Deportes

Se cumple hoy un nuevo aniversario

A 82 años de la tragedia del ‘38

13|11|20 10:24 hs.

El automovilismo en Tres Arroyos es de los deportes más populares, y han tenido grandes jornadas de alegría, pero también días llenos de tristezas por tragedias. Y hoy, 13 de noviembre, se cumple un nuevo aniversario del accidente más lamentable que se produjo en la ciudad, y quizás en el país: la tragedia de los 400 kilómetros Circuito Tres Arroyos donde murieron tres participantes y un espectador y hubo siete heridos. 


Fue en 1938 la tan esperada competencia, con la presencia de trece pilotos de renombre a nivel nacional, con el destacado dato que estuvo Juan Manuel Fangio con un Ford V8, quien después sería quíntuple campeón de la Fórmula 1. 


Domingo Ochoteco fue decretado ganador de la competencia que solo tuvo cuatro giros


El día previo, el sábado, los pilotos que habían girado y marcado sus tiempos fueron Domingo Ochoteco con Alfa Romeo, Luis Brosutti con Mercedes Benz, Fermín Martín con Mercedes Benz SSK, Alfredo Olivari con Mercedes Benz, José Canziani con Chrysler Imperial, Ernesto Blanco con Jumbo, Hugo Abramor con Insignia Dorada, Félix Arauz con Ford V-8, Placido Ruiz con REO, Humberto Soggetti con Fiat, Mario Reibaldi con Hudson y Eleuterio Destino con Cadillar. 

El ensordecedor sonido de los motores generaba una gran expectativa en los espectadores, que ya desde el sábado se habían reunido alrededor del circuito de tierra de 8563 metros que se ubicaba a tres kilómetros del casco urbano para ver las potentes máquinas y el espectáculo organizado por el Automóvil Club Tres Arroyos. La clasificación había sido a una vuelta al circuito, que se conformaba por dos rectas largas y dos más cortas, que se unían con curvas de escaso radio. 

 El premio para los pilotos era importante, ya que sumaban puntos para el campeonato y también había 15 mil pesos de recompensa (el valor de la entrada era de 50 centavos). El público acompañaba, y se estima que el domingo se acercaron más de 11 mil personas a observar las acciones, entre ellos 2 mil que llegaron en tren de Bahía Blanca y los periodistas de los medios nacional Pedro Fiore del diario Crítica y Muro de La Nación. 


Largada


La largada estaba prevista para las 13.30 con la primera de las series, la única que se puso en marcha ya que en solo 16 minutos el lugar pasó a ser un caos por el impresionante accidente. En la largada Ochoteco con su poderoso Alfa Romeo tomó el liderazgo, escoltado por Brosutti, Martín y Olivari. Pero solo 16 minutos después del inicio se produjo la catástrofe más impresionante en un circuito de Argentina, ya que la tierra que levantaban los autos en el caluroso noviembre de 1938 y la ausencia de viento fueron factores determinantes para que la visibilidad sea muy escasa. 

Según las crónicas de la época, el pelotón de autos marchaba hacía el sur del circuito, y todo se volvió impresionante. Se levantó una nube de tierra y ya no se vio más nada, apenas cuando los vehículos pasaban cerca de los espectadores. 

Llegaron a dar algunos giros, Brosutti lideró la prueba en la segunda vuelta y en la tercera Ochoteco le peleó el lugar. Hasta que llegó lo peor, cuando Sogetti pasó a gran velocidad en su Fiat y embistió en la parte posterior a Abramor, que buscaba el ingreso al abastecimiento para cambiar un neumático, y casi en simultáneo el tandilense Canziani impactaba a Soggetti despidiendo al conductor al medio del circuito quien terminó manando sangre de su cuello aunque pudo salir del trazado. 

Con ese panorama, el público saltó a la pista para intentar ayudar, pero la gran nube de tierra era una trampa mortal. Los relatos de aquellos tiempos advierten que se escuchaba el ruido de las máquinas antes de poder verlas, y así José Canziani impactó a Soggetti y terminó herido por el golpe de su pecho con el volante. 

Tapas de La Voz del Pueblo



A todo esto la carrera seguía con la cuarta vuelta, y la segunda parte del accidente llegó. Plácido Ruiz y Fermín Martín avanzaban, el público intentó advertirles del riego y Ruiz bajó la velocidad, pero Martín venía muy cerca y terminó impactando a su rival a cerca de 170 kilómetros por hora. El contacto fue en el taque de combustible y el auto de Ruiz rápidamente se envolvió en llamas, y los hermanos Tripaldi, que habían llegado como espectadores en tren desde Bahía Blanca, buscaban sacar al piloto de la cabina que era una hoguera. Carlos Ramón Tripaldi logró el objetivo, pero recibió una lluvia de nafta encendida que le provocó la muerte, mientras que su hermano Julio fue atropellado y sufrió graves heridas. 

Las crónicas hablan de un espectáculo horripilante, con Ruiz parado en medio de la hoguera haciendo un gran esfuerzo por salir sin que nadie pudiera socorrerlo. Cuando lograron sacarlo lo llevaron al hospital con su cuerpo totalmente quemado, y murió a las 10 de la noche de ese mismo día en el Pirovano. Mientras que a Fermín Martín y su acompañante Miguel Zatuszek, que en el choque habían sido despedidos del coche y habían impactado de cabeza con la tierra, también los trasladaron al hospital pero no había nada que hacer, al poco de llegar fallecieron. 

Los siete heridos que debieron ser hospitalizados fueron José Canziani, Humberto Sogetti, el mecánico Florencio Hours, Pablo Pérez, Julio Tripaldi, la señora E. González de Dufau y el menor Héctor Risatti con lesiones leves. En lo deportivo, claramente poco importante a comparación de la tragedia, la carrera se dio por terminada con cuatro vueltas y se decretó como ganador a Domingo Ochoteco.