Uno de los delincuentes se dirigió a la casa de Iglesias para robarle dinero y alhajas

Policiales

Otro dramático asalto a un comerciante local

“En mi vida pensé que me podía pasar algo así en Tres Arroyos”

04|05|21 12:35 hs.

José Luis Iglesias no salía de su asombro. Mientras acomodaba el desorden que le dejaron en su casa de la calle Bolívar, por su cabeza pasa la salud de su esposa, el peligro por el que pasó junto su hija mientras él estaba atado boca abajo en Agro Repuestos, su local de avenida San Martín 1357, y lo más llamativo: la información precisa que manejaron los delincuentes que decidieron robarle apenas abrió su jornada laboral de ayer. 


Él es un hombre fuerte. Tiene 79 años y sigue al frente de su empresa, “me levanto mil kilos todos los días”, dice, pero para lo vivido ayer no hay preparación que valga. 

Eran las 8.30 y dos delincuentes con sus rostros cubiertos con prendas de vestir como para protegerse del frío, se hicieron pasar por clientes para reducirlo con un fuerte golpe en las costillas que lo dobló y, posteriormente, lo llevaron al fogón de las instalaciones del local, donde lo tiraron boca abajo, le cubrieron la cabeza y le ataron las manos en la espalda. 


En el local de San Martín 1357 empezó la terrorífica mañana de José Luis Iglesias


Mientras uno de los ladrones le hablaba, el otro tomó su camioneta y, aparentemente con la ayuda de un tercer cómplice que se habría quedado afuera, se dirigieron a su casa de la calle Bolívar 57, donde usando las llaves que había en el vehículo, entraron derecho al inmueble, en el que estaba su mujer e hija, a quienes también redujeron para terminar llevándose 2000 dólares y alhajas de oro de la familia.

“Eran las 8.30 y entraron dos tipos al negocio. Los ví desde la oficina que tengo arriba y desconfié. ‘¿Dos chacareros todos tapados? ¿Qué andan buscando?’, me pregunté, pero no me dieron tiempo de encerrarme en la oficina o disparar para la calle. ‘Buscamos una gomita de estas’, me dijo uno de ellos y, cuando le estaba respondiendo, me metió una trompada en las costillas y me dijo ‘callate la boca’ y me metió adentro del fogón. Me tiró boca abajo, me tapó y me ató las manos atrás. Ahí me tuvo desde las 8.30 a las 10 menos cuarto”, recordó en diálogo con LA VOZ DEL PUEBLO después de haber hecho la denuncia.

El terror 
El momento más dramático de la mañana lo vivió cuando, retenido por los delincuentes, notó que uno ya no estaba en el local. “Cuando me dí cuenta que, en lugar de dos personas, me estaba hablando una, enseguida pensé ‘se fueron a mi casa’ y me empezó a pasar cualquier cosa por la cabeza”, recordó refiriéndose al momento en que, usando su camioneta, uno de los ladrones se dirigió a su casa para continuar robándole de manera simultánea en el lugar donde estaba su familia. 

Así, uno de los delincuentes usó su llave para entrar en la casa de Bolívar 57, donde lo recibió su hija suponiendo que era él, “ella venía bajando la escalera y, cuando siente la puerta, dice ‘papá ya venís tan temprano del negocio?´ pero era el delincuente que estaba todo tapado y la sorprendió”. 

Los ladrones también le robaron las dos llaves de Claromecó, donde por estas horas planea cambiar cerraduras, “actuaron como si fuera un grupo comando. En mi vida pensé que me podía pasar algo así en Tres Arroyos”, comentó antes de referirse, en el cierre, a lo sustraído, “se llevaron un dinero correspondiente a una pensión que le paga el gobierno de España a mi señora, además de unos ahorros que tenía para cualquier cosa, alhajas de mi familia que estaban escondidas en un lugar especial que había hecho y nunca se lo dije a nadie. Pero ellos (por los ladrones) fueron directamente ahí. Un lugar tan escondido que, cuando lo arme, yo le decía a mi señora: ‘si entra un chorro y descubre esto lo tengo que felicitar’ y fue el primer lugar al que fue”, señaló refiriéndose al dato que más le llamo la atención sobre el modus operandi de sus victimarios, los responsables de una dramática mañana que jamás olvidará.