Claro, Reta y Orense

Una mirada al problema desde la Geografía

Melo: “La erosión costera tiene su disparador en decisiones humanas”

03|05|21 11:10 hs.

El doctor y licenciado en Geografía, de la ciudad de Bahía Blanca, Walter Daniel Melo, afirma que “la fuerte presencia humana en las costas” potencia el efecto de la erosión que se da en un proceso natural. 


En una entrevista con La Voz del Pueblo sostuvo que “en la provincia de Buenos Aires todos los centros urbanos costeros sufren de esta problemática”; y que “en Claromecó el incremento de los procesos de erosión inevitablemente se dará acompañando al crecimiento urbano”. 

A continuación compartimos la entrevista: 

-¿Qué aporte puede hacer la geografía, para frenar el proceso de erosión costera que se da en diferentes localidades bonaerenses? ¿Cómo observa ésta ciencia lo que ocurre en éste ámbito?
-En general la geografía trata de integrar y comprender las relaciones que existen entre sí, entre los fenómenos físicos y las actividades humanas. Las playas son objeto de estudio de la geografía, al estar conformado por granos de arena no consolidados, es un ambiente muy dinámico y el mantenerse en estado de equilibrio precisa de varios fenómenos naturales. 

Constantemente los granos de arena se van movilizando y los granos que están al comienzo de la temporada no serán los mismos que estarán al fin de la misma. Entonces desde la geografía se observa que la problemática de erosión costera tiene su disparador en las decisiones humanas.

La costa de por sí tiene procesos de erosión por parte de las actividades naturales, donde los estados erosivos y de depositación se van intercambiando y algunos sitios que hoy son erosivos, mañana serán de depositación y en un futuro esos roles volverán a intercambiarse. 

Sin embargo, desde mediados del siglo XX la fuerte presencia humana en las costas ha generado que casi no exista ese intercambio de roles, donde los estados erosivos son la dominante en los lugares que predominan los asentamientos urbanos. En la provincia de Buenos Aires todos los centros urbanos costeros sufren de esta problemática.

-¿Cómo ubica a las costas tresarroyenses, en el universo de la costa atlántica, respecto al proceso de erosión que tiene más complicadas a las playas del norte bonaerense? 
-Las costas tresarroyenses no escapan a la típica problemática costera. En las playas la intensidad de los procesos erosivos suelen darse por la antigüedad del centro urbano o la cercanía al frente costero con respecto a la línea de costa. 

En general estos factores van de la mano, pues los más antiguos se radicaron sin ningún tipo de requerimiento legal de protección costera y se han mantenido creciendo en las últimas décadas. Es así que todo asentamiento va pasando por un proceso de crecimiento que va acompañando al crecimiento de los procesos erosivos. Claromecó se creó en la segunda década del siglo XX casi en simultáneo con otros balnearios costeros del sur bonaerense. 

Sin embargo, es a principio de la década de los 60´ que se afirman como localidades urbanas y es en las últimas décadas que se comienzan a observar con preocupación los problemas de erosión costera. Las localidades del norte bonaerense también se crearon en esas primeras décadas del siglo XX. No obstante, la cercanía a las grandes urbes del norte de la provincia, su desarrollo fue más dinámico y sufrieron más intensamente este proceso erosivo. 

Es así que en Claromecó el incremento de los procesos de erosión inevitablemente se dará acompañando al crecimiento urbano. 


Walter Melo, doctor y licenciado en Geografía


-¿Qué decisiones podrían ayudar a contener o revertir los procesos erosivos que se dan por un lado con los fenómenos meteorológicos –como las marejadas o sudestadas- y por otro con la acción antrópica?
-Los procesos erosivos son muy difíciles de revertir. No solo hay que analizar cuáles son los procesos físicos que intervienen sino que también hay que evaluar los comportamientos humanos. En las interacciones naturales cada sitio contiene situaciones particulares. Vemos que la línea de costa no es una línea recta y perfecta. 

La ubicación con respecto a la dirección de los vientos predominantes, la ubicación de las cadenas de médanos, los aportes de arenas de las corrientes de derivas son alguno de los procesos físicos que determinan el estado de las playas. Se han construido obras civiles para lograr la defensa costera frente a situaciones de tormentas. Sin embargo, estas obras son solo recomendables para obras portuarias y no para sitios turísticos. 

En los partidos de Miramar y General Pueyrredón -en sitios altamente urbanizados y con ausencia de cadena de médanos- recurrieron a los espigones, sus dimensiones están reglamentadas por la provincia. Estas construcciones detienen la deriva litoral, incrementan las playas en su sitio de construcción, pero aceleran la erosión en sitios cercanos. 

A su vez, el relativo crecimiento de un área de playas genera a las autoridades un atractivo para concesionar paradores, determinando que no exista ese juego constante entre los granos de arena que van y vienen entre el agua y la costa que es fundamental para la salud de una playa. Estas obras civiles le quitan el típico atractivo que tienen las playas naturales. 

Existen métodos con el cultivo de especies vegetales que han entrampado granos de arena y que determinan cierta recuperación de playas, sin embargo estas tareas deben ser acompañadas con medidas que impidan que el factor que genera los procesos erosivos siga actuando. 

“La intensidad de los procesos erosivos suelen darse por la antigüedad del centro urbano o la cercanía al frente costero con respecto a la línea de costa”


-¿Una alternativa puede ser eliminar o reducir la circulación vehicular en la playa? ¿Lo ve posible de aplicar en la costa bonaerense? ¿Cómo se actúa en otras costas del mundo, sobre ese mismo tema? 
-Una mayor cantidad de granos de arena que no estén sometidos a una rápida movilidad por viento o efecto de las olas, es fundamental para soportar los oleajes o la cobertura por el simple proceso de las mareas. En esos momentos se irán los granos de superficie y los que tienen una cierta compactación soportarán mejor los procesos erosivos. 

