“Hacía un montón de tiempo que quería pintar mates y no me animaba”, dice Aldana Cianci

La Ciudad

Aldana Cianci, de Namasté Art

En primera persona, las claves para emprender

06|06|21 10:34 hs.

Por Isabel López


A partir de marzo de 2020, la situación económica y sanitaria dio pie a que mucha gente comenzara distintos emprendimientos para poder sortear de alguna u otra forma la crisis.

Un ejemplo de esto fue Aldana Cianci, quien hace ya un año se inició en la venta de mates y artículos de madera pintados a mano de forma personalizada. Ella estaba estudiando Licenciatura en Administración en la Universidad de La Plata, ciudad donde residía. Por la situación sanitaria, decidió volver a Tres Arroyos a vivir otra vez con su familia, dejando en la ciudad de las diagonales su departamento con la mayoría de sus pertenencias. 

Estando nuevamente en acá, continuando con su carrera de forma virtual, se lanzó. “Yo hacía un montón de tiempo que quería pintar mates y no me animaba. La cuestión es que, estaba acá, sin ingresos. Había que seguir pagando el alquiler de La Plata y todos los servicios sin estar usando absolutamente nada. No me daba para pedirle plata a mis viejos para por ejemplo ir al gimnasio o darme un gusto”, contó Aldana a La Voz del Pueblo. 

Por esta razón recuerda que “lo primero que hice fue pintar un mate que tenía y me gustó como quedó, así que pensé, por qué no venderlos”. 

Las cosas igual no arrancaron de la mejor forma, ya que su primer pedido de mates nunca llegó, aunque por suerte le devolvieron el dinero. Luego de varias búsquedas en Internet, logró concretar un pedido de diez unidades que le llegaron perfectamente. 

El primer mate que pintó fue un personalizado para una amiga suya sobre la serie Grey’s Anatomy, que en el contexto que vivíamos se estaba volviendo muy popular. “Se lo hice y para compartirlo cree la cuenta en Instagram, que no sabía ni qué nombre ponerle. Yo estaba haciendo mucho yoga, entonces se me ocurrió Namasté, que es lo primero que uno dice cuando arranca la clase de yoga, que significa ‘yo me entrego a ti’, que me pareció un nombre re lindo. Entonces surgió Namasté Art, en plena pandemia”, narró Aldana. 

Sobre finales de mayo, cuando subió la primera foto a su perfil de Instagram “tuvo un montón de repercusión. Todas mis amigas y conocidos compartían la página. Eso me re entusiasmó. El primer día, ya vendí los diez mates que había comprado para probar”, contó, aún sorprendida del éxito.


Con el tiempo, amplió su propuesta comercial y fue agregando otras opciones


Para principios de junio ya hizo un pedido de 20 unidades y sobre julio ya pedía de a 80 mates. “Re interesaba eso de que fuese personalizado. Yo no me había dado cuenta de esto pero con el tiempo reflexioné que como estábamos en pandemia, nadie compartía mate, entonces cada uno se personalizaba el propio”, manifestó.

Priorizar la calidad 
Aldana contó que esto lo inició como un hobby, ya que nunca estudió nada profesionalmente relacionado a la pintura y el dibujo, solo de adolescente hizo la modalidad de Artes Visuales en la Secundaria, pero “no es que yo estudié algo, sé de pintura o de retratos. Es maña que me doy”. 

En ese sentido, “cuando yo sé que no puedo hacer algo, recomiendo a otros emprendimientos que veo que sí saben. Conocer hasta donde yo puedo llegar, para que el otro tenga un mejor producto también y que tenga el resultado que quiere me parece muy importante”, comentó. 

Aldana siempre está tratando de perfeccionar la calidad y durabilidad del mate. “El tema de la madera es muy complicado. Como usamos agua caliente, la pintura puede que se despegue o se estropee. Entonces, lo que estoy siempre buscando es de perfeccionar eso, tratar de que dure más”, indicó.

Y agregó que “priorizo la calidad. Por supuesto que he tenido problemas, me han devuelto dos o tres mates que los tuve que volver a hacer. Igual como todo, es prueba y error. En este tiempo fui probando diferentes materiales y pinturas y me fui quedando con lo que más me funcionaba”. 

