Pedro Gonard siempre tomó el bowling como un hobby. Eso no le impidió ser 7 veces campeón nacional

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Informe Especial

Pedro Gonard y el bowling, el hobby que lo llevó a ser campeón argentino

24|11|20 10:30 hs.

 Por Martín Orsili 


Desde niño Pedro Oscar Gonard es un apasionado del fútbol, siempre con la pelota abajo del brazo, buscando arcos donde fuera para patear y divertirse. El Banco Río, ahora Santander Río, ubicado en Maipú y Moreno, ofrecía muros ideales para jugar mientras acompañaba a su mamá que trabajaba en el kiosko ubicado en esa esquina. Pero la pelota es inquieta, y junto a la entidad financiera está el bowling, lugar que también comenzó a recibir pelotazos. 

Hasta ahí las bolas y los palos eran algo desconocido, pero el Pato y Laura, dueños en ese momento del establecimiento, salieron, lo invitaron a pasar, tiró con ambas manos en la cancha N° 6 y sin saber puso en marcha una historia que terminó en siete campeonatos argentinos en cuatro años. 

Más allá de su excelente desempeño, los varios viajes a jugar a diferentes puntos del país y su cualidad natural para jugar, Gonard al bowling siempre lo tomó “como un hobby. Siempre fue secundario al fútbol”. Pero una lesión lo hizo volcarse con más ímpetu en el juego de los pinos ya que un médico le prohibió el fútbol, y así brilló hasta los 18 años que se “cansó” y decidió abandonar los zapatos y probar una vez más con los botines con tapones. 


foto Marianela Hut


El inicio
“Recuerdo estar todo el día estar pateando contra el Banco Río y contra Costa Sud”, contó Pedro Gonard sobre sus días con 9 ó 10 años en La Voz del Pueblo a la hora de empezar a repasar su historia deportiva. Hasta ahí nada variaba mucho a la vida de un niño de esa edad, pero sobre la vereda donde comenzó a patear también estaba el bowling, y gracias a que el Pato y Laura salieron y lo invitaron él conoció el bowling.

“Sale una persona que pensé que era para retarme y me dice 'vení, ¿no querés tirar un rato? ¿querés jugar?'”, y su reacción fue consultar a qué… “Entro y otro mundo. Me hicieron tirar y ahí conocí lo que era el bowling, más que nada jugar, no competencia ni nada. Pero sabía que abría a la una de la tarde y cuando salía del colegio iba a jugar un rato, pero como un hobby, siempre jugando al fútbol". 

Como todos los chicos, sus primeros tiros eran con las dos manos, en la cancha N° 6. Pero eso le dio algunas ventajas, ya que “de chico ya sabía lo que eran las caídas de las canchas”. 

Con un público de gente grande, sus rivales lo duplicaban o incluso más en edad, ya que en aquel tiempo era “Principiante o Federado, estaban los que no sabían jugar y los que sabían jugar". 

Fue pasando el tiempo y Pedro se mantenía jugando, disfrutando de un hobby que había conocido de casualidad pero que tenía un talento natural. “Cuando arranco a jugar al bowling se jugaban unos torneos infantiles, entonces había muchos chicos, un torneo de infantil con 20 parejas, y te ponían con chicos que no conocías, jugabas, te daban un trofeo y era lindo”, describió. 

Por aquellos días ya era competitivo, y si le iba mal se “recontra calentaba porque siempre fui competitivo a todo lo que hago”. Pero como el fútbol podía más, dejó al bowling en un segundo plano y la prioridad la tenía la camiseta alba de Huracán, hasta que en un momento le dicen que no puede jugar más. 

Con 12 ó 13 años jugando en Octava, un problema de crecimiento lo afectó en las rodillas y ahí se centró en su hobby. En ese tiempo ya jugaba torneos, pero como era chico y las competencias terminaban de madrugada, no era el ambiente adecuado para su edad. 

Con 12 ó 13 años lo acompañaba su mamá, “siempre estuvo presente atrás mío bancándome aunque al otro día ella tenía que trabajar temprano y yo tenía que ir al colegio”. 

Al Argentino 
Hasta los 13 años Pedro se dedicó a jugar y disfrutar del bowling como un aficionado más, pero su nivel le permitió ir a un selectivo para el Argentino y así hacer su debut en la máxima competencia a nivel país. Chacabuco fue la sede, y para el tresarroyense la primera experiencia de jugar en una cancha que no sea la de Pinocho. “Fuimos a jugar contra chicos que jugaban enserio, de todo el país. Con mi compañero de los juveniles Carlos Fersen fuimos los únicos que clasificamos a la final y terminamos saliendo terceros en parejas, que eso fue un logro”, contó. 


