Sin acuerdos, las diferencias llegan a la Justicia. La Corte definirá sobre la presencialidad en las

Opinión

Editorial

Política

25|04|21 10:51 hs.


La editorial de este domingo 25 de abril, en la voz de Diego Jiménez


Es imprescindible mantener abiertas las escuelas. Es un peligro potencial que sigan funcionando los colegios. Un nuevo distrito inexistente denominado AMBA cobró vida en nuestro sistema institucional. Una crisis sanitaria única producto de una pandemia excepcional obliga a tomar medidas extraordinarias, que no llevaríamos adelante en situaciones normales. La Ciudad Autónoma es una provincia. El Conurbano no es la provincia de Buenos Aires. 

Faltan datos. Los datos presentados son inexactos. La información está verificada y emana del Ministerio. Hacen campaña a costa de la salud de la gente. Anuncian cosas que después no suceden.

Somos rigurosos a la hora de comunicar la evolución de la situación. Llegan nuevas vacunas. No sabemos cuándo llegará el próximo cargamento. La inflación será la más alta del año y luego irá descendiendo progresivamente. No hay certezas de cómo evolucionarán los precios, pero todo indica que la inflación no tiene freno. Un juez determinó la vuelta a las escuelas. Otro juez dijo que no. La Corte Suprema lo resolverá. Algunos aceptan un fallo, otros, el otro. El Tribunal Supremo define. Partido, revancha y bueno. 

Falta un plan económico. No necesitamos un plan económico. El Plan es el presupuesto nacional. Eso no es un plan. Los planes nunca sirvieron. Argentina es un país centralista. Respetamos las decisiones de cada jurisdicción. Invocan al federalismo cuando les conviene. No comprenden la magnitud de lo que ocurre. El país tiene 42% de sus habitantes debajo de la línea de la pobreza. 

Estamos contentos porque a pesar de todo ningún argentino y argentina deja comer. 

Judicializan la política opinan de un lado. Judicializan la política argumentan del otro. La negociación con el FMI continúa. El Gobierno no quiere arreglar con el Fondo. Se posponen la PASO (Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias). Acuerdan cambiar la fecha de las primarias. Quieren suspender las PASO. No quieren que haya ninguna elección este año. No se modifica el calendario electoral. El Presidente no gobierna. No hay doble comando. Gobierna el que tiene la lapicera. La lapicera será de él pero le dictan.

Política, es lo que falta y para que sea sustancial, requiere de liderazgos a uno y otro lado del arco ideológico. Porque el liderazgo posibilita el acuerdo y, el buen trato, facilita el avance. De otro modo, persiste el eterno presente, que en Argentina es pasado recurrente. Mismos temas, mismas cuestiones irresolutas, similares tics, idénticos argumentos, conocidos baches, abismos familiares. 

No es que la contradicción, las diferencias y la lucha en el debate de ideas desaparezcan cuando hay buena política. Continúan. Pero traen, cada tanto, saltos hacia adelante, que significan nada menos que soluciones a cuestiones fundamentales y de otro talante menor, también. Para inmediatamente o de forma paralela, llevarnos a enfrentar nuevas encrucijadas. En una rueda o ciclo interminable, desafiante, como la vida misma. 

Estos últimos días exhibieron de forma transparente la ausencia de política en serio en el país. El tema que desnudó esa característica trágica, fue la presencialidad o no en las escuelas. No la educación. La educación, como decimos en esta columna editorial habitualmente, es algo serio, grueso, profundo. La presencialidad o la virtualidad son la periferia de un orbe que requiere un abordaje complejo, serio, contundente. No de ocasión. La lateralidad con que se abordan cuestiones esenciales es una evidencia clara de la superficialidad intelectual que se observa en el debate público argentino.

Si uno se detiene a contemplar la escena nacional y ejercita la memoria histórica, difícilmente encuentre un contexto social, económico, cultural y educativo tan grave y excepcional como el que vivimos. Y tan falto de dirigentes que estén a la altura de las circunstancias. Tan carente del tipo de figuras, que aun afirmando con vehemencia sus puntos de vista, encuentren el temple necesario para sentarse y discutir con quienes piensan distinto, hasta descubrir una luz que posibilité dar un pequeño salto hacia delante colectivo. Y que luego, tengan la presencia de ánimo para hacerlo todas las veces que sea necesario. 

La dirigencia parece no reaccionar, incluso cuando el abismo la mira a los ojos. Y comete, al mismo tiempo, un descuido esencial: olvidar que hay una sociedad que clama por un horizonte que vislumbre una pequeña esperanza. Que le ayude a sobreponerse al desasosiego en el que está sumergida. Huérfana de ilusión, ansiosa de entusiasmo. 


Add space 300x250x2