La Ciudad

Por Noelia Bravo y Virginia Jensen

Artritis y artrosis

13|11|20 10:07 hs.

Muchas son las veces en que oímos hablar de estos términos y, a pesar de lo que mucha gente cree, no son la misma enfermedad, de hecho, las similitudes se reducen a algunos de sus síntomas ya que ambas afectan a las articulaciones, el resto son diferencias. Por ende, nos gustaría aclarar /explicar algunas de ellas, pero por sobre todas las cosas, como poder intervenir desde el área de terapia ocupacional (TO) una vez que la persona es diagnosticada y derivada por su médico, en la mayoría de los casos reumatólogo o traumatólogo, para iniciar un tratamiento desde nuestra profesión. 


 Algunas nociones 
La artrosis es una enfermedad reumática crónica que lesiona el cartílago articular. Provoca dolor, rigidez e incapacidad funcional, e impide realizar con normalidad algunos movimientos cotidianos como, por ejemplo, cerrar la mano, tomar objetos, sujetar bolsas de supermercado, subir escaleras, caminar, entre otras. 

 Afecta principalmente a personas entre los 40 y los 60 años. 

La artritis, es una enfermedad reumática crónica que se caracteriza por la afectación de las articulaciones periféricas, en las que se produce dolor, hinchazón secundaria a la inflamación de la membrana sinovial y rigidez sobre todo por la mañana o después de periodos prolongados de reposo. 

Además de dañar las articulaciones y los tejidos circundantes (tendones y músculos), la inflamación crónica puede afectar a otros órganos como el corazón, el pulmón o el riñón. Es por esto que la artritis reumatoide se considera una enfermedad sistémica (o lo que es lo mismo, generalizada). Además, si la inflamación es elevada y mantenida, puede provocar fiebre, cansancio, astenia, pérdida de peso y pérdida de apetito. Se puede dar a cualquier edad, incluido en niños; aunque lo más común es entre personas de entre 20 y 40 años. 

En síntesis, en la artritis el rasgo principal es la inflamación y en la artrosis es el desgaste. Son dos enfermedades que cursan con dolor, en ocasiones hinchazón y rigidez, pero en la artrosis el dolor es de tipo mecánico, es decir, se desencadena con los movimientos y mejora con el reposo. En la artritis reumatoide, sucede justo lo contrario: el dolor tiende a empeorar con el reposo. 

Nuestro rol 
Ahora que esclarecimos un poco más sus diferencias/similitudes y, teniendo en cuenta que estas enfermedades constituyen un alto motivo de derivación, es importante destacar cual es nuestro rol como terapistas ocupacionales una vez que el paciente llega a consultorio. 

La Terapia Ocupacional, es, por tanto, una profesión socio-sanitaria cuyo propósito es facilitar el desempeño ocupacional satisfactorio (por medio de ocupaciones y/o actividades) en personas que presentan riesgo o disfunción ocupacional, en cualquier etapa de su ciclo de vida. Se entiende por desempeño ocupacional, las distintas maneras en que los seres humanos abordan su quehacer diario en los ámbitos del: autocuidado, de las actividades de la vida diaria, instrumentales, actividades productivas, de ocio y participación. 

Pretende romper con el ciclo negativo provocado por la enfermedad, que le impide al paciente seguir con su vida “normal”, repercutiendo en su calidad de vida. 

Nuestro papel, se centra en ayudar a la persona a desarrollar y/o recuperar habilidades importantes para su funcionamiento independiente, su salud y su bienestar. Para ello, trabajamos mejorando o manteniendo su capacidad de realizar actividades de la vida diaria, tanto en casa, como en el trabajo y/o en la comunidad. 

Algunos de los recursos que utilizamos, son: 
- Planes de actividades terapéuticas para el manejo y alivio de los síntomas. 
- Programas de ejercicios para manos y miembro superior. 
- Diseño y confección de férulas u ortesis adaptadas, que ayuden a mantener la alineación de las articulaciones, previniendo así la aparición de deformidades. 
- Educación al paciente en el autocuidado, enseñando técnicas de protección articular y conservación de la energía, evitando la sobrecarga, de modo que pueda llevar a cabo sus actividades de forma independiente y satisfactoria. 
- Asesoramiento a pacientes y familiares. 
- Realización de visitas, siempre que sea necesario, para el asesoramiento tanto en el hogar como en el trabajo o la escuela. 
- Realizar talleres grupales dirigidos a pacientes/cuidadores de contenido formativo sobre cómo desarrollar determinados aspectos de la vida diaria.
- Otros. 

 Cualquiera sea el caso, es crucial el diagnóstico precoz. El pronóstico es muy distinto si se inicia el tratamiento cinco años antes o después, cuando ya hay secuelas. No dude en consultar con su médico. 

 (*) Noelia Bravo (MP 157.650) y Virginia Jensen (MP 1196) son licenciadas en Terapia Ocupacional