Opinión

Escribe Sergio Manganelli

Poema

26|01|21 09:05 hs.

Ahora que ya 

no guardo prisas, 
ni azares de primera mano, 
ni cumbre a plazo fijo, 
ni coartada idiota, 
o amuleto feliz 
contra el olvido, 
ni besos desayuno, 
ni graffitis de amor 
sobre muros de trigo. 

Justo cuando
se duerme mi desánimo 
la siesta del domingo 
y el carrusel de insomnios 
se abstiene de sortijas, 
ahora que mi rencor 
anda descalzo, 
que las nueces son mucho más 
que médicos y ruido. 

En este tiempo 
en que las bienvenidas
tiemblan en los espejos 
y el pasado nos pica 
como un cuervo de exilio. 

Precisamente ahora 
en que ya no soy huésped 
debajo de tu piel, 
ni miel bajo la ropa, 
me afiebra el horror cotidiano, 
mientras aguardo turno 
en la antesala del miserable destino. 

Recién en esta tarde 
de muelle sin pañuelos, 
silencio sin conjuros, 
plumas huérfanas,
ojos sin deseo, 
acupuntura torpe
contra el miedo, 
mayo sin poesía, 
soledad y trapecio. 

En esta hora
que no transmite nada, 
este rato perdido,
sin cuerda en el reloj, 
pantano de las emociones, 
arena y espejismo. 

Esta calle desolada, 
este latir sin sangre, 
esta hiel y este frío. 

Acabo de descubrir 
una paloma sin rumbo 
que me anida en la puerta, 
un caracol de lluvia, 
reproduciendo el eco 
de un dolor repetido. 

 Sergio Manganelli 


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