“No hay una correlación directa entre el aumento de exportaciones y el incremento del precio de la c

El Campo

Cierre de exportaciones

Carne: las (no) razones de una decisión que es autodestructiva

23|05|21 09:29 hs.

La noticia extra pandemia de la semana fue la suspensión de la exportación de carne por 30 días. El motivo de mayor peso que dio el Gobierno para justificar la medida es la necesidad de desacoplar el precio que se paga en el mercado interno respecto a lo que se abona fronteras afuera. El trillado argumento de “cuidar la mesa de los argentinos”. Francisco Ravetti, analista ganadero de AZGroup, echó por tierra todas las razones que dio Alberto Fernández para justificar su inesperada y nociva decisión. 


Un informe realizado por Ravetti y que fue publicado por el diario La Nación, se derriban varios mitos respecto a la carne vacuna argentina y su relación con el mercado internacional. 

Mitos y verdades 
Francisco Ravetti fundamentó que es falso el argumento que indica que la carne se encarece cuando sube el nivel de las exportaciones. Según el experto, en los años de exportaciones mínimas (de 2011 a 2016) los precios de la carne fueron superiores a los de los años de exportaciones récord (2019-2020). 

A modo de ejemplo, en 2014, con exportaciones limitadas a 212.351 toneladas, el precio constante de la carne, a valores históricos actualizados a hoy considerando la inflación, era de 627 pesos el kilo considerando esa variable. En tanto, en 2020 con 903.197 toneladas el valor en moneda constante se ubicó en 581,99 pesos el kilo de carne en moneda constante. 

“El mensaje es claro. No hay una correlación directa entre el aumento de exportaciones y el incremento del precio de la carne en el mercado interno. La verdadera problemática del consumidor en la actualidad hay que buscarla en otros orígenes”, dijo el experto. 


Francisco Ravetti




El especialista fundamentó que no hay competencia entre el mercado interno y el externo por los cortes. “El 75% de nuestras exportaciones se dirige hacia China y el principal producto embarcado es carne proveniente de la faena de vacas conserva y para manufactura, que internamente solo es demandada por la industria (de hamburguesas, por ejemplo) o para mezcla con carne picada. En cambio, los chinos la eligen para comerla en cubos o con cocciones largas y sopas. Dos cortes muy demandados por los importadores del gigante asiático son el garrón y brazuelo, y otros del cuarto delantero de menor relevancia en la dieta de los argentinos”, explicó Ravetti. 

Detalló que el 25% restante está compuesto por compras de Israel, la Unión Europea, Chile y Rusia. De los cuatro, solo la Unión Europea lleva cortes de muy alta calidad, que representan nada más que el 8% de nuestros embarques. 

“La mayor parte de la carne que se exporta es de una calidad que no demanda el consumidor argentino promedio. Los principales cortes que se consumen en nuestro país son el asado de tira, vacío, matambre, entraña, achuras, bola de lomo y nalga para milanesas”, completó. 

Un sector atomizado 
El principal perjudicado por la medida tomada por el Gobierno es el productor ganadero, el primer eslabón -y el más débilde la cadena. Ravetti puso en cifras un secreto a voces: los ganaderos no son formadores de precio. “El sector ganadero está atomizado. No hay ningún productor o comprador que maneje o forme el precio”, dijo el analista de AZ Group. Según el Censo Agropecuario de 2019, el sector está compuesto por 203.381 empresas ganaderas y el 87% de los establecimientos no tiene más de 500 cabezas. Solo 78 establecimientos tienen más de 10.000 cabezas. 

En tanto, los primeros 10 frigoríficos concentran el 18% de la faena, según datos del Ministerio de Agricultura. Según el Censo, había 374 plantas activas y 3508 usuarios de faena en 2019. 

“Los datos indican que el ganadero es un mercado de competencia casi perfecta, con muchos operadores del lado de la oferta y de la demanda, que no pueden manejar los precios de la carne al público”, manifestó. 

Para lo último dejó una sabrosa comparación. Es habitual escuchar a los funcionarios repetir que no se puede aceptar que el consumidor argentino pague la carne al mismo precio que el europeo. Ravetti muestra que no es así. 

El analista señaló que en Francia el lomo cuesta 32 euros por kilo (3680 $/kg si se considera el dólar oficial); el bife angosto, 21 a 29 euros por kilo (2415 a 3335 $/ kg); churrascos, 10 euros por kilo (1150 $/kg). En España, un chuletón de vaca madurado cuesta entre 21 y 29 euros y un solomillo vacuno, 32 euros por kilo. 

“En Alemania, la carne sin hueso tiene precios que oscilan de 28 a 40 euros. También hay cortes Premium que cuestan 60 euros por kilo. Un bife argentino en un supermercado de Alemania vale alrededor de 40 euros el kilo. En China, un kilo de bife de ternera cuesta 80 yuanes, equivalentes a 13 dólares”, comparó.