Las motos que dejaron colgadas del alambrado representan una metáfora de lo absurdo (Luis Juárez)

Policiales

El robo de motos secuestradas en el depósito municipal

Las dos caras de un episodio que castiga a las instituciones

21|02|21 12:59 hs.

El robo en el terreno de la policía también debe verse como un gesto de impunidad y ausencia de respeto por las investiduras y el poder de la ley


En la madrugada del miércoles trascendió la existencia de un ilícito que vulneró nuevamente los límites del depósito de vehículos secuestrados que las fuerzas de seguridad tresarroyenses tienen junto al cementerio Municipal y significó una nueva falta de respeto a las instituciones locales por parte de la delincuencia.

Ese día, sujetos desconocidos cortaron los alambres del perímetro que los empleados municipales del cementerio, a cargo de Luis Juárez desde hace cuatro años, habían colocado a los efectos de evitar el paso de animales que se hidraten con el agua de las tumbas. Un problema al que de esa manera le habían encontrado reciente solución, como así también, a poner un límite al uso que la policía hacía del terreno de su depósito ingresando vehículos que habían secuestrado por distintas faltas en operativos.

Tal como le informó Luis Juárez a LA VOZ DEL PUEBLO, fue el capataz, Fabián Espinosa, quien le transmitió la primera información al respecto de lo ocurrido, “viene el capataz y, antes de hacer el recorrido diario, me dijo que había una moto colgada de los alambrados”, dijo, antes de describir el método elegido para llevarse una cantidad no precisada de motos secuestradas, cifra que por estas horas tratan de dilucidar los instructores de la investigación de una causa por “robo agravado”. 

“(Los delincuentes) Entraron por una calle que es utilizada por los camiones para cargar las piedras de las cavas y sacarlas del terreno donde vamos a generar más espacio para el cementerio. Ese punto limita también con el predio de la policía”, comentó Juárez acerca de una superficie de una hectárea aproximadamente, donde según confió, ya había ocurrido al menos otro hecho similar, “esta es la segunda vez que pasa en la que intentan llevarse cosas del depósito”, mencionó.

“El gran problema que teníamos antes era el de los animales, por lo que se hicieron los alambrados nuevos. Pero ahora ya es la segunda vez que quieren cortarlos para sacarle cosas (a la policía)”, remarcó, mientras exhibía el estado en que quedó el cerco perimetral tras el accionar vandálico de los delincuentes a mitad de semana, durante un hecho que, además, encierra un nuevo ejemplo de impunidad y falta de respeto por los edificios y estructuras que alojan a las instituciones tresarroyenses, sus trabajadores y elementos judicializados. 

Los mismo que, sobre todo en el último año, han visto castigada su investidura con abusos de autoridad y excesos de, entre otros, los usuarios de motos como las que fueron sustraídas en la madrugada del último miércoles y, posiblemente, sean usadas para volver a castigar el descanso de muchos vecinos con la realización de picadas o reforzar el poder de otras máquinas que necesitaban sus repuestos para seguir funcionando.