María Belén Villa es bióloga y Rodolfo Fangauf ingeniero agrónomo (Caro Mulder)

Claro, Reta y Orense

Claromecó

Con pasión por cuidar la naturaleza

14|01|21 18:12 hs.

María Belén Villa y Rodolfo Fangauf comparten una pasión: la naturaleza y el conservacionismo. De hecho, juntos todos los sábados realizan salidas recreativas de avisataje de aves y plantas.


En una entrevista realizada por La Voz del Pueblo, cuentan su historia, cómo se conocieron, los proyectos en común y hacen un análisis de la situación actual de Claromecó. Rodolfo, ingeniero agrónomo, llegó a Claromecó teniendo pocos meses de vida. Es hijo de Angel Fangauf e Isabel Gesell (hija de Ernesto Gesell). 

En aquella época, recuerda Rodolfo que “las mujeres viajaban para dar a luz porque acá no había nada” Relata además que su padre Angel Fangauf fue contratado por Ernesto Gesell para dirigir el desarrollo de los trabajos en Dunamar. “En algún momento le ofrecieron a mi papá que se encargara de eso, porque se habían quedado sin empleados. Hasta entonces no habían hecho nada, mi papá acepta y vino a instalarse acá y a ocuparse porque tenía algo de experiencia, era autodidacta en un montón de cosas, le gustaba el trabajo con la arena, le gustaba sembrar”, explica. 

En este sentido, observa que “desde la panadería de la familia Reynoso (Bel Mar) hasta el arroyo no había nada, era todo médano”. 

Belén nació en la Capital Federal y es bióloga. Dice que mientras cursaba el segundo año de su carrera, a raíz del fallecimiento de su padre, necesitó salir a trabajar y comenzó haciendo visitas guiadas en la Reserva de Costanera Sur; en el grupo de guías, estaba “Máximo Winkler, quien viajaba a Claromecó y realizaba recorridas por el arroyo o la Estación Forestal, orientadas a la educación ambiental. El proyecto formaba parte de lo que es hoy la Fundación Amigos de la Tierra, por lo que un verano lo acompañé a Claromecó para ayudarlo en las actividades guiadas”. En tales circunstancias, conoció a Roberto Fangauf.


Analizan lo que observan en Claromecó, el cuidado del entorno y las prioridades (Caro Mulder)


Amigos de la Tierra
Ella es miembro fundadora de Amigos de la Tierra, que por razones legales dejó de ser asociación y actualmente es fundación. Se dedica a temas tales como soberanía alimentaria y contaminación del agua. 

Belen menciona que “no estamos trabajando mucho en colaboración con ellos, pero están avisados que nosotros seguimos haciendo lo mismo de siempre, no hemos cambiado, no variamos, ni pretendemos nada en particular. Seguimos contribuyendo desde nuestra parte”. 

Las salidas 
Todos los sábados, realizan avistaje de aves y observación de plantas. Parten desde el puente vehicular a las 9 de la mañana, previa inscripción telefónica ya que el cupo es limitado (ocho personas). 

Sobre esta propuesta, Belén indica que “Rodolfo sabe mucho más de plantas en relación a clasificación y demás. Yo doy mi aporte sobre las adaptaciones que tiene, el ambiente, cómo es la flor”. 

Esta iniciativa, destinada a público de distintas edades, no tiene costo. Solamente se pide una colaboración que es destinada a cartelería, y como miembros del COA (Club Observadores de Aves) y a través de un convenio con la Biblioteca Bernardo Houssay, compran bibliografía de aves, plantas, parques nacionales. Es todo material que está disponible en la biblioteca. 

Equilibrio 
Rodolfo expresa que es “difícil llegar a un equilibrio de conservar la naturaleza, la tranquilidad y que más o menos crezca Claromecó, es una cuestión bastante complicada que hay que tratar de lograrlo. La construcción es imparable”. 

En este contexto, Belén manifiesta que “venimos del lado de la conservación y el hombre también trata de hacer su entorno lo más agradable posible. Por mi parte quiero que las calles no tengan pozos, pero no me interesa tener cordón cuneta, ni asfalto, no se encuentra dentro de mis intereses. El hecho de poner todo cemento hace la superficie impermeable, entonces el agua de lluvia se pierde, nunca llega a las napas y es todo un tema”. 


(Caro Mulder)


Agrega que “en Claromecó cuando llueve el agua va para el mar o el arroyo, no infiltra, porque no tiene donde, es todo superficie impermeable. Es una gestión que de alguna manera hay que hacer, no se si es fácil o difícil, no soy ingeniera, se tendrían que cambiar todas las pendientes del pueblo para que caiga en alguna laguna por ejemplo, es algo que habría que tener en cuenta”. 

Organizan las salidas porque les gusta hacer un avistaje y quieren compartirlo. “Uno estudió en una universidad pública, eso quiere decir que no sé cuantos millones de argentinos me pagaron la carrera a mí –reflexiona-. Es una manera de devolver, de contribuir, trato dentro de lo posible dar una opinión fundamentada, técnica, después esta en el otro si quiere aceptar o tomar tu idea. Uno tiene que opinar”. 

Finalmente, Belén sostiene que “ningún delegado jamás nos llamó, pero nosotros sí hemos opinado, hemos llamado, presentamos notas, hemos tenido reuniones. Porque aunque no te consulten la participación ciudadana es una parte. Hay que aportar el punto de vista a partir de lo que estudiamos, para eso también nos hemos formado”.