Los melones forman parte de la vida cotidiana de Alfredo Carpino desde chico (Caro Mulder)

Claro, Reta y Orense

Claromecó

Desde San Juan, el señor de los melones

13|01|21 11:39 hs.

Alfredo Carpino, más conocido como Fredy o el sanjuanino, viene a Claromecó con su camión cargado de melones desde hace 8 años. Oriundo de Media Agua, localidad ubicada a 55 kilómetros de la ciudad de San Juan, núcleo de una región vitivinícola, hortícola y minera por excelencia de la provincia. 


En dialogo con La Voz del Pueblo, menciona que su familia se dedicó toda la vida a la agricultura: “Mi abuelo tiene un campo y siempre se dedicaron a la agricultura personalmente” señala. “Desde que yo era niño sembraban melones, se vendían en el mercado de Mendoza. Mi hermano mayor viajaba a la Feria Cooperativa de Guaymallén, que en tamaño es la segunda del país después del Mercado de Abasto de Buenos Aires”, explica. 

Además de sembrar melones y sandias, comenzaron a realizar ensayos para comercializar en Claromecó, su propio vino Malbec “El Sanjuanino”. 

En relación a las características de la producción de melones, observa que “las variedades ya casi son las mismas. Son hibridas, la semilla del melón no sirve para volver a sembrar, crece la planta, pero no te da fruta en este caso. Las variedades que hay ahora se llaman sandiu, indiu y otra que se llama taki, pero tiene una piel muy delicada, se machuca, entonces no la comercializamos en Claromecó”. 


Alfredo junto al pequeño Francisco (Caro Mulder)


En tal sentido, expresa que la siembra de melones comienza en septiembre. “Si no hay heladas y el clima en general es favorable, a partir del 20 de septiembre comenzamos a sembrar, siempre esperando que no haya heladas porque quema la planta, y en 85 días ya empieza a dar la fruta para comenzar la cosechar”, afirma.

Desde 2012
El arribo a Claromecó obedece a que “en el año 2012, empecé a buscar un lugar para montar el negocio, fui a otros lados que no me convencieron, entré a Claromecó y me gustó, el lugar, su ubicación. Y así comenzamos de a poco”.

Acompañado por su señora Gisella, y el pequeño Francisco Carpino de casi dos años, llegaron a Claromecó a fines de diciembre, y se quedarán algunos días más luego de que finalice la temporada para disfrutar de la playa antes de volver a la rutina sanjuanina.