Helen Clark, exprimera ministra de Nueva Zelanda.

Internacional

Informe de especialistas

La pandemia podría haberse evitado, según expertos contratados por la OMS

12|05|21 13:16 hs.

La pandemia de coronavirus, enfermedad que mató a más de 3,3 millones de personas y destruyó la economía mundial, “podría haberse evitado”, según señalaron en un informe expertos independientes encargados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). 


 Tardanza en declarar el estado de emergencia, trabas burocráticas en la Organización Mundial de la Salud (OMS), debilidad y falta de autonomía política y financiera, no basarse en las evidencias científicas y dejar de lado enseñanzas del pasado, inequidad y falta de preparación, son algunos de los errores que identificó un panel independiente de 13 expertos al revisar lo actuado hasta ahora en esta pandemia que, calcularon, habrá tenido un impacto económico mayor que el de la Segunda Guerra Mundial. 

 En el informe publicado este miércoles, sostuvieron que la pandemia es un verdadero “Chernóbil del siglo XXI” y pidieron amplias y urgentes reformas de los sistemas de alerta y prevención. ”La situación en la que nos encontramos hoy podría haberse evitado”, dijo una de las copresidentas de este panel, Ellen Johnson Sirleaf, expresidenta de Liberia. 

 Aunque es severo, el informe no señala a ningún culpable. Por el contrario, “esta situación se debe a una miríada de fracasos, lagunas y retrasos en la preparación y la respuesta” a la pandemia, subrayó Sirleaf en conferencia de prensa. 

 ”Es evidente que la combinación de malas decisiones estratégicas, de una falta de voluntad para abordar las desigualdades y de un sistema mal coordinado, creó un cóctel tóxico que ha permitido a la pandemia convertirse en una crisis humana catastrófica”, señala el informe. 

 Copresidido por Helen Clark, exprimera ministra de Nueva Zelanda, y Ellen Johnson Sirleaf, expresidenta de Liberia, el grupo de 13 expertos pasó los últimos ocho meses analizando rigurosamente las pruebas de cómo la enfermedad se extendió por todo el globo, y cuáles fueron las respuestas mundiales y nacionales. 

 Desde el inicio, la OMS fue criticada por sus respuestas a la crisis, principalmente por la tardanza en recomendar el uso de mascarilla. 

 ”Ha transcurrido demasiado tiempo”, constataron los expertos, entre la notificación de un foco epidémico de neumonía de origen desconocido en la segunda quincena de diciembre de 2019 y la declaración, el 30 de enero por la OMS, de una emergencia de salud pública de alcance internacional, el más alto nivel de alarma. 

 Según los expertos, esta declaración podría haberse hecho desde la primera reunión del Comité de Emergencia de la OMS el 22 de enero. Pero aunque la OMS hubiera declarado la emergencia sanitaria una semana antes, las cosas no habrían cambiado mucho ante la “inacción de tantos países”, reconoció Clark. 

 Porque, no fue hasta el 11 de marzo, cuando el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, calificó la situación de pandemia, que las gobiernos comprendieron realmente el peligro. 

 Febrero 2020, un “mes perdido” 
A este respecto, febrero de 2020 fue un “mes perdido” durante el cual muchos países podrían haber tomado medidas para detener la propagación del virus. En definitiva, “retrasos, vacilaciones y negaciones” permitieron a la epidemia y luego que la misma eclosionara, concluye el informe. 

 “Los procedimientos y regulaciones con las cuales se maneja la OMS no son conducentes para enfrentar una pandemia de estas proporciones –dijo Clark–. Creemos que la emergencia pública de preocupación internacional podría haberse declarado el 22 de enero. Febrero fue una oportunidad perdida, porque numerosos países preferirieron ‘esperar y ver’”, señaló. 

 “Algunos, hasta que no se llenaron las camas de UTI no actuaron y para entonces ya fue muy tarde. En ese momento, en lo concerniente a equipos de protección personal y recursos terapéuticos, fue como en el juego de ‘el ganador se lleva todo’, y las infecciones y muertes se dispararon. También notamos que hubo otros que negaron la gravedad de la enfermedad, sembrando de ese modo desconfianza hacia la ciencia entre sus ciudadanos. Eso tuvo consecuencias mortales”, amplió. 

 El “Panel Independiente de Preparación y Respuesta a la Pandemia” fue creado por el director general de la OMS en respuesta a una resolución de la Asamblea de la Salud en la que se pedía una revisión imparcial y exhaustiva de las experiencias adquiridas, y las enseñanzas que surgen del año último. 

 Pero además de identificar errores, los integrantes del Panel hicieron una serie de recomendaciones, y proponen una ambiciosa reforma del sistema de alerta y respuesta a brotes potencialmente pandémicos que otorgue mayor autonomía política y operativa a la Organización Mundial de la Salud. 

 Entre otras, figuran: 

 –Establecer un Consejo Mundial sobre Amenazas para la Salud y que se adopte una convención marco sobre pandemias en los próximos seis meses. 

 –Que los principales países productores de vacunas y los fabricantes se reúnan, bajo la órbita de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Mundial del Comercio, para acordar la concesión voluntaria de licencias y la transferencia de tecnología. Si no se toman medidas al respecto en un plazo de tres meses, debería entrar en vigencia inmediatamente una exención de los derechos de propiedad intelectual. 

 –Que el G7 se comprometa ya a proporcionar el 60% de los US$ 19.000 millones que se necesitan para la producción de vacunas, pruebas diagnósticas y tratamientos, y para el fortalecimiento de los sistemas de salud. 

 –Que se establezca un nuevo sistema mundial de vigilancia basado en total transparencia, que proporcione a la OMS la autoridad para publicar información sobre brotes potencialmente pandémicos sin necesidad de aprobación de los países miembros, y la potestad de enviar rápidamente expertos a investigar. 

 –Que se cree un mecanismo internacional de financiación que tendría la capacidad de movilizar contribuciones a largo plazo de entre US$ 5.000 y US$ 10.000 millones anuales para financiar la capacidad de respuesta continua. También debería estar preparado para desembolsar entre US$ 50.000 y US$ 100.000 millones a corto plazo en caso de declaración de pandemia. 

 “Un nuevo patógeno podría emerger en cualquier momento –destacó Clark–. Se necesita un liderazgo más fuerte. Creemos que la OMS es débil y necesita verdadera independencia política y financiera. Debería tener el poder de investigar brotes rápidamente, con derecho de acceso garantizado y con la posibilidad de publicar información sin la aprobación de los estados miembros. Debería aplicarse el principio precautorio cuando fuera necesario, como en el caso de las infecciones respiratorias. Estamos convocando a la organización a explicitar metas y puntos de referencia cuantitativos para la preparación y respuesta frente a una amenaza global”. (DIB)


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