“Me gusta laburar” expresa Juana Soledad Villareal. Su vida cambió con un empleo formal

La Ciudad

Entrevista a Juana Soledad Villarreal

La chica trans incluida en el cupo laboral, estudia y empezará a hacer su casa

28|04|21 07:54 hs.

Es martes, pasado el mediodía. El día después del primer día. Juana Soledad Villareal recibe el llamado telefónico de La Voz del Pueblo y lo primero que dice es que fue muy bien recibida en el trabajo que inició el lunes, al aplicarse el cupo laboral trans en el municipio.


Además explica que si bien está concurriendo a otra dependencia, va a formar parte de la Secretaría de Desarrollo Social, en el nuevo proyecto llamado la Casa de Medio Camino. “Tienen que terminar unos trabajos para que yo empiece a ir al lugar donde me voy a desempeñar”, agrega. 

Una de las primeras frases que pronunció el lunes, cuando integrantes del colectivo LGBTIQ+ filmaron un video, es “me gusta laburar”. Así lo demuestra su experiencia, porque integró el personal de un parque de diversiones que tuvo, entre otros destinos, a nuestra ciudad. “Es un parque de Buenos Aires y solía venir en los días de la Fiesta del Trigo -puntualiza-. Conocí 14 provincias de nuestro país y los cinco países limítrofes, trabajando, no de vacaciones”.

En este último tiempo cuidaba a una abuela, pero no todos los días. “Me llamaban cuando me necesitaban”, señala. Expresa, con énfasis, que “un trabajo en blanco es diferente. Te da otro tipo de beneficios”.

Es una tarea que puede combinar con los estudios, porque está cursando el último año de la Secundaria en el CENS Nº451, que funciona en el edificio de la Escuela 3. Valora mucho haber sido incorporada en Desarrollo Social porque “es difícil para una chica trans. La novedad fue bien recibida, si bien no leí los comentarios de las notas, me dijeron que hay más apreciaciones positivas que negativas. Mucha gente me lo dice, ‘no estás pidiendo nada malo, sino algo que tendría que ser común’”. 

Juana reflexiona que “en un almacén, un quiosco, una tienda de ropa o en un banco, no ves a una chica trans”. 

Califica al colectivo LGBTIQ+ en Tres Arroyos como “pionero. Hicimos un montón para lograr el cupo laboral travesti, trans y no binarie. Es histórico”. 

Se trata de un hecho que tuvo mucha repercusión. Comenta que “me llamaron desde radios de Necochea. Gonzales Chaves y de otros lugares. En Necochea, en Tandil y en muchos otros distritos no hay un cupo laboral”. 

La mañana en que comenzó con su nuevo trabajo, “no sabía si llorar, reírme, festejar. Sentí todas las emociones juntas”. Dos semanas antes la convocaron para realizar el examen preocupacional, pero le habían dicho que ingresaría entre el 3 y el 10 de mayo. 

Los tiempos se acortaron y el viernes pasado asistió para que le den explicaciones sobre la tarea, con la finalidad de empezar el lunes. “Ya me cambió la vida”, subraya.

Y argumenta que “ahora voy a tener mi obra social, mi empleo en blanco, levantarme todos los días temprano para ir a trabajar, tengo un sueldo fijo todos los meses. Me viene bien para seguir estudiando, cubrir los costos de la carrera, quiero ser abogada”. 

Observa que “estaría buenísimo que el sector privado nos tenga en cuenta. También CELTA, Políticas Tributarias”. En su análisis, reivindica la capacidad y menciona que, en todo caso, lo que faltan son espacios donde ejercer lo que están aprendiendo; “somos capaces, hay tres chicas trans estudiando para terminar el secundario. Todas se esfuerzan por mejorar”, afirma. 

Durante la entrevista, reitera su gratitud por la reacción que percibió entre vecinos: “recibí mensajes de todas las redes sociales, personas que no las tenía nunca en mi vida escribiéndome ‘¡qué bueno!, felicitaciones Juana, vamos por más que podemos’. No es por agrandarme, pero las redes sociales me explotaron”. 

Evalúa las modificaciones, lo que falta avanzar, tras lo cual valora de todos modos que “hay otra apertura en la sociedad. Se abrieron muchas mentes, salieron más chicas del closet”. 

Bien tresarroyense 
Habla de su familia, de que están felices y la acompañan en este proceso. “Me escribieron, me llamaron. Mi mamá me decía ‘qué locura que te contacten de Necochea y otras ciudades’. Me llamó medio llorisqueando, mis hermanos festejaron conmigo. Todos están acá, es una familia bien tresarroyense”, expresa.

Está agradecida con ellos. “Me tengo que sacar el sombrero -exclama-. Me apoyaron siempre, recibí muchísimo respaldo. Y de mis amigas también”. 

Tiene 32 años y recuerda que a los 15 compartió con su mamá lo que le pasaba, su identidad sexual. “Mi mamá me dijo ‘la sociedad va a hablar igual. Ponete las pilas y hace lo que sientas’”, relata. 

Con una mirada de los años transcurridos, manifiesta que “no me sentí discriminada jamás. De mi familia no puedo decir nada y de la gente tampoco, siempre hay alguno que otro que te dice cosas, pero no puedo quedarme en eso porque la mayoría tiene palabras positivas”. 

La escuela es un ámbito en el que se siente bien, ya que “desde el primer día tengo una excelente relación con los profesores. Me escriben, me ofrecen ayuda y preguntan cómo estoy. Los compañeros también, es un gran grupo. Con ex compañeros en 2019, antes de la pandemia, nos juntábamos a cenar, iban los profesores”. 

Techo propio
Otro gran paso en su vida será la casa propia. “Por eso quería el trabajo también”, explica. Vive con su hermano, su cuñada y cinco sobrinos. Tiene en claro que “por más que diga gracias a Dios tengo techo, es necesario que cada uno disponga de su lugar”. 

Su madre le cedió un terreno. “La mayoría de mis hermanos son albañiles, uno de ellos es maestro mayor de obras y me hizo el diseño. Me dijeron que si consigo los materiales ellos la construyen. He comprado una parte y mi mamá me regala algunas aberturas, por ejemplo”, sostiene. 

Percibe a este año como “de muchísimo crecimiento. A pesar de la pandemia, que resulta lamentable por todo lo que genera. A nivel personal es una etapa de importantes realizaciones. Luego del nacimiento de mis sobrinos, es lo mejor que me ha pasado, son avances que estaba esperando y se están concretando”.