Elías Amado, profesor de Historia en Secundario y Terciario

La Ciudad

Educación en pandemia

Docentes y el reto de adaptarse y reinventarse en la pandemia

16|11|20 13:02 hs.

Por Emanuel Fredes

El 2020 ha sido un año raro desde cualquier punto de vista que se mire, con grandes cambios en general. En el aspecto educativo, estos cambios provocaron nuevas metodologías de trabajo, generando que los profesores de los distintos niveles y ámbitos se adapten al momento y se transformen. Casi como camaleones, cada uno de ellos debió reinventarse en un contexto peculiar, sacando adelante un año que, sin dudas, dejará mucha tela para cortar. 

Pero para contextualizar aún más, La Voz del Pueblo dialogó con tres profesores que se desempeñan en distintos niveles (Primario, Secundario y Superior) y ámbitos (público y privado) a fin de que ellos mismos cuenten sus experiencias.

Lo significativo del aprendizaje 
Paula Marconato es profesora de Lengua y Literatura y se desempeña en varios establecimientos en los niveles Secundario, Nocturno y Superior. 

Para ella, “no fue la misma forma de trabajar” ya que “en todos lados encontrás cosas con las que estás cómoda y otras que no” pero “te adaptás a todos realmente; no es que huí de la situación sino que directamente me fui adaptando”. 

En lo que respecta a su experiencia, remarcó lo difícil que fue convivir con la incertidumbre de no saber qué iba a suceder de un tiempo a otro. “Al principio esta cuestión de la suspensión de la presencialidad iba a ser por un tiempo corto, entonces lo que fuimos haciendo fue pasar esas actividades que pensábamos dar en la presencialidad a la virtualidad… Por suerte en algunos casos ya se había instalado una plataforma pero en otras instituciones eso tardó un poquito más y se usaron otros medios. Todo eso se pensaba a corto plazo, actividades y formas de trabajo que duraran poco tiempo, ese fue el tema creo... lo que por ahí generó bastante estrés, por lo que hemos hablado con otros colegas, es esta cuestión de la incertidumbre, de no saber hasta cuándo trabajar de esta manera, pero al final te terminas adaptando a esto y decidís, de última, acomodar la metodología a la virtualidad y continuar así como si esto durara para siempre, realmente. Creo que es una manera de quedarse tranquila o tranquilo y seguir por una metodología, por una forma de trabajo”. 


Paula Marconato, profesora de Lengua y Literatura en varios niveles y ámbitos


El desembarco de la virtualidad generó que los maestros y profesores se pongan al día con las nuevas tecnologías: “Lo que pasó al principio fue la aparición de una cantidad enorme de capacitaciones, webinas, un montón de charlas de gente especializada y al principio querías usar todo, querías meterte en todas esas charlas para poder aprender a usar diferentes programas, diferentes herramientas virtuales, a tratar de entender también cómo es que se puede aprender en este contexto y cómo se puede enseñar, pero después llega un punto que decidís -al menos a mí me pasó- seleccionar con qué me voy a quedar, con qué metodologías, con qué programas y listo, por un tiempo no miré más capacitaciones porque era tiempo que brindaba para eso y tiempo que necesitaba para hacer devoluciones, para corregir, para armar actividades y a su vez también para vivir adentro de mi casa y era todo en el mismo espacio”. 

Allí es donde se pone en juego el tiempo que cada uno le dedica a su trabajo. “Por una cuestión de cuidar la vida en el hogar y con nuestros propios vínculos fuera de lo que es lo laboral, al principio fue difícil eso, porque yo por ahí no miraba la hora y capaz que no almorzaba o no cenaba y seguía trabajando y mi cabeza seguía pensando en qué hacer, en cómo seguir, en responder mensajes todo el tiempo y luego dije 'voy a dividir lo que es el trabajo y lo que es mi vida personal porque si no voy a terminar loca’… en ese sentido creo que en todos los casos de teletrabajo fue necesario pensar en esto, en la salubridad” indicó Paula.

Todo cambio trae aparejado cosas buenas y malas. Dentro de ello, para Marconato es importante saber “que no es lo mismo la presencialidad que la virtualidad; es imposible traducir lo que hacíamos en la presencialidad a la virtualidad, por lo tanto no puedo estar trabajando, dando una clase virtual que dure una hora o una hora y pico o en casos como el Terciario en que daba tres horas. Es importante creo, entender que esto no es lo normal, esto que se dice 'es una nueva normalidad' pero no podemos traducir y transformarlo como si fuera lo mismo que en la presencialidad”. 