Pedro Gonard, delante hincado, junto al grupo de tresarroyenses previo a viajar al Campeonato Argentino


El jugar un Argentino, viajar con el grupo, superar los nervios del debut fueron factores que afectaron. “El juvenil ese lo venía ganando y las últimas seis líneas las verdad que... no sé si la presión o el nerviosismo me vine para atrás y terminé cuarto”, aseguró Pedro. 

Del Argentino en Chacabuco recuerda que se enojó porque erró “dos o tres palos, hice un escándalo, me quise ir, me agarraron, me peleé con un señor que estaba anotando que terminé siendo muy amigo, Alfredo Casella, mendocino múltiple campeón argentino. Le falté el respeto, él también me dijo de todo…”, contó ahora como una experiencia más bien risueña, y aclaró: “En ese momento uno es chico, no conoce quién está ahí y mucha presión, nosotros fuimos con dos personas pero no eran familiares nuestros y los otros estaban con gente que los alentaban de atrás, era otra cosa, y al ser el primero... decís, la primera vez que voy, estoy ahí, se me escapa culpa mía, pero eso después sirvió para el resto de los torneos, para no cometer el mismo error". 

Campeón en Tucumán
Lo sucedido en Chacabuco le despertó la curiosidad de seguir jugando, y participó de los selectivos para ir a Tucumán en 2006. “Eramos chicos, en ese momento fuimos con el dueño del bowling, Christian Di Salvo, y tres chicos más, era categoría Sub-17 y Sub-21, y nosotros competíamos para Sub-21 siendo Sub-17, medio raro. Y terminamos saliendo campeones en parejas contra los locales”, afirmó. 

Y en la definición de ese torneo tuvo una anécdota “muy brava”, ya que dos días antes del inicio de la competencia falleció el dueño del bowling tucumano donde se realizaba la competencia, y a la dupla Gonard-Fersen le tocó definir contra el hijo del dueño. “Llegamos a la final contra ellos, yo nunca había vivido un clima tan hostil, te insultaban, bravo, parecía una cancha de fútbol, y en las últimas casillas viniendo abajo hacemos tres strikes seguidos y salimos campeones. Y el chico lloraba y yo no entendía por qué lloraba, y me dicen 'falleció el padre', lloraba más por el padre que por haber salido segundo, seguro se lo quería regalar al padre pero bueno...". 


En Tucumán, con Fersen


Sobre el desempeño en Tucumán destacó que “fue terrible, ese momento no era para cualquiera, mi compañero también respondió”. Y sobre la situación agregó: “Christian Di Salvo con la experiencia de él nos ayudó a sacarlo adelante, porque nosotros solos ahí no lo podríamos haber ganado, él nos dio tranquilidad. Esa fue la que tuvimos más presión. Fue muy ajustado". 

A Tucumán habían viajado en un VW Gol, y el viaje duró 24 horas. “Fuimos cinco y a gas, paramos mil veces. A la vuelta me agarró un sarpullido en el cuerpo de los nervios de que quería llegar. Es anecdótico y fue muy lindo, cuando llegamos al bowling nos estaban esperando todos los jugadores, aplaudiéndonos, la familia. En su momento no te das cuenta de lo que lograste…”, destacó.

Más títulos
Chacabuco fue conocer lo que eran los torneos nacionales y Tucumán lo que significaba ser campeón. Con esa experiencia viajó a Mendoza en el 2007, y con un nivel sobresaliente ganó con comodidad. La definición fue frente a un chico de Buenos Aires que venía de ser campeón, pero Gonard marcó una clara diferencia. 


Distendido, en la extensa charla en la redacción de La Voz del Pueblo


“Lo gané cómodo. Era el campeón actual el que terminó segundo, pero le saqué mucha ventaja. Estaba jugando a un nivel que no era para la categoría, excedía juveniles, B, todo. Ahí estaba muy bien y a Mar del Plata fui con ese mismo nivel”. 

