Gustavo Vidal dijo que un aspecto clave es darle continuidad a los controles y tratamientos

La Ciudad

InfoSalud

Accidentes cerebrovasculares en tiempos de coronavirus

24|10|20 09:00 hs.

El 29 de octubre se conmemora el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV) para promover la toma de conciencia sobre esta enfermedad. Por este motivo, dialogamos con el doctor Gustavo Vidal, neurólogo del Centro Municipal de Salud.


“El accidente cerebrovascular se provoca por la obstrucción de una arteria en el cerebro por un coágulo que deja sin irrigación una determinada zona cerebral o bien por la ruptura de una arteria que provoca una hemorragia cerebral. Se clasifica en dos grandes grupos, que son los trombóticos o embólicos, que es cuando la arteria se tapa, y los hemorrágicos que es cuando se rompe una arteria”, especifica el doctor Vidal.

El ACV y la pandemia están relacionados por dos vías, debido a que está comprobado que el Covid-19 puede provocar un estado de hipercoagulabilidad, es decir un aumento de la tendencia a que se formen coágulos o trombos dentro de las arterias producto de la inflamación del endoterio que es la pared interior que reviste las arterias; lo que puede provocar un accidente cerebro vascular isquémico. 

En menor medida, también se han presentado accidentes cerebrovasculares hemorrágicos. La característica saliente es que estos ACV se presentan en personas jóvenes que no tienen más allá de los 50 años de edad y sin antecedentes previos y muchas veces sin otros síntomas de Covid.

Presentan una febrícula, desarrollan el ACV y al hacerse e hisopado da como resultado positivo. Si bien la tasa de presentación de Covid, con un ACV es del 3% mundial. 

Actuar a tiempo es la mejor forma de asegurarse que un cuadro pueda ser reversible


Hoy, a cualquier persona que ingrese al sistema de salud con síntomas de un ACV trombótico o embolico, no mayor de 50 años, se le realiza el hisopado y se lo trata con los cuidados de Covid positivo hasta tener el resultado.

Consulta temprana 
“Si bien no se puede prevenir esta forma de aparición del ACV por Covid, si es posible trabajar con la otra relación del ACV y la pandemia y que es preocupante: la disminución de la realización de los controles médicos por patologías asociadas como las afecciones cardiológicas, dislipemias, diabetes que son todos factores de altísimo riesgo de accidente cerebrovascular”, explica el doctor Vidal. 

Por último, hay muchos pacientes que tienen accidentes isquémicos transitorios, que son estas manifestaciones de unos pocos minutos; como por ejemplo el adormecimiento de un brazo o una pierna y luego desaparece. Esto suele ser desestimado por las personas y no realizan la consulta. 

En este caso deben concurrir a su médico de cabecera o de confianza, ya que si luego de la evaluación lo considera necesario va a ser derivado a un neurólogo. A estas manifestaciones hay que estudiarlas, medicarlas y disminuir los factores de riesgo. Es de esto de lo que nos tenemos que ocupar y a lo que cada persona debe prestarle atención en su casa; porque es lo que está trayendo grandes problemas.

La comunidad ha disminuido en más de un 40% la realización de los controles de salud tanto de las enfermedades cardio como cerebrovasculares y no debe hacerlo para evitar complicaciones en los cuadros que se puedan presentar. 

Vidal aconseja “concurrir a su médico de confianza, de cabecera o a los médicos generalistas de los Centros de Atención Primaria más cercanos; que de ser necesario los derivaran al especialista”. 

Síntomas
- Adormecimiento brusco en un brazo o en una pierna o una debilidad, una falta de fuerza o una disminución notoria de la movilidad u hormigueo que se instale de forma brusca o en unas horas. 

- Dificultad en articular la palabra o en encontrar la palabra adecuada para denominar un objeto. 

- Un vértigo, que es cuando gira todo alrededor de uno o uno gira alrededor de todo; es un mareo fuerte e intempestivo, que asociado a cefalea puede ser tranquilamente un ACV; en tanto que la mayoría de las personas, le restan importancia porque creen que puede provenir de problemas en el oído interno o en la columna cervical; por lo cual hay que estudiarlos. 

- Otro síntoma de fácil detección es que uno puede notar en otra persona que se le desvía la boca o tiene una asimetría repentina. Esto es importante aunque sea momentánea. 