Uno de los puntos a tener en cuenta en este contexto que vivimos es el acceso a la virtualidad. “No te comunicas de la misma manera con un grupo que con otro” señaló la profesora, y explicó que “por ejemplo yo en adultos trabajo mediante un grupo de Whatsapp y todas las actividades las mando por ahí y también sé que con ellos tengo que manejar otros tiempos porque tienen un montón de responsabilidades y compromisos fuera de lo que es su educación, y sé que van a realizar las actividades cuando puedan, entonces no voy a pretender ponerles una fecha determinada. Si bien obviamente es necesario por ahí recalcar la idea de que es necesario seguir esforzándose de alguna manera, son otros tiempos, es otro el contexto, es otra la forma en que vivimos, entonces también hay que entender eso y tener empatía por las diferentes situaciones que existen. Por otro lado me sorprende ver situaciones en otros lugares que trabajo que no me imaginaba, y de repente en la virtualidad sucede que no todos tienen conexión, no todos tienen computadora, cosas que en la presencialidad no preocupaba porque teníamos los recursos en la misma institución”. 

En el cierre de la charla y luego de ser consultada por la revinculación que se pondrá en marcha en los próximos días, Paula Marconato señaló: “Quiero remarcar algo que me parece muy importante que es la frase esta que se escucha por los medios de comunicación y por muchas personas que es la vuelta a clases. Tal vez suene repetitivo por parte de una docente pero creo que no es la vuelta a clases y por más que sea una frase y nada más, es muy simbólico decir vuelta a clases; la vuelta a clases se decía en marzo luego de vacaciones de verano o luego de vacaciones de invierno, pero no se vuelve a las clases, se vuelve en todo caso a la escuela como edificio, se vuelve a la presencialidad. Me parece que es importante para una gran parte de la sociedad que piensa que sus hijos o sus hijas no están estudiando, que no están aprendiendo. La virtualidad por ahí ha generado cierta sistematización de la educación, inevitable porque todo se vuelve más tecnológico, pero yo pienso que lo que me da temor es que perdamos de vista lo significativo que es el aprendizaje, que perdamos de vista qué estoy enseñando y qué pueden aprehender ellos, en ese sentido de lo significativo lo digo” y pidió que la situación vivida sirva para aprender. 

“Hay que aprovechar también esta situación que estamos viviendo para que sea una manera de que los y las estudiantes puedan observarla y ser críticos con esta realidad, que no vivan este contexto como si nada y que cuando termine no tengan nada para decir, eso es algo que me preocupó mucho y traté de llevarlo a cabo. Ellos también son ciudadanos y tienen derecho a decir lo que piensan sobre lo que sucede, me parece importante que sean críticos, que puedan escribir sobre eso, por eso me parece importante además resaltar lo significativo de la educación y que no quede por debajo de ciertas burocracias”. 

“El docente se adaptó” 
Elías Amado es profesor de Historia y se desempeña en los niveles superiores. Consultado acerca de su experiencia, primero sostuvo que “obviamente no es lo mismo en las mismas circunstancias... por ahí no es lo mismo y se complica la cuestión de la evaluación. Yo tengo la suerte que estoy en las carreras de Historia y Geografía, donde los alumnos son sobresalientes en todos los años ya que no cualquiera estudia esas carreras en el sentido de que si te metes ahí es porque realmente te gusta estudiar. Se complicó también con primer año porque están cambiando de nivel y hay gente de distintas edades”.

Continuando con su relato y en cuánto a las evaluaciones, entendió que “por ahí tenés el problema de la evaluación porque por ejemplo yo soy del examen escrito, para estas carreras me gusta el examen escrito y no lo podes tomar... para mí el examen escrito tradicional es importantísimo para el alumno porque está ahí solo con la hoja, con la pregunta, y tiene que armar la respuesta, responderla, hacerla, la tiene que pensar. En cambio así una de las principales formas es el trabajo práctico y siempre se hace con el material a la vista y por más bien que esté hecho, por mejor que esté comprendido, el tema no necesariamente está estudiado porque una cosa es leer y comprender y otra es estudiar… eso por ahí lo que a mí me limitó y me limita también en los exámenes finales”. 

En lo que respecta al día a día, Amado contó que “yo terminé igual todos los programas que presenté a principio de año... en casi todas las materias los terminé, primero por el nivel de alumnos y segundo porque no les aflojé, porque más allá de que todo cambiaba en que no nos veíamos directamente ellos ya conocen cuál es el ritmo, qué es lo que tienen que aprender. Sí es complejo todo porque estos chicos también tenían que hacer prácticas este año y las prácticas se les complicaron porque no pudieron hacerlas, tuvieron algunas virtuales pero no es lo mismo ir a dar una clase, planificar una clase, hacer una secuencia didáctica para dar un tema que no hacerlo o que hacerlo en forma virtual y se les complicó con eso que es el eje porque en sí esto es profesorado de Historia y Geografía y el eje es la práctica”. 

Sobre los problemas de conectividad, el profesor contó que “eso siempre está” pero indicó que “son propios de la tecnología, no de los alumnos, ellos siempre tienen la predisposición”. 

La incertidumbre volvió a hacerse presente en estas charlas ya que el profesor dijo que todo “es una incertidumbre aún hoy” y recordó que, cuando comenzó el año, “no sabían para que lado salían”. 

