El doctor Sebastián Otero junto a la supervisora Elina Berrutti, y a las enfermeras Romina Lantero y

La Ciudad

Terapia Intensiva del Centro Municipal de Salud

Cuando las vidas dependen de todos

06|06|21 09:37 hs.

Es la primera vez en la historia que el servicio de Terapia Intensiva del Centro de Salud tiene todas sus camas ocupadas permanentemente con pacientes que requieren de asistencia respiratoria mecánica o lo que comúnmente llamamos en respirador. 


Antes de la pandemia, había tal vez una permanencia de dos pacientes al mismo tiempo con asistencia respiratoria mecánica, los demás pacientes de Terapia Intensiva requerían de otro tipo de abordaje terapéutico, que si bien necesitaba de atención las 24 horas no demandaba de esta complejidad. 

El equipo de Terapia Intensiva está a cargo del doctor Sebastián Otero, se compone de siete médicos intensivistas, Elina Berrutti como supervisora de Enfermería que tiene doce enfermeros a cargo y cinco mucamas. 

En ellos recae el trabajo de asistencia directa a los pacientes las 24 horas, sin embargo múltiples áreas y profesionales del Centro de Salud comparten el circuito de trabajo y son artífices de la recuperación de los pacientes. 

Hoy en la segunda ola, un paciente respirado, por patología compatible con Covid-19, tiene una ocupación de cama en promedio de 40 días. Otras patologías pueden tener una ocupación de 24 a 72 horas, esta es una de las diferencias más relevantes y con mayor impacto de esta pandemia. 

La demanda de atención de pacientes Covid es máxima también para el personal, “cuando ingresamos a un box no sabemos si vamos a estar 15 minutos con un control o 4 horas con una descompensación. Hay procedimientos básicos como la pronación, que es poner al paciente Covid boca abajo para mejorar su capacidad de ventilación que requieren de hasta cinco profesionales trabajando coordinados y al unisonó”. 



Así de fuerte es la intensidad del trabajo en el área más crítica del hospital, detalla Patricia Donadio, supervisora Interina. -¿Qué le pasa a un paciente que permanece con asistencia respiratoria, inmóvil e intubado? Elina Berrutti, supervisora del servicio de UCI por más de 14 años, lo relata muy vívidamente. 

“Para que un paciente con Covid reciba la terapéutica adecuada y pueda ser intubado, es decir conectado al respirador, tiene que ser sedado, tiene que estar relajado y no tiene que tener el dolor que la misma practica genera, ya que al paciente se le introduce un tubo por la tráquea de manera que la maquina pueda cumplir la función respiratoria que el paciente no puede realizar por sí mismo”.

Todo tiene que estar bajo control 
Respecto de la medicación con la que debe contar el servicio en forma permanente para la asistencia de los pacientes, es una arista tan relevante, lo primero que Elina realiza cuando llega al servicio a las 6 AM es el conteo de la existencia de la misma en las heladeras, el control de stock para farmacia y el pedido de equipos de protección personal que se realiza en la Dirección. 

Todo tiene que estar perfecto siempre, de lo contrario la vida del paciente se pone en riesgo, y el equipo de UCI, farmacia, compras y la Dirección Administrativa se abocan de forma casi permanente a asegurar los recursos que el personal médico y de enfermería necesitan para la asistencia y el cuidado de quienes ya tienen para ellos nombre, apellido y con quienes formaron ya un vinculo que va mucho mas allá de lo terapéutico.

“Nos encariñamos, los pacientes mientras están con nosotros son nuestros”, dice Elina, con mucho cariño. “Es habitual ingresar a la Terapia Intensiva y encontrar a una enfermera reconfortando a ese paciente, con afecto y caricias, les hacemos bromas, somos todos lo que ellos tienen en estos momentos tan difíciles, lo sabemos y hacemos todo por ellos”. 

“En relación a nuestro personal tenemos un excelente equipo en el que nos sostenemos entre nosotros, siempre asistir a nuestro compañero es nuestra prioridad. Sabemos que estamos cansados y que la pandemia nos afecta y mucho en nuestra subjetividad. Pero ingresamos al Servicio y dejamos de lado nuestra vida y nuestro cansancio antes de colocarnos el ambo. A partir del inicio de nuestra guardia, todo está al servicio de nuestros pacientes”, destaca. 

Desafíos y tensión constante
Contar con los medicamentos que son indispensables para el funcionamiento de la UCI, es uno de los desafíos que se enfrentan a diario no solo en el sistema de salud de nuestra ciudad sino del país y del mundo. 

Según los recientes informes emanados de la OMS y reafirmados por la realidad a nivel local, indican una tendencia creciente de los casos confirmados con pacientes Covid en camas de terapia intensiva y que se traduce en un importantísimo aumento del consumo de medicamentos específicos para el uso del respirador. 

Esto genera una tensión en el sistema sanitario debido al aumento de la demanda que al ser de forma sostenida está ocasionando un inconveniente, tanto en la producción como en la provisión de los mismos por parte de los laboratorios. 

Para dar a la comunidad un panorama general situándonos también en la prepandemia y mostrar el impacto del coronavirus en el funcionamiento hospitalario podemos decir que: Los insumos farmacéuticos, directamente relacionados al tratamiento en UCI del Covid-19, aumentaron tanto en su consumo como en el precio de mercado, además de las dificultades en su adquisición, especialmente los de procedencia extranjera, según especifica el licenciado Diego Rodríguez, director administrativo. 

Algunos datos 
En ampollas, el consumo de anestésicos esenciales para el funcionamiento de la terapia intensiva resulta muy complejo. Los precios aumentaron durante el año entre un 500% y un 1000% y su oferta es escasísima a nivel mundial. Otra situación similar se da en antibióticos de uso frecuente para el tratamiento de patologías respiratorias. 