Consagración en la Feliz 
“Si en Mar del Plata habría jugado solamente en la A en el nivel ese, sin las otras, habría estado en la final tranquilamente", reconoció Pedro Gonard, que en el 2008 jugó el Argentino en tres categorías (A, B y Juveniles) y en parejas e individual en simultáneo. La decisión de disputar seis torneos en simultáneo la terminó definiendo él, que siendo chico dijo “lo voy a jugar” y después le terminó pasando “factura al final”, aunque igual ganó cuatro de los seis.


Daniel Diez, Carlos Fersen y Pedro Gonard tras ser campeones argentinos por pareja en el Bowling Argentinos del Sud de Mar del Plata


“Imaginate mi locura que jugaba 18 líneas por día y cuando salía me iba a otro bowling que se llama San Lorenzo que tienen un amigo, Diego Penoni, y me iba a jugar dos líneas con él. Un loco, pasado de vuelta totalmente. Por eso dije 'tengo que parar esto'. Llegaba al hotel y estaba desmayado, y al otro día 7.45 golpeaban la puerta, desayuno y a jugar", describió sobre cómo fue la semana en Mar del Plata, mientras que agregó: “Vivía de bowling en bowling, tenía un taxi porque se jugaba en tres boleras, yo jugaba a las 8 y terminaba a las 12 y tenía un taxi, después de las 12 a las 4 de la tarde y de las 4 a las 9 de la noche. Me acostaba y a las 8 de vuelta. Así una semana, terrible, y hasta el sábado jugué en todas las categorías porque ahí quedé afuera en la A, pero definí las otras cuatros".

Fueron seis argentinos a la vez, y lo terminó sufriendo. “Ampollas en las manos, en los pies. En su momento no te das cuenta, pero después estás cansado, la cabeza te dice que sí pero el cuerpo no te responde. Las primeras 12 líneas, lo que es el arranque de cada categoría, venía ganando en las tres, en Juvenil, en A y en B. Después con el cansancio me empecé a caer en la más alta. Salí campeón en pareja e individual de Juvenil y de la B, y en la A no entré en la final”, recordó. 

Fue un logro impresionante para la ciudad, pero agotador para Gonard. “Después de Mar del Plata dije basta, y volví al fútbol”, explicó. Es que jugar seis torneos del máximo nivel le generó un desgaste, y aunque tuvo una breve continuidad el Argentino del 2008 fue el último que disputó cuando apenas tenía 17 años. 


Tetracampeón Argentino. Feliz y con los trofeos, Pedro Gonard con los premios obtenidos en el 2008 en Mar del Plata


Antes de dejar la actividad, disputó con Christian Di Salvo y Marcelino Santos una competencia que se realizaba en Coronel Suárez, Bahía Blanca y Tres Arroyos, salieron campeones y cuando le ofrecieron defender el título decidió dar un paso al costado. “Eso fue lo último mío. Yo quería jugar al fútbol, más allá que tengo grandes amigos que me han quedado del bowling, es toda gente grande, mucho más grande que yo, y yo me quería codear con chicos de mi edad, para jugar un juvenil estaba bárbaro pero cuando te vas más arriba, más arriba, más arriba... Christian me dijo de un Sudamericano que se hacía en Uruguay y yo no quería saber más nada", describió sobre su alejamiento. 


Con su hija Alfonsina, en su segunda casa (Marianela Hut)


De lo vivido junto al bowling, y aclarando que siempre fue un hobby para él, aseguró: “No me arrepiento de nada y estoy contento a lo que llegué". Su desempeño lo deja conforme “con lo conseguido en su momento” y no cerró la puerta de poder volver: “Esperemos que en algún futuro si me vuelven las ganas, tratar de hacer lo mismo o mejorarlo si se da. Sé que es muy difícil, no va a volver a pasar, pero sí estar peleando en los puestos de arriba me gustaría. Si me preparo es para eso, para entrar a una final del Argentino. Todavía me queda hilo en el carretel...”. 

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Sobre el juego
Pedro Gonard hizo su análisis del bowling, el cual comparó con el tenis. “Es un juego muy psicológico, cuando jugas individual sos vos contra los palos y no hay otra, es para todos iguales, los palos son los mismos, las bochas son las mismas, ahí está uno, no le podés echar la culpa al compañero, ahí le erraste de palo y le erraste vos", explicó. 

