María Paz Fórmigo frente a la ventana (reparada) por la que le entraron a robar (E. Mendiberri)

Policiales

Sustracción en el barrio Ruta 3 Sur

Salió 20 minutos a hacer compras al mediodía y le entraron a robar

03|05|21 08:41 hs.

Una joven pareja de trabajadores sufrió un robo que, posteriormente, desnudó la desigualdad que sufren los damnificados frente a sus victimarios. 


El hecho lo sufrió María Paz Fórmigo, una joven tresarroyense de 24 años que vive con su pareja y su hijo en la casa que hace un año comenzaron a levantarse y, hace un mes, decidieron ocupar cuando todavía les faltaba terminar por temor a las usurpaciones. 

Ella hace manicuría y él es mecánico. El pasado jueves, en horas del mediodía, se ausentó unos minutos para hacer unas compras en el barrio y, cuando volvió, encontró una ventana trasera destrozada y el faltante de todas sus herramientas de trabajo, entre otros elementos de la casa y algo de dinero en efectivo.

“Salí a hacer un mandado, me fui 20 minutos, hice tres cuadras y, cuando volví, me encontré con la ventana de atrás reventada. Me robaron el equipo de música, plata, zapatillas, un cuchillo de mi pareja, el bolso de los patines, un secador, una plancha, todo lo que es peluquería y tenía en mi mochila”, describió en diálogo con LA VOZ DEL PUEBLO, antes de informar que los ladrones no alcanzaron a llevarse las herramientas de su marido, “por suerte lo de él está todo. Estamos en construcción y , afortunadamente, de eso no falta nada tampoco”, indicó.

La casita de la joven pareja está levantada en un pequeño terreno de la calle General Guido 81, en el barrio Ruta 3 Sur, donde María Paz afirma que hace un mes que están, cuando decidieron mudarse a pesar de no estar dadas todas las condiciones para habitarla, “nos vinimos cuando no habíamos terminado el baño ni la cocina por miedo a las usurpaciones. Ahora esto te da bronca porque no podés salir 10 minutos de tu casa en pleno mediodía”, comenta indignada.

Saben quién es 
Sin embargo, lo peor no termina en la descripción del robo. Ella y su marido saben quién es el autor del robo y hasta fueron a su casa escoltados por la policía, una situación aparentemente segura, pero que terminó comprobando con pena que no era garantía de nada, “la policía me dice que no pueden hacer nada hasta que no tengan una orden de la Fiscalía. A la casa fuimos acompañados de la policía, pero a ellos (por los moradores) no les importó, incluso me dijeron que pase a revisar si quería, pero como la policía no me podía garantizar la seguridad, no nos animamos. Mirá si entramos y nos dan con un palo por la cabeza”, comentó compartiendo su preocupación. 


María Paz Fórmigo


“Estamos seguros que fue él porque lo ví pasar apenas salí de casa. Además, la policía lo paró poco después, pero sin saber que nos había robado, sólo por su aspecto sospechoso y porque es conocido. Pero como no sabían nada de lo que había pasado, no lo revisaron. (Los policías) después me dijeron que iba con una mochila”, agregó María Paz acerca del sospechoso, un joven de 24 años que, según indicó, meses atrás, estuvo detenido en el marco del robo de un utilitario, pero recuperó la libertad. 

“El tipo iba a comer al comedor de mi abuela cuando era chico. Somos todos conocidos, tiene mi edad, somos del barrio. Ahora nos toca vivir con miedo. Yo no salgo de mi casa hasta que mi pareja llega del trabajo”, explicó acerca de la manera en que impactó la situación en su vida, aunque reconoce que ahora no piensa bajar los brazos, a pesar de las pocas expectativas que tiene acerca de recuperar lo robado, “yo sé que las cosas no van a volver. Ahora tengo que ver la forma de volver a comprarlas”, concluyó.