"¡Feliz cumple querida ciudad!", el deseo que expresó la autora al enviar el poema a nuestra redacci

La Ciudad

Por Marta E. Vega

Tiempo de añoranzas…

24|04|21 13:11 hs.

¡Qué silenciosas son las tardes de mi pueblo!


La siesta se niega a ser olvido. 

La plaza adormecida descansa de los trinos, 
del eco de los pasos presurosos, 
de las voces chillonas de los niños, 
del ir y venir infatigable de patines con ruedas aceradas. 

El sol aprovecha este momento 
y reparte doradas pinceladas en los bancos gastados, 
en los tibios canteros 
y entibia con sus rayos el agua de la fuente. 

Se elevan o se bajan las veredas 
siguiendo el impulso irrefrenable de gruesas raíces centenarias. 

El cemento exhala tibios vahos 
aliviando el calor de sus entrañas. 

¡Qué silenciosas son las tardes de mi pueblo! 

¡Qué extrañas sus calles sin amigos! 

¡Qué solitario damero sus veredas! 

¡Qué melancólica nostalgia empaña de infancia mi mirada! 

Acaricio con mis manos las paredes 
como lo haría un pintor con sus pinceles 
sintiendo bullir la sangre por mis venas. 

Como un eco llega la voz lejana de mi madre 
ordenando imperiosa algún mandado 
cuando mi alma, arisca todavía, 
se resistía tenaz a ese llamado. 

Hoy son tan lentas y ligeras mis pisadas… 
pero me llevan igual al viejo kiosco 
y mi boca se llena de un especial sabor a chocolate 
y me siento espectador en la platea de un teatro 
donde varios chiquilines ensayan travesuras 
corriendo detrás de una pelota 
que de vieja ni forma ya tenía.. 

Misterios de la memoria jugando con los sueños, 
mágicos laberintos removiendo recuerdos, 
y ese sabor tan dulce de un simple caramelo 
y aquella nube quieta como recién pintada 
cómplice compañera en la tarde soleada. 

¿Tu pueblo también guarda perfume de recuerdos? 

Tal vez en tu memoria como pasa en la mía 

Estén bien archivadas historias que son vida.