deporte.

 

“Yo ví muchos comentarios en donde la gente cuestiona a los padres. Uno trata de acompañarlos en el sueño a ellos. Obvio que nadie va a querer que nos pase nada con nuestros hijos, pero ¿y si a él le gustó esto? Sobre todo después de haberlo llevado a otros deportes. Bueno. Que haga lo que quiera. Uno trata de acompañarlo para que le vaya de la mejor manera posible”, señaló, antes de remarcar que, “que a cada chico le guste el deporte que sea, lo va a acompañar. Si a Bruno, por sus padres o sus abuelos, le tocó el automovilismo y uno lo acompaña, no es como la gente pueda decir, cuando se comenta que (los padres de Lorenzo Somaschini) fueron malos padres. La gente no está en el ambiente y no sabe lo que siente el chico”, aclaró.

 

Hoy, Bruno Oliver marcha 8vo en el campeonato de la APPK, después de haber permanecido en los primeros tres puestos al inicio. Sin embargo, problemas con el chasis, le impidieron hacer una perfomance que le permita mantenerse. La próxima fecha es el domingo 7 de julio y los tresarroyenses que no vayan al circuito, podrán disfrutarlo a través del streaming de la competencia que, a través de LA VOZ DEL PUEBLO, van a poder seguir.

 

Será otro desafío cargado de adrenalina para Bruno y emoción para sus padres y seguidores, entre quienes la pasión se lleva en la sangre y la tradición es no tener miedo.

 

 

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