Gretel porta con elegancia, sensualidad y frescura los diseños de novia de Juliana Pacheco (C. Fortu

La Ciudad

Gretel Skou

La modelo

21|02|21 10:56 hs.

Fue criada en los campos de Copetonas, y desde niña fue observada por referentes de la moda como Roberto Giordano y Lorena Ceriscioli. A los 13 años comenzó a transitar su experiencia como modelo de alta costura, profesión con la que conoció el mundo y que la trajo al distrito para ser la cara de los revolucionarios diseños de novia de Juliana Pacheco

 Por Fernando Catalano 

“Tengo 25 años, empecé a modelar a los 13. Pasé mi infancia allá y estoy más que agradecida. El campo no lo cambiaría por nada, me encanta todo lo que viví”, dijo Gretel Skou al recordar cómo transcurrió el primer tramo de su vida en la zona rural de Copetonas. 

Su rostro ha sido tapa de revistas como Para Ti, en Argentina; DressMix, en Uruguay o Grazia, en España; pero también participa de súper producciones como por ejemplo para revista Caras junto a modelos como Dolores Barreiro y diseñadores como Fabián Zitta. 

Nació en Buenos Aires pero a los dos meses de vida sus padres se trasladaron a una propiedad en Pedro Luro. Pero sería en el distrito de Tres Arroyos donde comenzaría a transitar su educación Inicial y Primaria. Fue alumna del Colegio Argentino Danés. La familia Skou, de ascendencia danesa, ha tenido pertenencia y compromiso con su colectividad. 

Pero sus vínculos con la ciudad de Buenos Aires, y los viajes que hacía en familia generaron dos circunstancias que marcarían su destino. El estilista Roberto Giordano, primero; y años después la súper modelo Lorena Ceriscioli, la vieron en la calle y tuvieron la misma reacción. La quisieron como modelo. 


En @potraskou Gretel luce una gran carpeta de trabajos recorriendo pasarelas y tapas de revistas especializadas




Su carrera en las pasarelas y en las tapas de revistas comenzó mientras transitaba su preadolescencia, y se extiende al día de hoy, a partir de una belleza inusual que no tiene fecha de vencimiento. 


Una imagen de su participación en Sao Pablo Fashion Week


Fue en este contexto, el de la moda, que los caminos de Gretel y Juliana Pacheco se cruzaron en Cariló, cuando la diseñadora de alta costura le preguntó por el apellido que llevaba tatuado. “Vio mi tatuaje con el nombre de mi papá y le llamó la atención”, dijo al recordar el momento en que se conocieron.

“Gracias a Dios se dio esta oportunidad, hoy hay pocas producciones así, y pocos lugares en el mundo donde se puedan hacer como la hicimos”, expresó al mismo tiempo en que dijo estar asombrada por “la repercusión que está teniendo” la colección de diseños de novias cuya producción fotográfica fue realizada entre las playas y campos de Orense.


Con su padre, Bertel Christian Skou, nacido y criado en Tres Arroyos


“Juliana es nueva en esto, pero hace unas cosas grandiosas. Es una genia”, afirmó Gretel, quien con 25 años de edad -pero con 12 de pasarelas- conoce el mundo del diseño y especialmente el del modelaje dentro y fuera del país.

Novias 
La ‘vikinga’ copetonense de 1,81 metro le reconoció a Juliana el haber conformado “un buen equipo” para retratar la colección de novias que recientemente comenzó a hacer público a través de las redes y la prensa local. 


Gretel porta con elegancia, sensualidad y también frescura los diseños de novia de Juliana Pacheco (Camila Fortunato)


(Camila Fortunato)


“Estuvo muy lindo. Como modelo estoy acostumbrada a que las novias son muy prolijas y angelicales; pero como lo desestructuró Juliana fue increíble”, dijo por el ensamble de la naturaleza representada por los médanos orensanos y los diseños para las novias -de hoy- que incluyen pantalones y hasta zapatos.

“Hablamos mucho, hicimos un almuerzo mientras trabajamos y charlamos de cómo cambió el concepto del matrimonio; las chicas por ahí ya no quieren eso, sino estar más cancheras con un pantalón o una campera”, expresó sin ocultar lo feliz que se siente por haber participado de la colección de Juliana Pacheco y por compartir la experiencia de trabajo junto a la diseñadora chavense de calzados, Julieta Erdocia; la fotógrafa de modas Camila Fortunato, de la ciudad de Buenos Aires; y la tresarroyense Julia Cortese, quien estuvo a cargo de las joyas que lució y que son de su diseño.


(Camila Fortunato)


La experiencia dejó asombrada a Gretel, al poder realizar el trabajo en la costa tresarroyense, junto a un grupo de profesionales del diseño de la zona que se sumaron al talento de la fotógrafa capitalina. “Fue una sorpresa por un lado, no me esperaba la comunicación de Juliana pero me encantó la idea. La conocí en un desfile de Fabián Zitta, Benito Fernández y Bebu, en Cariló. Cruzamos un par de palabras, que ella era de Orense y yo de Tres Arroyos, ahí había quedado nuestra relación. Y ella se comunicó conmigo en diciembre, casi llegando a Navidad, para hacer estas fotos”, dijo al describir cómo se gestó el encuentro y la producción. 

Nace la modelo
Así como otras grandes figuras fueron descubiertas por el ojo de cazatalentos o productores, en el caso de Gretel fue la atenta mirada de dos referentes de la moda lo que -desde niña- le fue marcando el camino. “Me encontraron en la calle un par de veces, al final con mamá y papá tomamos la decisión de iniciar con esto a los 13 años, y ahí comencé mi carrera como modelo, y se fue desarrollando”, dijo al pasar.


Junto a Benito Fernández


Pero al pedirle que se detenga en esos detalles fue que contó cómo la descubrieron. “La primera vez que me vieron en la calle fue a los 8 años, (Roberto) Giordano. Frenó a mi mamá y le dijo: ‘Te lo pido por favor traémela, traémela’. Me mató la vergüenza, no fui pero me acuerdo que fue la primera propuesta”, describió. 


Bretel y sus sobrinos Enrrique Skou, Celina Skou y Marina Skou en el campo La Verbena, comiendo granada


“Después a los 12 años estábamos con mamá en el shopping -en Unicenter- comprando regalos para toda la familia, para volvernos a Tres Arroyos; y Lorena Ceriscioli aparece corriendo. Yo ignorante de todo este mundo, del campo, nada que ver. Pero mi mamá se había dado cuenta…la vio desde lejos, me dijo ‘pará, mirá las corbatas, pará que viene alguien que es para nosotros’. “Viene corriendo Lorena, nos frena y nos dice: ‘Por favor te doy mi tarjeta, comunícate conmigo, me encanta tu hija, le veo potencial’, y fue así”. 

“Un par de meses después charlamos bien con mis papás, tomamos la decisión entre los tres, la visitamos a Lorena y ahí comencé mi carrera como modelo y hasta el día de hoy -por suerte- sigo en pie”, dijo entre risas. 

Con un tono en su voz donde se percibe el entusiasmo y satisfacción del camino que se recorre, dijo además que a partir de su profesión ha podido vivir “en varios lugares”, y que pudo trabajar “con varios diseñadores argentinos e internacionales también”.

“Me ha abierto muchas puertas del mundo; estoy súper agradecida”, afirmó sobre su trabajo, el mismo que la trajo al distrito donde pasó nada menos que su infancia.