La circulación vehicular deja expuesto gran cantidad de esos granos que -de segunda o tercera línea de batalla frente a las olas- pasan a ser de primera línea y se irán con las primeras olas que traerá la marea. De esta manera es que los vehículos en la playa incrementan la erosión costera. En las playas viven ostras, cangrejos y organismos que son el soporte de alimento fundamental para las especies marinas costeras, donde se inicia la cadena trófica y que se continúa hacia el interior del mar. La circulación vehicular destruye ese proceso de vida natural. 

Como el problema vehicular es un factor altamente conocido en el proceso de erosión costera, en general está limitada en las playas aun en las localidades argentinas. No obstante, en algunas localidades, más que por ser un problema ambiental, lo realizan por seguridad en el tránsito. Y las medidas se limitan al frente mayormente poblado. 

-¿Faltan herramientas legales para defender un espacio público cómo lo es todo el frente costero bonaerense? 
-El Estado Nacional derivó el manejo de las costas a las provincias. Es así que Buenos Aires es una de las pocas provincias que dictó leyes sobre urbanismo con respecto a la defensa de la costa. Las provincias patagónicas al no poseer grandes centros urbanos costeros relacionados al turismo tienen una fuerte falencia en ese aspecto y es así que se generaron problemas en el Balneario Las Grutas y en Rada Tilly (Chubut). 

La provincia de Buenos Aires dictó normas que regulan los asentamientos urbanos con respecto a la protección costera, como el decreto 3202/06. Allí se manejan los retiros desde el pie de médano y las limitaciones de las tareas que se pueden desarrollar. No obstante la provincia derivó a los municipios la administración costera. 

De esta manera, vemos a menudo que gran parte de las normativas sufren excepciones y no logran cumplirse y en otras ocasiones no existen los controles adecuados. No existe por parte de la provincia una Ley de Manejo Costero y que sea la provincia que determine los cuidados de los ambientes costeros. 

-Un proceso de urbanización turística ¿Qué debe tener en cuenta en la actualidad, y qué normas tiene a mano para no afectar a la costa? 
-Los procesos de urbanización turística en la costa se basaron en el tipo de desarrollo urbano que predominaba en aquellos tiempos en cualquier sitio urbano de la provincia. Es así que el manzanamiento en cuadriculas con calles sobre la línea de médanos y erradicándolos o forestando sobre ellos fue la dominancia general. Controlado el médano, los frentes costeros pasaron a ser los lugares con mayor valorización inmobiliaria. Son ambientes muy dinámicos y sensibles donde también es altamente demandado por los desarrollistas urbanos, generando la erosión que predomina en los centros costeros bonaerenses. 

Es fundamental que los frentes costeros no sean urbanizados ni generados proyectos que alteren el funcionamiento ecológico de la costa. Los reglamentos que limitan la urbanización de la costa datan desde 1977, que se iniciaron con un retiro de 100 metros desde el pie de médano. Luego en 2006 el retiro se incrementó a 250 metros y para las nuevas poblaciones a 300 metros. 

La aplicación genuina de las normas vigentes, más la limitación de tránsito costero deberían ser un aliciente para tratar de limitar los problemas de erosión. No obstante, con trazas de calles anteriores a 1977 aún se sigue ocupando el frente a 100 metros de la costa y en ocasiones a menor distancia. 

-¿Ve posible la aplicación de medidas de Estado –políticas- para intervenir en favor de la conservación de la costa atlántica? ¿Cuáles recomendaría?
-Las problemáticas costeras se generan a partir de la ocupación de la playa y las acciones para tratar de revertirlos generan conflictos entre los diferentes actores sociales involucrados, pues poseen distintos puntos de vista. Entre ellos se encuentran agentes relacionados a las actividades inmobiliarias, turísticas, ambientalistas, comerciales, educativas y políticas, entre otros. 

Sin embargo, existen sitios de encuentro para articular los distintos intereses y unificar criterios. La gobernanza, no confundir con gobernabilidad, no incluye solo el gobierno; la gobernanza incluye el Estado y lo trasciende considerando también las interrelaciones entre este y el sector privado y la sociedad civil. Allí se articulan sus intereses, y median sus diferencias.

La gobernanza se aplica en diversos ambientes en riesgo y es el principio para el desarrollo de los Manejos Costeros. Es con esta herramienta que se toman decisiones que beneficien a la mayoría y se logran respetar acuerdos. Por este motivo, la gobernanza y el Manejo Costero dependen fuertemente de los procesos democráticos. 

Así es que los actores integrantes del Manejo deben conocer las necesidades e intereses de los demás y ser conscientes de la fragilidad ambiental. 

En la actualidad los Manejos Costeros son llevados por algunos municipios por decisión local a partir de una base provincial, pero no existe una Ley Provincial de Manejo Costero de aplicabilidad efectiva y que se mantengan en el tiempo. 

La aplicabilidad del manejo costero integrado se enfrenta a las decisiones locales de factores de intereses particulares.       

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Docente y profesional del Conicet
Walter Daniel Melo, 61 años, de Bahía Blanca. doctor y licenciado en Geografía, desde el año 2010 es profesor de la cátedra “Cartografía Náutica” de la carrera de Licenciatura en Oceanografía de la Universidad Nacional del Sur. 

Profesor del curso de posgrado “Procesos Ambientales y Problemática Costera: Introducción a su Manejo Integrado”, en el Departamento de Geografía y Turismo de la UNS. 

Desde 1981 trabaja en el Conicet, del cual es profesional del Instituto Argentino de Oceanografía de Bahía Blanca.