La población de Tres Arroyos cumple en forma generalizada el aislamiento, al menos en los primeros d

La Ciudad

En el 211º aniversario de la Revolución de Mayo

Ante una situación de suma fragilidad

25|05|21 08:15 hs.

Por falencias crónicas propias y la magnitud que tiene la pandemia de Covid-19, el país vive hoy un nuevo aniversario del 25 de Mayo en una situación de suma fragilidad. 


El personal sanitario se encuentra haciendo, desde hace más de un año, un esfuerzo enorme. Cada día se aprecia la vocación plena de médicos, enfermeros, mucamas, camilleros y todos los integrantes de los equipos de trabajo en el ámbito de la salud pública y privada. 

Otros sectores han dado continuidad a sus tareas por ser consideradas esenciales. Policías, muchos afectados por el Covid-19 y debiendo esperar semanas para ser vacunados; empleados de comercio; docentes -con presencialidad o virtualidad-; choferes de camiones; entre otros rubros. 

Desde marzo de 2020 hasta la fecha, una parte de la sociedad ha tenido actitudes mezquinas. Quedó reflejado en la organización de fiestas clandestinas, encuentros sin los cuidados necesarios y una postura indulgente, que multiplica los riesgos y da la espalda a quienes buscan salvar vidas en hospitales y sanatorios. Es seguramente una minoría, pero genera un daño importante. 

Sin embargo, una mayoría dio todo y lo sigue haciendo. El nivel de respaldo que tuvo el año pasado la cruzada solidaria de Unidos por Vos Tres Arroyos constituye un claro ejemplo en ese sentido. No el único, porque es significativa la cantidad de personas que de una u otra manera se muestran dispuestas a colaborar ante lo que está ocurriendo. 

No hay margen para perder de vista lo único importante: sumar desde el lugar que cada uno ocupa, para que la realidad sea con el tiempo menos apremiante


El aislamiento dispuesto en esta etapa fue respetado, al menos en los primeros días, de manera generalizada en Tres Arroyos. Calles vacías luego de las 18 horas, plazas sin movimiento incluso en la agradable tarde de ayer, circulación reducida a motivos indispensables como la compra de alimentos. La violación de las normas es una excepción, predomina el cumplimiento. 

Tal vez la dimensión de la llamada “segunda ola” haya terminado de convencer acerca de la necesidad de quedarse en casa. El Covid-19 no es un tema ajeno, que afecta a otros; a esta altura, todos tienen -en caso de no haberse contagiado- un ser querido, un amigo que contrajo coronavirus, y hay familias que afrontan el dolor de haber padecido una o más pérdidas. 

Es una realidad cruda. Queda de manifiesto simplemente con la información que cada noche brinda la Secretaría de Prevención y Salud. También mediante testimonios de enfermeros y médicos, que conmueven al describir lo que está sucediendo. 

En medio de las fragilidades, la economía de numerosos hogares cruje. Se resquebraja. No da más. La inflación termina de reducir las posibilidades de adquirir bienes esenciales, alimentos, vestimenta, y queda poco margen para cubrir el costo de los servicios, pagar impuestos. No es un mal nuevo, pero perdura desde hace mucho tiempo e integra la historia de desaciertos argentinos. El altísimo porcentual de trabajo informal y la desocupación, la pobreza e indigencia, completan un panorama que duele. 

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El 25 de Mayo siempre es una fecha muy especial. Que es interesante analizar a través de las distintas miradas de historiadores. Reflexionar sobre el camino que transitó la patria desde entonces, la lucha entre unitarios y federales, la Independencia, el modelo de nación, el perfil económico, la relación con el mundo, las conquistas -como la educación pública, libre y gratuita-, los sucesivos golpes militares y cívico-militares en el período 1930-1983, la democracia, las asignaturas pendientes. 

Han pasado 211 años y en el contexto actual, resulta fundamental tomar como parámetro a aquellos patriotas que eligieron la grandeza. 

Con tanta incertidumbre y amplios sectores que están al límite, desbordados, la única vía de acción razonable es construir, dialogar, escuchar y permanecer muy atentos, sensibles. 

Tanto para quienes gobiernan, como en el caso de legisladores y concejales que tienen un rol de oposición. 

Esto no significa unificar el discurso o dejar de realizar críticas destinadas a mejorar aquello que presenta falencias. Además de este ejercicio propio de la política, que incluye el control de los actos de los funcionarios, se requiere un compromiso grande para sostener sobre todo a quienes están más golpeados y que por sí solos no pueden. 

El drama sanitario, el incremento en los contagios, internaciones y fallecimientos no deja margen para perder de vista lo único importante: sumar desde el lugar que cada uno ocupa, para que la realidad sea con el tiempo menos apremiante. 

Las exigencias o responsabilidades son diferentes. El vecino lo puede y debe hacer no participando en reuniones sociales, permaneciendo en su casa. 

Pero es imperativo que el gobierno nacional -a través del Ministerio de Salud de la provincia- logre en un tiempo razonable extender la vacunación, para que en pocos meses todos los inscriptos hayan recibido al menos una dosis. 

Parece ser el único plan de salida efectivo. 

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La tapa de La Voz del Pueblo de hoy está dedicada a la patria y al personal de salud. Es una manera de agradecer lo que están haciendo, con la intención de darles acompañamiento. 

La enorme vocación les permite, pese a tantas adversidades, asumir en cada jornada un renovado desafío. Merecen un reconocimiento eterno.