Al finalizar el último día de trabajo, en el Centro Municipal de Salud

La Ciudad

Después de 41 años de trabajo

Responsabilidad, firmeza y mucha calidez

19|12|20 10:04 hs.

María Escobar, una mujer de apariencia frágil, cálida y amable. Muy fuerte en sus convicciones, trabajadora por sobre todas las cosas y hasta estos días una de las máximas responsables del manejo de las finanzas del Centro Municipal de Salud, que según datos brindados a los medios de comunicación, por el director administrativo, el licenciado Diego Rodríguez, en este 2020, transcurriendo la pandemia asciende a dos millones de pesos diarios. 



Trabajar con la urgencia, la resolución de problemas que involucran el cuidado de la vida de la población, garantizar los recursos físicos necesarios para el desarrollo institucional y en permanente trabajo conjunto con el equipo administrativo hacen posible el funcionamiento económico- financiero del Centro de Salud. 

En estos días, llegó a los 41 años de trabajo y en un contexto institucional muy especial, donde los besos y abrazos se traducirán en miradas con lágrimas, distancia social y saludos con barbijos. En este tiempo, María accede a los beneficios de su jubilación. Sin lugar a dudas será una de esas personas que deja sus huellas y un camino a seguir para su equipo de trabajo. 

Equipo de trabajo que conformó y posee todas y cada una de las cualidades a las que están acostumbrados en el ámbito municipal, por parte de María Escobar. Algunos de los adjetivos que se mencionan al hablar de María son conciliadora, muy facilitadora, de convicciones firmes pero muy amena y cariñosa para tratar y trabajar. 

Desde Chile
Haciendo un poco de historia, María nació el 20 de junio de 1960 en Lautaro, Chile. En mayo de ese año fue el gran terremoto de Valdivia. Como su nacimiento se produjo en un momento, que su país enfrentó un desafío histórico, hoy su jubilación también se presenta en un contexto por demás exigente para la institución que le confió por más de 20 años el manejo directo de las finanzas del hospital.

Llegó al Hospital en 1998, para iniciar una tarea junto con Dora Sierra, contadora, desde su descentralización. Establecer los procesos para el manejo de sus recursos económicos y financieros; directamente relacionados a los asistenciales. 

Con el apoyo de sus compañeras de contaduría de la Municipalidad, donde se desempeñaba y del contador municipal José Luis Cansado. Se presentó a concurso y accedió al cargo de tesorera del Centro de Salud. De este momento, pasaron 22 años. 

Lazos
“Llegué a la Municipalidad por un aviso en el diario; ingresamos juntas Mónica Landulco, Mercedes Cobanea y yo; luego de 19 años de trabajar en Contaduría se realiza el concurso para cubrir el cargo de tesorera del Hospital. Dependencia que se creaba con la descentralización hospitalaria. No había nada; había que hacerlo todo desde cero. Hoy ya pasaron 22 años de tesorera. Cuando recién ingresé, no existían las computadoras; había máquinas de contabilidad; eran enormes y marcabas fichas; los balances se hacían con máquinas de escribir en papel de seda con cinco copias”, recuerda María. 

Si uno se equivocaba había que hacerlo todo de nuevo. Eran procesos artesanales. Recién en los 90 se incorporaron las computadoras, los sistemas. “Hicimos cursos en La Plata; como recuerdo tengo que mencionar a mi jefa Marína Gómez de Inzua”, a quien valora de una manera especial. 

“Al llegar al Hospital, en un primer momento ya estaba la contadora Dora Sierra. Y generamos las áreas de tesorería y contaduría. Siempre le destinamos muchísimas horas; en un principio aún más, ya que estábamos solas. Luego llego Adriana Vázquez. En el 2006, Manuel Rubio, luego Natalia López (su mano derecha) y Camila Peralta”, enumera. 

Con Manuel, Natalia y Camila. El equipo de trabajo del área de Tesorería



María formó un gran grupo de trabajo al que le enseñó todo; absolutamente todo. Y que trabaja bajo su misma filosofía, “nunca hubiera hecho nada que no estuviera dentro de lo correcto y por fortuna no tuve nunca directores que tomaran decisiones contrarias al deber ser. En este sentido, siempre trabaje con mucha tranquilidad; también con mi equipo, en el que confió plenamente. Siempre les digo que cualquier error en el trabajo contable se arregla. Lo que no tiene solución es llevarse algo a la casa. Ese es el lema de esta oficina. Tengo firmeza; pero siempre mucha amabilidad. Creo que todo se consigue a través del dialogo amable. Así me he manejado estos 41 años y es que me llevo tantas satisfacciones”. 

