Cascallares y Copetonas

Sostuvo Mauricio Fjellerup

“Todo lo que tengo es gracias a la Cooperativa”

21|03|21 20:42 hs.

“Yo me hice socio de la Cooperativa estando mi viejo en vida, arranqué arrendando un campo y de a poco fuimos creciendo. Pero para empezar, como por orgullo no le quería pedir ayuda a él, fui a hablar con Jorge Duchosal, que ya era gerente. Y la Cooperativa me financió los insumos y pude iniciarme como productor”, recuerda Mauricio Fjellerup sus comienzos con los ojos llenos de lágrimas, allá por 1986. 


“Me emociono siempre cuando hablo de cómo arranqué y de lo importante que fue siempre en mi vida la Cooperativa. Porque todo lo que tengo es gracias a ella”, agrega. Su abuela paterna fue la que inició la relación con la Cooperativa. Luego se asoció su papa y más tarde él. Con orgullo cuenta que hace un año hizo una SRL con sus tres hijos, que fue incorporada a la entidad. “Hoy trabaja conmigo el del medio, Nicolás, y ya le he inculcado el sentimiento por la Cooperativa, siente mucho orgullo de lo que es hoy”, asegura. 

Mauricio empieza a bucear en sus recuerdos de cómo fueron los primeros años de productor, y lo que le costó evolucionar. Entonces, otra vez se afloja y se emociona. “La Cooperativa me financió cuando arranqué, me financió cuando crecí, y me sigue financiando ahora. Porque cada vez que estamos bien agarramos un poco más de campo o echamos más fertilizantes”, cuenta. 

Y agrega: “Siempre me ayudó la Cooperativa, también con la maquinaria. Al principio tenía todos tractores chicos y necesitaba comprar más grandes para poder trabajar más campo. Pude hacerme de un Zanello, a través de la entidad”. 

Entre sus recuerdos aflora lo sucedido en el difícil 2009, cuando hacía las cuentas y no le cerraban los números para seguir arrendando todo lo que estaba trabajando hasta el momento. “No me quería comprometer, me alcanzaba para pagar los alquileres pero no para los insumos. Entonces fui a hablar con Jorge (Duchosal) para explicarle lo que me pasaba y cederle el campo a la Cooperativa, así no lo perdía. El me dijo que esperara, que lo sembrara y después hablábamos, que me iban a apoyar. Al final los precios de los granos mejoraron y pude afrontar todo yo. Pero ese respaldo que tuve en ese momento, no tiene precio”, asegura. 

Y le viene a la cabeza otro hecho significativo: “Con 30 años compré 100 hectáreas de campo, y lo pude hacer porque tuve la ayuda de la Cooperativa. Si no, imposible”. 

Como muchos de los que pertenecen a la Cooperativa, Mauricio cuenta que se siente orgulloso por el presente de la entidad. “A mí me emociona ver lo que es hoy”, dice. “Porque primero era reconocida a nivel pueblo, después a nivel partido, más tarde a nivel provincial y hoy vas a la reunión de ACA y te das cuenta que la Cooperativa de Cascallares es reconocida a nivel país. Eso te reconforta”, expresa otra vez con los ojos húmedos. 

Sobre su participación en el directorio, Mauricio tiene una visión muy particular: “Siento que ser director de la Cooperativa me sirve más a mí que a la institución. Para mí es un orgullo, pero estoy convencido de que siempre la entidad me ha dado más de lo que yo le puedo entregar a ella”. 

- ¿Te imaginas como productor sin la Cooperativa? 
- No, para nada. Es más, hice que mis hijos conformaran una SRL para ir transmitiéndoles el sentimiento cooperativo. Te doy un ejemplo de lo que representa la Cooperativa: hasta hace unos días me preocupaba que no lloviera, pero tampoco era algo que no me dejara dormir, porque estoy en la Cooperativa, y sé que de alguna forma u otra el mal momento lo voy a poder atravesar. Ser socio te da un respaldo enorme. 


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