“Siempre lo digo, la Cooperativa tiene que tener mucha suerte con el gerente que elije, porque es el

Cascallares y Copetonas

Indicó Adolfo Pedersen

“Ante cualquier complicación, siempre tenemos un apoyo incondicional”

21|03|21 21:00 hs.

Don Martín Pedersen, el abuelo de Adolfo, murió joven y no tuvo vínculos con la Cooperativa de Cascallares. Kresten, el padre, fue productor asociado desde 1932, ya que ingresó al año siguiente de la fundación de la entidad. Y fue el que empezó a trazar el camino. 


 Formó parte del directorio a principios de la década de 1950, pero falleció en 1954, siendo muy joven. 

Cuatro años más tarde, fue entonces que Adolfo Pedersen se asoció y más tarde se convertiría en miembro del directorio hasta 1978. “Una vez que me fui yo, la Cooperativa empezó a mejorar hasta convertirse en lo que hoy”, dice entre risas el padre de Gustavo, quien fuera presidente de la entidad entre 1997 y 2001. 

Broma al margen, Adolfo siente que puso su granito de arena para que la entidad tenga esta exitosa actualidad. “Yo tuve que ver en la designación de Jorge Duchosal como gerente. Fui uno de los que lo apoyé, por más que era muy joven y había cierta resistencia a su nombramiento”, recuerda. 

“Con otros miembros del directorio nos dábamos cuenta de que era muy capaz, y lo apoyamos”, agrega. 

“Con Jorge empezó la evolución. Y hay que ser honestos, yo siempre lo digo, la Cooperativa tiene que tener mucha suerte con el gerente que elije, porque es el 90% de una gestión”, completa. 

 Siempre con la Cooperativa 
Adolfo hizo la primaria en el Colegio Argentino Danés y con 12 años ya empezó a trabajar en el campo. A los 18, al momento de fallecer su padre, tuvo que hacerse cargo de la explotación, y con la ayuda de su tío Paolo, empezó a “hacerse” como productor. 

A los 21 años se asoció a la Cooperativa y comenzó una relación que mantiene aún hoy. “Mi mamá me arrendó 200 hectáreas al lado de Cascallares, sobre la ruta, y después fueron 100 más, y más tarde empecé a trabajar afuera, y así crecí. Pero siempre con la Cooperativa”, cuenta. 

“Muchas veces no nos alcanzaba o estábamos debiendo, y la Cooperativa igual nos daba. Y cuando querías hacer una inversión, ibas a hablar con el gerente y sabías que te iba a apoyar. Eso fue siempre así, y te daba una gran tranquilidad”. 

Para Adolfo, la máxima ventaja que un socio tiene al pertenecer a la Cooperativa de Cascallares es que lo van a ayudar cuando lo necesite. “El que hizo bien las cosas con la entidad y fue consecuente con ella, siempre recibió una respuesta. Incluso, a veces más de lo que pedía. Eso a mí me consta. Y siempre fue así. Antes y ahora”. 


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