“La camiseta”
Hace referencia a la urgencia, los cuidados y a las tareas durante la pandemia. 

"En el Hospital te ponés la camiseta, es diferente, te preocupa la gente; sino sale un subsidio, si los pacientes tienen que viajar; si la ambulancia tiene los fondos para el fin de semana. Si tenés que venir un sábado a liberar un cheque para que la ambulancia pueda salir; lo haces. Es lo que vale”, señala. 

Con respecto a la labor en los últimos meses, explica que “las necesidades, las negociaciones y el trabajo inmediato se agudizó para todo el sistema de salud en la pandemia. Hay que resolver y es lo que se hace. Estamos entrenados para eso. Para trabajar a pesar de todo, en este caso afrontando una crisis de salud mundial. Los recursos siempre tienen que estar disponibles y nosotros somos quienes realizamos los procesos administrativos para dar respuesta a las distintas problemáticas”. 

Un rol complejo
Su responsabilidad, su prolijidad, su transparencia son una garantía. 

Dora Sierra, quien poco tiempo antes de la descentralización, se desempeñaba como subdirectora administrativa, habla de esos inicios y se emociona. “Con María nos conocimos en el año 1997, cuando por concurso vino para el cargo de tesorera. Un concurso del que yo hice el examen. Formamos juntas las áreas de Contaduría y Tesorería. Yo soy una persona muy exigente conmigo misma y lo exijo a quienes trabajan a la par mío. Esto con María no era necesario; su responsabilidad, su prolijidad, su transparencia son una garantía. Nos acoplamos las dos muy bien y formamos un muy buen equipo y por otro lado sé que dejó sembrada su semilla; aunque la voy a extrañar mucho; porque nos entendemos por miradas y tenemos una relación excelente”. 

Subraya que “nunca tuvimos una diferencia y es un desafío llevar adelante un presupuesto tan grande; que en salud siempre es escaso y las necesidades hospitalarias son muchas. María es quien paga en función del proceso que nosotros llevamos adelante en contaduría; pero también la tesorera es el último eslabón que tiene el contacto con los proveedores, con el personal de salud, y con todos los engranajes del sistema”.

Indica que “es un rol muy complejo, que María lo asumió de forma excelente. Nos hemos acompañado en todos los momentos; en la formación de nuestras familias. Por ello lo que más le deseo es que después de 41 años entregados a este trabajo y al Hospital disfrute de todo lo que se merece”. 

Confianza 
Diego Rodríguez, director administrativo, pone de manifiesto que “María es una de las persona de las que más he aprendido. Es una transparente. Tenemos espacio para que cada uno diga lo que piensa, un gran trabajo en equipo. Nos preocupamos el uno por el otro. Además, es una persona fundamentalmente de trabajo y para mí ese es el secreto de los buenos resultados y en la que confió totalmente los fondos del Hospital”. 

Observa que “cuando llego a un lugar donde trabajan más de 500 personas trato de ser una esponja y de nutrirme de las personas que hace 20 o 30 años que trabajan. Cuando pienso en María, en su trayectoria tan valiosa, que tiene una vida acá; su experiencia y sus conocimientos son invaluables para la institución”. 

Asimismo, reflexiona que “no quiero que se vaya y lo lamento muchísimo pero por el otro lado pienso en ella y en que llegó su momento de disfrutar de lo verdadero, de su tiempo y de sus afectos. Por mi parte, un enorme agradecimiento y lo más importante y lo que más deseo es que pueda disfrutar de su vida y de su familia y de las cosas que le den placer con la misma intensidad que le entregó al Hospital durante tantos años”. 

La voz de su equipo 
Natalia López, su mano derecha, menciona cualidades similares a las que resaltan otros compañeros. “María es firme pero amable; rigurosa en su trabajo pero cálida y muy conciliadora. Nunca trato mal a nadie y tiene un perfil muy bajo. Nos enseñó todo como a una familia. Nos sentimos y somos su equipo. Sobresale su transparencia y honestidad. Tenemos esa ambivalencia de que disfrute este tiempo, pero a la vez no queremos que se vaya. Es muy importante el camino que nos deja”. 