La medicación que se utiliza en la Unidad de Cuidados Intensivos


Se utilizan en un día promedio 265 ampollas de Midazolan (sedante), 436 de Fentanilo (sedoanalgesia), 70 ampollas de Vecuronio (relajante), con el 100% de las camas ocupadas. 

Ante la falta de medicamentos específicos se utilizan tratamientos alternativos, pero se logra la continuidad de tratamiento del paciente. Es decir que si esta ocupación de camas se mantiene, como viene sucediendo desde el mes de abril, y realizamos un promedio de estos números podemos asegurar que por mes necesitamos más de 23. 100 ampollas solo mencionando estas tres medicaciones claves. 

La indicación aumento en cantidad en un 135%. Hablando de costos el aumento fue de 730% en el segundo semestre de 2021.

Contar con estos medicamentos cuando el paciente los necesita hoy se traduce en uno de desafíos sanitarios que representa mayor complejidad a nivel mundial. 

Tres Arroyos no es ajeno al contexto 
Como herramienta para ayudar a los centros de salud, en la adquisición de medicamentos críticos el Ministerio de Salud de la Nación firmó un acta compromiso con los laboratorios para comprometerse y colaborar de forma mutua en el que se garantiza el acuerdo de precios de estos insumos críticos en toda la República Argentina hasta el mes de octubre de 2021. 

Durante este periodo los precios acordados solo podrán ser revisados en caso de una abrupta modificación de las condiciones macroeconómicas.

Tres Arroyos no es ajeno a esta situación, el equipo de trabajo de la Dirección Administrativa a cargo del licenciado Diego Rodríguez y que se compone, en partes, de las áreas de Compras, Contaduría y Tesorería han forjado un sólido circuito en base a una permanente gestión y perseverancia.

“Es necesario un contacto constante con los proveedores. Estamos las 24 horas con el teléfono abierto, no hay domingos ni feriados a la hora de dar respuestas. Nuestros referentes en los laboratorios también lo entienden así. Y gracias a esta gestión permanente se ha forjado una relación sustentable, que nos permite resolver. Muestra de esto es que un feriado un laboratorio abrió sus instalaciones para proveer a nuestro hospital de la medicación necesaria a respuesta de un llamado del Director Administrativo, el licenciado Diego Rodríguez”, expresa Nicolás González, jefe de Compras del Centro de Salud. 

Nicolás es muy claro al especificar que “desde la Dirección Administrativa además del trabajo de gestión se hace un esfuerzo importantísimo para estar al día con los pagos y desde nuestro equipo de trabajo realizamos un sostenimiento con una recorrida telefónica semanal por todos los laboratorios con los que trabajamos”. 

“Todos en el país estamos en la misma situación con una suba de más del 150 % en la demanda, por lo cual los laboratorios tratan de distribuir su producción en forma proporcional a las necesidades que le vamos planteando. Es decir por poner un ejemplo ellos aumentaron su producción un 50% y nosotros necesitamos pedirles un 100% más, de lo que comprabamos antes de la pandemia”, indica.

“Es así de ajustado el margen de acción que tenemos por lo cual todas las semanas compramos todo lo disponible en el mercado. Necesitamos ir formando un stock lo más abultado posible. Hoy compramos pensando en la continuidad de este mismo escenario, aun a corto plazo. Analizamos las compras en base a la cantidad de hisopados y de casos positivos”, Rodriguez. 

Aportes que suman
Respecto de los recursos que se han incorporado en el servicio de UCI, además de los dos últimos respiradores enviados por el Ministerio de Salud de la Provincia, se adquirieron 21 bombas de infusión, seis de ellas mediante el aporte voluntario de los funcionarios municipales a través del Fondo de Emergencia Covid, generado para tales fines.

En tanto, otras tres fueron adquiridas por la Comisión de Amigos y el resto fueron compradas con presupuesto del Centro de salud. Además de las importantes donaciones de pacientes y sus familiares que se han recibido en lo que va del mes. 

El Centro de Salud en la pandemia de coronavirus está enfrentando los desafíos más complejos, personas cada vez más jóvenes presentan cuadros críticos y que requieren cada vez más recursos del sistema. Hoy se está resolviendo con un presupuesto ajustadísimo.

Para contrarrestar esta realidad económico financiera, desde lo sanitario se pone en juego absolutamente todo. La capacidad científica y técnica de los profesionales que abordan la atención directa. 

La capacidad de gestión del equipo directivo y de las áreas administrativas. La capacidad de trabajo y esfuerzo de personal de maestranza y mantenimiento y la empatía y calidez de todos quienes deben contener a los pacientes y sus familias. 

Hoy más que nunca todos y cada uno representan una pieza clave para la atención. Esta también es una realidad a la que se enfrentan los trabajadores de salud y que merece ser relatada y por sobre todo ser correspondida por la comunidad respetando las medidas de prevención y de cuidado que hoy son más necesarias que nunca.   

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De 40 a 55 años
En esta segunda ola de Covid 19 la característica saliente y por demás preocupante es que los pacientes que ingresan a la terapia son personas jóvenes. El 80% de los pacientes internados hoy en este servicio del hospital tienen entre 40 y 55 años, mientras que los restantes no superan los 75 años.

Otro equipamiento fundamental es la bomba de infusión, que es un sistema de administración de fármacos o de la alimentación, a través del cual la sustancia accede directamente al organismo. Un paciente puede tener hasta 5 bombas conectadas. Una para cada uno de los fármacos que necesita, que hay que controlar de forma constante ya que su dosificación varía de acuerdo al peso, medida, características físicas o hábitos de cada paciente. Este es un servicio en el cual todo tiene que estar bajo control absoluto de médicos y enfermeras.