Claro, Reta y Orense

La agresora tiene 15 años

Escupió a una empleada del Hospitalito y recordó la necesidad de vigilancia

18|01|21 10:01 hs.


 Eugenia Padulo hace siete años que trabaja en el centro de salud de Claromecó y nunca había sufrido un agresión en carne propia. Sin embargo, recordó que hay antecedentes y subrayó que, “si hubiera seguridad esto no me hubiera pasado” 

Una adolescente de 15 años insultó y escupió en la cara dos veces a una empleada administrativa del Hospitalito de Claromecó luego que ésta le informó el protocolo que debía cumplir ante el tipo de atención médica que exigía y reveló la necesidad de vigilancia en un sitio con nutrida circulación de personas, sobre todo en temporada. 

La situación hizo que la damnificada, Eugenia Padulo, de 52 años, y empleada desde hace 7 del centro de salud de la localidad, denuncie el episodio ante las autoridades que, inmediatamente, se acercaron al lugar e identificaron tanto a la menor como a las personas que la acompañaban en un vehículo que quedó estacionado afuera del Hospitalito. 

Según le comentó la víctima a LA VOZ DEL PUEBLO, el hecho ocurrió en horas del mediodía, “cuando ingresó una jovencita sin barbijo y le pido por favor que se coloque uno porque no podía estar sin barbijo en este lugar. Entonces sale, va hasta el auto en el que había venido con otras personas, y vuelve con un barbijo colocado, pidiendo que le den un inyectable para sacarse un dolor de muelas que tenía hace tres días”, comentó. 

Aparentemente, la exigencia de cumplimiento del protocolo para este tipo de episodios, hizo que la joven se exaspere y termine agrediendo a la trabajadora, “en esos casos, para ser evaluada por un médico tenía que venir acompañada de un mayor, porque así lo indica el protocolo. Ella ya vino alterada y se alteró más cuando le dije esto. Mientras se subía y bajaba el barbijo, me insultó y tiró dos escupitajos en la cara. Yo tenía mi barbijo puesto pero, obviamente, me tuve que cambiar el barbijo, bañar en alcohol”, recordó, antes de indicar que, “llamé a la policía, vinieron tres policías, la identificaron a ella y a otros menores y el mayor que estaban en el auto, que ya había sido observado en el puesto de vigilancia de la ruta”. 

Una necesidad 
Con siete años de trabajo en la sección administrativa del Hospitalito, Padulo reconoció que, si bien es la primera vez que le toca pasar por esta experiencia, ya existen antecedentes en el lugar, “he visto una que otra situación de violencia, pero en su momento fue denunciada y se hicieron las actuaciones correspondientes. 

Personalmente, es la primera vez que me pasa en carne propia”, dijo y agregó, “la situación de violencia en los hospitales le puede pasar a cualquier personal de salud, porque todo el mundo está expuesto”. 

Tras esa exposición, Padulo coincidió en la necesidad de colocar, al menos en temporada, un hombre que trabaje como vigilancia en el centro de atención médica, “siempre se pidió que en temporada haya personal de seguridad en el ingreso al centro de salud, sobre todo de noche, porque esto funciona las 24 horas. Si hubiera seguridad, no pasarían estas cosas”, observó. 

En ese sentido, la empleada del Hospitalito justificó la necesidad de tener vigilancia en su lugar de trabajo refiriéndose a la circulación de personas que generalmente puede verse ahí, “hay mucha demanda de consultas, ahora se frenó un poco porque hay que pedir turno y la gente está temerosa de venir a los lugares de atención médica por la situación particular que nos toca vivir. Aunque normalmente es mucho el movimiento de gente que hay acá”, explicó, antes de referirse al anhelo que espera alcanzar tras haber sufrido la agresión de la víspera, “estaría bueno que, aunque sea haya presencia en el horario nocturno, como para empezar”, concluyó. 

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