Todo esto, las idas y vueltas y esta nueva forma de trabajo, generó un gran desgaste tanto en profesores como en alumnos. “Estamos todos rogando que lleguen las vacaciones porque trabajamos más de lo normal. Por ejemplo, yo utilizo el programa Classroom de Google, la plataforma del instituto, el mail, el Whatsapp, el Facebook que es ideal para subir o bajar cosas y escribir comentarios. En un día normal, vos vas a trabajar al colegio, cumplís tu horario y después te vas a tu casa y ahí lo único que te queda es corregir, preparar tareas... acá tenés que hacer eso y los alumnos te mandan preguntas todo el tiempo porque no entienden y no terminas nunca... hay días que te llegan mensajes a la una de la mañana y a veces, mientras podes responder, respondes”. 

Para ejemplificar, Elías dijo que “si un docente trabaja 4 horas por día en sí está trabajando 8 porque precisa por cada hora de clase que da, una hora de preparación o corrección. Este año, si un docente trabajaba 8 horas por día, el docente trabajó 16 ó 20 horas por día porque es toda una movida... fue toda una locura que estuvo muy mal manejada porque ya de por si el sueldo no es el mejor para la responsabilidad que tienen y para la importancia que tiene a nivel social, pero con lo que trabajó este año por el mismo precio... no pueden haber cobrado los docentes lo que cobraron este año”. 

En el cierre y a modo de balance, Elías Amado dijo: “Los alumnos, los que les interesa, esos aprendieron, los docentes aprendieron, lo que te da la pauta de que el docente se adapta a las circunstancias y que no es alguien que tiene el trabajo asegurado, el docente realmente trabajó y se adaptó a las nuevas formas y si tuvo que salir a aprender cómo se usa la tecnología lo hizo... esto demostró quiénes son los que realmente trabajaron y a quiénes realmente les importa esto. Otros aprovecharon la volada, pero acá se vio realmente a quiénes les interesa”. 

“Todo cambio lleva un aprendizaje” 
Milagros Donnet de Villanueva es maestra rural en Lin Calel y directiva. Para ella, la virtualidad no fue algo totalmente nuevo en su día a día: “Nosotros como escuela rural siempre estuvimos acostumbrados, por las inclemencias climáticas, a generar propuestas didácticas para enviar a los alumnos que no pueden acercarse al colegio entonces cuando comenzó la suspensión, que al principio pensábamos que era por 15 días, nosotros ya teníamos preparado material para un mes de trabajo. Luego, conjuntamente con los bolsones, aparecieron los cuadernillos, entonces el delegado de San Francisco de Bellocq, por intermedio de él, acercaba los cuadernillos, los alumnos los hacían, los enviaban por Whatsapp y nosotros le hacíamos una devolución”. 

El correr de los meses generó algunos cambios a la hora de trabajar. “Tuvimos que ir cambiando las estrategias, los tiempos, los modos de organizarnos y volvimos a aprender, encontramos nuevas formas de aprender y de enseñar. Propusimos, hasta que empezaron a tener internet en las casas, tener clases por Whatsapp... en un primer momento empecé dando clases yo y luego sumamos al resto de los profesores. Hoy por hoy los chicos tienen de lunes a viernes clases, como lo venían teniendo comúnmente”. 



Para Milagros, dar clases a través de una pantalla “es muy diferente, hasta te diría que uno se cansa más dando clases por Whatsapp que estando en el aula. En realidad a nosotros se nos simplificó porque los chicos ya tienen el material de antemano, entonces por ahí las intervenciones son a nivel pizarra de este lado, o papel que vamos mostrando a través del teléfono, pero las escuelas rurales que siempre tuvimos menos recursos por ahí tenemos creatividad como para inventarnos y probar cosas constantemente entonces nos reinventamos todo el tiempo”.

En ese aspecto, Donnet sostuvo que “las clases yo las doy individuales, no en grupo, al ser un pluriaño tenemos varios años en un mismo salón, por lo que las clases las hacemos individuales, entonces son mucho más fácil las intervenciones, de qué manera responden, cómo te lo están diciendo, en qué cosas tenemos que hacer énfasis... de todas maneras sabemos que en la presencialidad retomaremos nuevamente esos contenidos y los profundizaremos. El 2020/2021 va a ser una unidad pedagógica, entonces para aquellos alumnos que tengan dificultades, va a haber un acompañamiento a su vez”.

“Todo cambio lleva un aprendizaje. Yo trato de rescatar siempre lo positivo... el fortalecimiento de vínculos, el contacto asiduo con los profesores que quizás de otra manera no los veo, entonces desde ese punto de vista, institucionalmente y con lo que respecta a la Escuela 31 fortaleció muchísimo porque yo he estado en contacto permanente y en reuniones con los profesores y hablando sobre la trayectoria de los alumnos, evaluando conjuntamente, buscando nuevas estrategias, entonces para mí fue un año súper positivo” dijo Milagros Donnet de Villanueva en el cierre, destacando que “estoy más que agradecida con las familias que institucionalmente nos han acompañado y nos han abierto las puertas de sus hogares y aunamos entre todos esfuerzos para llevar esto de la mejor manera posible” cerró.