Opinión

Editorial

Puro periodismo

31|01|21 18:06 hs.

“Si aparecen diferentes versiones de la verdad en diferentes versiones en línea; si nadie puede ponerse de acuerdo sobre lo que sucedió ayer; si los sitios web de noticias falsos, manipulados o mendaces están respaldados por multitudes de trolls de Internet; entonces las teorías de la conspiración, ya sean de extrema izquierda o de extrema derecha, pronto tendrán el mismo peso que la realidad " (Anne Applebaum, W.Post) 


El público masivo dio cuenta de su existencia en el premiado film “Spotlight” (En primera plana, 2015). La película narra la investigación periodística llevada adelante por el periódico estadounidense Boston Globe, sobre una serie de abusos sexuales ocurridos en el Estado de Massachusetts, particularmente en la ciudad de Boston, cuya arquidiócesis pretendió ocultar. En esos años Martin “Marty” Baron (1954-) se desempeñaba como director del diario (2001-2012) y fue quien encabezó la decisión de profundizar y desentrañar una trama sistémica de abusos y encubrimiento dentro de esa institución religiosa. Venía de otro medio, el Miami Herald, para luego mudarse, tras su experiencia bostoniana, a la capital norteamericana y tomar el puesto de director del Washington Post. Esta semana anunció su retiro, que se materializará a fines del mes próximo. 

Bajo su dirección, que se desarrolló en coincidencia a la compra del Post en el año 2013, por el propietario de Amazon, Jeff Bezos (1964 - ), la publicación recibió más de 10 premios Pulitzer (la Universidad de Columbia es la encargada de otorgarlos) por distintas investigaciones y publicaciones realizadas por su plantel. Por otro lado, las suscripciones digitales del periódico alcanzaron los tres millones y los empleos de la empresa editorial, crecieron de 580 a 1010 personas. Una reconversión notable en tiempos en donde se habla de reducciones, cierres y desorientación en relación a como seguir sosteniendo y apostando a medios cuyo soporte histórico es el papel. 

Pero no hay magia. Al menos eso es lo que se desprende de lo que Baron ha explicado con tranquilidad a lo largo y lo ancho del planeta cuando se lo consulta sobre su experiencia transformadora en uno de los diarios más influyentes de su país y el mundo. Una combinación de práctica periodística de la mejor escuela y tradición, sumada a una experiencia informativa que abarque todas las formas que la tecnología puede y podrá brindar a los lectores/usuarios, es la receta de una mutación comunicacional exitosa ocurrida en el Washington Post.

 “…Nuestro deber de buscar la verdad y contarla (…) arrojando luz donde era muy necesario y pidiendo cuentas a los poderosos, especialmente a los encargados de gobernar el país…”, explica en relación a la misión específica del diario. Para ello es necesario, continúa, estar comprometidos “…con el proceso de verificación…” de los hechos, acercándose lo más posible a la realidad de cómo ocurrieron los eventos. Para lograr este objetivo es imprescindible utilizar la red en forma avanzada; contar con periodistas de datos, que los recaben e interpreten; poseer unidades de investigación independientes; para luego, finalmente, realizar la tarea periodística. Tarea que necesita de algo insustituible: el instinto de los periodistas, algo que las máquinas no pueden reemplazar al momento de narrar y articular historias relevantes. 

“…Los lectores buscan experiencias muy inmersivas que les lleguen por múltiples sentidos (…) para que sientan lo que está pasando…”, explica Baron. Videos, podcast, imágenes y filmaciones en vivo en °360, redes, interacción constante y todo lo que la tecnología pueda proveer, para que se pueda ‘sentir’ la realidad. Él mismo pasa el 90% de su tiempo ocupado en la generación de los contenidos digitales del Washington Post y apenas un 10%, en todo lo relacionado al formato papel. Nada más elocuente que el reparto de sus horas en cada ámbito para explicitar por donde está pasando el presente/futuro de los medios periodísticos. Periodismo veraz más tecnología, es el método que una de las leyendas vivas de la comunicación global practica y prescribe. 

 “…Hubo un tiempo, no hace mucho, en que diferiríamos en la interpretación de los hechos. Diferiríamos en el análisis. Diferiríamos en las prescripciones para nuestros problemas. Pero fundamentalmente coincidimos en los hechos. Eso fue entonces. Hoy en día, muchos se sienten con derecho a sus propios hechos cuando, en realidad, son mentiras…”, les decía a los graduados en Medios y Comunicación de la Universidad de Temple, en el año 2016. Una advertencia extraordinariamente actual de Marty Baron, hoy a un paso del retiro, ante el espectáculo de medios que se creen con derecho a tener sus propios hechos. 


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