Por su parte Camila, describe a María como “comprensiva, súper solidaria, siempre con muy buena onda. Generamos un espacio de trabajo en el que nos trató como pares. Solo nos pide realizar un buen trabajo. Siempre hay que trabajar con buena onda, muy buen humor; ella es el claro ejemplo de que todo se puede lograr con buen dialogo y buena predisposición. Que hay que perseverar y que hay que luchar. Que hay que ser muy prolijos y transparentes. Es así como se obtienen los logros”. 

En el Hospital para que la resultante sea un paciente recuperado en su salud, todos y cada uno de sus trabajadores conforman una red, cada uno de ellos está conectado con el otro para poder cumplir su función y lograr el objetivo fundamental por el que cada uno trabaja, siente y muchas veces sufre, como lo es el bienestar de cada persona que pasa por la institución. 

En este transcurrir se forman lazos y vínculos; como lo demuestra María a cada paso que da por sus pasillos; siempre una charla, una sonrisa y por sobre todo una palabra amable. Esto también lo reflejan José González, jefe de mantenimiento y Betina Elias, jefa del Centro de Cómputos, quien también ingreso al momento de la descentralización hospitalaria. 

Le otorgan relevancia al espíritu de ayuda mutua para resolver los problemas que surgen de manera cotidiana. El compañerismo y el carácter afable de siempre. 

José dice “como persona es muy humana y agradable para tratar. Realmente la voy a extrañar”. Se refiere a “la responsabilidad, predisposición por el trabajo. Esa posición conciliadora para el logro de los objetivos y para resolver en esos términos, todos los desafíos que se presentan; que en este momento de pandemia fueron muchos y muy diversos y pudieron superarse gracias al trabajo coordinado entre las direcciones y las áreas de Tesorería, Contaduría, Compras; a través de las cuales se gestionan todos los insumos que requiere el sistema de salud para salvaguardar la vida de los tresarroyenses”. 

Junto a su esposo y las nietas


María destinó los últimos 22 años de su vida a las tareas administrativas en salud y llega a su jubilación con 41 años trabajados en el municipio. 

En esta despedida, las palabras llenas de amor completaron los espacios que dejaron esos abrazos pendientes para próximos encuentros. 

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Fuerte y Conciliadora 
A los dos años llegó a Argentina con sus papás Pedro y Elsa y su hermano Héctor, quien hoy vive en Bahía Blanca. Ambos son fanáticos de River y María muy especialmente del mate, que la acompaño durante sus 41 años de labor. 

Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional e ingresó por concurso en la Municipalidad. Según lo expresado por su hija Victoria, su familia se compone de su esposo Jorge, sus hijos Andrés y Victoria. En 2018 fue abuela por primera vez. Hoy tienen dos nietas, Emma e Isabella.

Victoria rescata de su mamá, su fortaleza y su buena predisposición hacia los demás. Siempre dispuesta a ayudar. Sin embargo, no es muy amiga de ser ama de casa, ni de cocinar.

Por su parte, María cuando se refiere a su familia, con profundo orgullo, además de mencionar a Jorge, Victoria, Andrés y sus nietas, hace referencia al rol de Facundo, su yerno. A su hermano y especialmente a Luz su suegra, quien –destaca- le hizo el aguante cuando sus hijos eran chiquitos y ella se quedaba en el Hospital hasta las 5 de la tarde. Esto la muestra como una apasionada de su trabajo y de su familia. 

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Despedidas en pandemia 
Este mes también acceden a los beneficios de la jubilación en el Centro de Salud: Edith Maldonado (18 de enero de 1989 al 31 de diciembre de 2020)- coordinadora del Seguro de Salud. “Es amable, respetuosa, cálida, servicial, atenta a todos y muy dispuesta”.

Sonia Rodríguez (7 de noviembre de 1990 al 31 de diciembre de 2020). Técnica en Patología. “Excelente profesional. Responsable. Sensible. Tranquila, conciliadora y muy sentimental”. Así lo destacan en un video institucional del Centro Municipal de Salud.