- La disminución de la visión aunque sea transitoria de uno o de los dos ojos. Es más frecuente dejar de ver por un par de minutos de un ojo. 

Estos son los síntomas de alarma, a los cuales hay que prestarle atención ya que actuar a tiempo es la mejor forma de asegurarse que un cuadro pueda ser reversible, pasadas las horas o días el cuadro se pueda agravar y desde el punto de vista médico, muchas veces solo se puede rehabilitar para tratar de recuperar las funciones alteradas.

Por lo cual es fundamental que no dejen tampoco de consultar por patologías previas, crónicas y también aquellas personas que ya han tenido un ACV y se encuentran bajo control médico, que le den continuidad a los tratamientos. 

“Es muy importante recalcar que en los centros sanitarios trabajamos con protocolos, como todos los profesionales de salud por lo tanto deben concurrir a las consultas y reitero darle continuidad a los tratamientos”, destaca. 

Avances y calidad de vida 
Si bien el accidente cerebrovascular es la primera causa de discapacidad a nivel mundial y cualquiera de los dos tipos pueden ser mortales ya que son cuadros graves y todo va a depender de la lesión cerebral. Los hemorrágicos son los más graves pero los menos frecuentes; ya que un 30% del total son de este tipo.

Por ello es fundamental no desaprovechar las oportunidades que tenemos para crear conciencia de la importancia de la prevención y el tratamiento. 

Hoy gracias a los avances en los tratamientos, como por ejemplo el monitoreo de presión intracraneana y los tratamientos de neurointensivismo, ha disminuido mucho la mortalidad; también ha disminuido la utilización de la técnica quirúrgica para resolverlos, ya que se los puede tratar con medicación y esperar a su evolución, obviamente dependiendo de la lesión y de su ubicación. 

Por cateterismo hoy se puede desbloquear una arteria, pero es importante destacar que para la realización de esta técnica se cuenta con muy poco tiempo, no más de seis horas de sufrido el ataque. 

Es muy importante, y por ello se fijó este día y hacemos este tipo de notas porque es necesario, educar a la población en qué signos de alerta tiene que tener en cuenta para detectar un ACV. 

El ejemplo del valor de la información en manos de la comunidad es el de la enfermedad cardiaca, por ejemplo; hoy una persona que le duele el brazo izquierdo, aunque no le duela el pecho, va a un cardiólogo. 

Esa es la forma y es un mérito enorme y marca la importancia de estar informado. Aún no logramos ese nivel de conciencia respecto de los síntomas del ataque cerebro vascular, indica el doctor Vidal. 

El impacto
Las discapacidades más frecuentes que puede provocar un ACV son la parálisis de un lado del cuerpo, o una hemiparesia, que es la inmovilidad de un lado del cuerpo y que ocasiona como secuela definitiva, que no pueda realizar movimientos de coordinación fina como escribir o realizar el trabajo que solía hacer; más grave es aun cuando está asociado a una dificultad para hablar o del lenguaje (afasia) que implica la posibilidad de hablar o comprender. 

En general son mixtas en impactan en la comprensión y evocación del lenguaje, por lo cual si sumamos que una persona tenga parálisis de un hemicuerpo y además no pueda expresarse, es una discapacidad muy severa y que requiere de cuidados de por vida y genera un despliegue de múltiples necesidades del sistema de salud solo para tratar las secuelas que duran años; como por ejemplo, terapia ocupacional, fonoaudiología, kinesiología, medicación de alto costo. 

Además del estrés que le implica al paciente y al entorno y muchas veces, en un alto porcentaje de los casos, son secuelas graves que no se revierten. 

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Cómo cuidarse 
“Es importante decir e insistir en la prevención, en que no hay que llegar al ACV. Que podemos cuidarnos con múltiples hábitos, estrategias y conductas”, insiste el especialista en neurología. 

Controlar la presión arterial, controlar la dislipemia, es decir los triglicéridos, el colesterol, la diabetes, evitar el sedentarismo, el alcoholismo. 

Estos factores o hábitos son fundamentales para prevenir un ACV. Caminar 30 minutos por día; es algo que casi todos podemos hacer y es muy beneficioso, para mejorar la circulación de la sangre.

Por lo que la actividad física y una alimentación sana son las mejores estrategias y están al alcance de todos quienes deseen tomar una decisión para mejorar su calidad de vida. 

“Como un aspecto central, hay que tener en cuenta que una vida saludable es fundamental”, finaliza el doctor Vidal.