Sobre el estilo de juego, contó que hay jugadores que “salen del borde, otros del medio, otros tiran con efecto. Cada cual su estilo”, mientras que sobre él destacó: “No tenía uno en particular, salía de afuera, tiro cruzado, no muy diferente al resto. Para algún palo el efecto, por ejemplo el 10 con rosca en contra. Eso te lo va dando divirtiéndote, jugando cuando vas con amigo. Esa es la realidad de la práctica, a mí no me servía ir a jugar solo, estar ahí solo en la cancha, te aburrís, lo mejor es ir a divertirte con amigos, tomarte una Coca y divertirte. Esa creo que es la mejor forma de practicar". 


Pedro Gonard recibiendo de Luis Serra, director de Deportes en el 2008, un reconocimiento. “Eso te llena el alma porque es algo amateur lo que uno hace, y le mete tanta garra y esfuerzo”


A la hora de hablar del juego, destaca la práctica y que él nunca tuvo un entrenador. “Daniel Diez, que es uno de los grandes jugadores que tuvo la ciudad, te corregía, él sí entrenaba algunos chicos pero yo nunca lo hice. Yo siempre solo, arranqué tirando así y salí andando, es práctica, no tiene otra. Practicás, y si sos maleta vas a tener un techo, pero practicando siempre vas a mejorar", afirmó. 

Con la mamá 
La seguidora más fiel que tuvo Pedro Gonard en su carrera fue su mamá, quien estuvo “siempre presente”. Siendo muy chico, contó con su compañía en los torneos que terminaban de madrugada y también de su análisis: “Ella es brava, me presionaba, hacía 130 y me decia 'es poco, tenés que hacer más'. Iba más para cuidarme como haría cualquier madre. Ella muy presente y siempre me ayudó”. 


Torneo Recaudación en Olavarría, en el Bowling Ferrocarril Sud junto a su hermano


Un don
Los aficionados del bowling afirman que Pedro Gonard tiene un don para jugar, algo natural. “La realidad es que no sé si es porque arranqué muy de chico o qué, está bien que practicaba, pero como siempre dicen 'tenés un don'. En el 2008 dejé de jugar al bowling, de vez en cuando voy y ahora hacía como 2 años que no iba, fui con mi esposa y mi hija de cuatro meses que nunca me habían visto jugar, volvimos a jugar y el chico me dice 'vos hace rato que no jugas y otras vez lo mismo...'. Tiré dos o tres bochas y me acomodé, pero eso es como un don, porque es un deporte que necesitás mucha práctica. No te digo que voy a ir a un Argentino y lo voy a ganar, capaz voy y ni entro. No sé si tengo un don o qué, pero para mí siempre fue un hobby”, afirmó. 

Invitaciones de lujo
Lo demostrado en sus cuatro argentinos hizo que otras ciudades o provincias busquen tentar a Gonard para que los represente, pero la respuesta siempre fue negativa. "Me han venido a buscar de Catamarca para representar, de Mendoza, muchísimas veces, y dije que no”, contó, e hizo la aclaración: “Si juego es para acá, para Tres Arroyos. Muchos jugadores de acá han ido a jugar para otros lugares, yo no. Si juego, juego para mi ciudad".  

El fútbol, su pasión
La gran pasión de Pedro Gonard es el fútbol, deporte que comenzó a practicar en El Nacional a los 4 años, luego lo continuó en Huracán y finalmente en Boca jugó en Segunda División algunos partidos. 

Hasta los 10 años se vistió de Aurinegro, y viajó a jugar el Mundialito de Mar del Plata. “Fuimos con El Nacional, enfrentamos a Huracán y le ganamos, y luego de eso El Nacional no participaba, me vieron de Huracán y fui a entrenar con ellos atrás de Costa Sud, me recibieron bien, me gustó y terminé yendo al Mundialito”, contó. 

Con la experiencia en la Feliz con el Globo, decidió quedarse e hizo las inferiores con la camiseta del Albo. “Después tuve el problema de crecimiento en las rodillas, tuve que dejar, arranqué con el bowling, y después fui a Boca con 18 años”, contó. 

Con la casaca del Xeneize jugó en Segunda con Ariel Annechini de entrenador algunos partidos, también la Copa Aiello, y luego “otra vez problemas en la rodilla y ahora actualmente estoy con problemas”. 

Su puesto era de lateral por la izquierda en inferiores, “pero mentiroso porque poca marca, lo hacíamos renegar a Marcelo Méndez”, recuerda, y de volante por el mismo carril en Boca. “Mi gran pasión es el fútbol, soy un enfermo del fútbol, un fanático”, asegura.