Claro, Reta y Orense

Jorge Caraballo

"La pesca es mi mayor pasión"

12|04|21 09:38 hs.


Jorge Caraballo nació el 18 de septiembre de 1972 en Tres Arroyos. De niño, se fue a vivir a Orense con sus padres, un lugar que volvería a elegir una y otra vez por su tranquilidad. Tiene cuatro hijos que son lo más importante en su vida. Tamara, Maico, Sabina y Joselina son la luz de sus ojos y por quienes el esfuerzo diario cobra sentido para él. En un mundo hostil por la situación económica y social, siempre ha sabido rebuscárselas para salir adelante en pos de cumplir sus sueños.

Hace catorce años que anda arriba de los semirrígidos, donde toda su vida hizo excursiones de pesca. Arrancó desde joven y con poco, alguien que sabe lo que es iniciarse desde abajo. También hace veinte años que está involucrado en el rubro de la pesca, una de sus pasiones como lo define el protagonista de esta historia. A la par realiza arreglos de plomería y albañilería, porque los tiempos complejos que corren lo llevan a rebuscársela con lo que vaya surgiendo. Se involucró en la pesca por Sergio Dossi, un amigo que tiene en Buenos Aires, quien le regaló un rígido. 

Jorge Caraballo cumplió veinte años como pescador. En diálogo con La Voz del Pueblo, manifestó que “mi familia me acompañó desde siempre en esta tarea ardua de ser pescador. La realidad es que había poco trabajo en lo que era el área de plomería y albañilería. Yo trabajé muchos años en una empresa en Orense donde fui encargado unos años, y luego me largué solo para apuntalarme en el área de la embarcación hace catorce años. Me gustó desde siempre la pesca y le encontré la rama laboral”. 





En su momento había poco trabajo en Orense, por lo que decidió vender su casa y se mudó para el balneario, donde edificó y se pudo comprar el primer semirrígido que tuvo. Así se inició. “Yo trabajo con mi hijo, mi hija y mi yerno. Entregamos mero y salmón a un camión que viene aquí y junta para Mar del Plata. Nos defendemos con eso en lo que respecta a agosto, septiembre y octubre, y por ahí algo de noviembre. Hacemos todo línea, no tengo redes. Forjamos toda actividad de cañas, es un trabajo lindo. Yo veía que otros chicos venían desde Necochea y observaba la cantidad de meros que se sacaban y dije: qué lindo esto”, remarcó Caraballo. 

Las conversaciones permanentes con sus colegas fueron una de las claves que lo alentaron a largarse solo. En este sentido, Caraballo agregó que “ahí me embalé en esta actividad, donde ya después tuve el bote y era el único en Orense. Comenzaron las excursiones, donde arrancó a venir gente y he hecho amistades de todos lados. En diciembre, enero, febrero y marzo dedico el tiempo a hacer excursiones de pesca”. 

“Orense no tiene palabras para mí. Estoy enamorado de este balneario. Es muy tranquilo, crie toda mi familia acá. Pude mandar a estudiar a mis hijos y todos los trabajos me salían en el balneario. He hecho de todo lo que te imagines y no me arrepiento de nada. Siempre rebuscándome la vida. Estoy agradecido de poder vivir acá. La pesca siempre me gustó porque es algo que traigo de herencia familiar”, explicó Caraballo. 

La pieza de mayor peso que pudo sacar en su largo historial como pescador fue en una excursión el año pasado. Se trata de un tiburón de 80 kilos en Orense, muy cerca de la costa. En base a esto, Caraballo sostuvo que “eso es una cuestión de suerte. Respecto a lo que es variada, es como Claromecó. Sale todo lo que es pescadilla, corvina y demás. Siempre todo hacemos a línea. También hemos pescado salmones grandes de entre 20 y 30 kilos. Se vende todo muy bien, la gente me conoce y puedo vender el producto bien fresco”. 

“La pesca es mi mayor pasión. Algunos inviernos disminuye la actividad y son duros, hasta que llega el mes de agosto con la pesca del mero y del salmón. También tengo mi clientela respecto a la plomería y albañilería, con lo que también me la voy rebuscando. Me pude hacer mi casa acá en la playa y me aboqué de lleno a la pesca. Es una pasión que tengo y se la debo a mis abuelos y a mi papá que siempre le encantó pescar”, argumentó Caraballo. 

Por último, realizó un agradecimiento a personas importantes que pasaron por su vida, que dejaron una marca y una huella por el presente actual que le toca vivir. “Agradecer a Rubito Bilbao quien me enseñó a entrar al mar y que fue a la primera lancha a la cual me subí a embarcar cuando yo no tenía nada. A Sergio Dossi también un agradecimiento especial y a toda la gente de Orense que me ayuda mucho”
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