Lidiar con la frustración 
Para Aldana cuando las cosas no salen como lo planeado, “uno se puede frustrar, pero hay que buscar la salida. Cuando algo sale mal y vos seguís igual, no te fijas en qué te equivocaste, se vuelve a repetir eso. Entonces si te salió mal algo, hay que volver atrás, mirar todos los pasos que diste para ver dónde está el error y así poder corregirlo. Siempre hay una solución”. 

Confesó que cuando le va mal, se siente afectada, pero intenta resolver los inconvenientes. “Me frustra y entonces le meto más, no es que me la baja. Cuando me va mal en algo, busco el porqué de esta situación, dónde está el problema. Voy y lo intento de nuevo”. 

Animarse a emprender 
Aldana enfatizó en el mensaje de que “cuando no tenes plata o trabajo, hay que animarse a emprender”. Su mamá le cuenta que desde muy chiquita, con 7 u 8 años salía por su barrio a vender pulseras que fabricaba artesanalmente. “Ella se sorprendía porque yo iba por ejemplo a la pileta y ahí también vendía, era como que ya tenía esa capacidad de venta”, expresó. 

Recordó que “mi mamá dice que yo no tenía nada, pero ya me hacía el cartel de que vendía pulseras y tobilleras. Y hoy en día hago lo mismo. No sé si voy a tener suerte, pero yo me largo y que sea lo que sea”. 

Reconoció que siempre fue muy independiente “porque me enseñaron a serlo. Nunca tuve que ayudar en mi casa, pero desde muy chica trabajaba en el negocio familiar para pagarme mis cosas. Cuando terminé el colegio me busqué trabajo de temporada, porque el resto del año estudio. Este verano ya no lo necesité, ya con Namasté me era suficiente. Manejaba los horarios y vendía donde yo quería”. 

Hoy en día si le surgiese un trabajo en relación de dependencia sobre lo que estudia, “lo tomaría pero no dejaría a Namasté. Y si tuviese que elegir entre trabajar de algo que no tiene que ver con mi carrera, me quedo mil veces con emprender y meterle a eso”, comentó. 

Todo a su debido tiempo 
Una de las tareas más difíciles que tienen los emprendedores es quizás la de separar su vida personal del emprendimiento que poseen. En ese sentido, Aldana trata de fijarse horarios “para por ejemplo contestar mensajes, hacerlo cuando puedo y acoplarlo a mis horas de estudio. Si puedo, contesto en el momento, porque yo también he sido esa clienta que te pregunta un precio a las 10 de la noche. Me distribuyo según como pueda porque una carrera te lleva un montón de tiempo y un emprendimiento también”. 



Con la experiencia también ha aprendido que “las cosas se hacen a su tiempo. Si podes, buenísimo, y si no, no pasa nada. Antes yo no decía que no a nada y capaz tomaba un pedido de un día para el otro. Pero no es así, las cosas con tiempo y con ganas salen mejor”, indicó. 

En las redes 
Las redes sociales para Aldana juegan un rol fundamental en su emprendimiento. ”Si sabes usarlas bien, las principales ventas están ahí. En mi emprendimiento las redes sociales lo son todo. Siempre me hago tiempo para subir algo y que la gente lo vea. Hay que hacerse el lugar para estar en contacto con los que te compran porque llaman mucho la atención los emprendimientos que por ejemplo hacen encuestas, preguntas o juegos en sus redes. Hay que estar activo y utilizar todas esas herramientas para que el otro te tenga presente, que se acuerde de vos”, opinó. 

“Antes no decía que no a nada y capaz tomaba un pedido de un día para el otro. Pero no es así, las cosas con tiempo y con ganas salen mejor”


Una idea diferente
Cuando uno inicia un emprendimiento, la clave según Aldana está en “siempre buscar una estrategia de venta para diferenciarse del resto y traer una idea que le interese al otro”. 

En su caso particular, “yo quería vender mates, pero le tenía que atraer a alguien para que lo compre, entonces por el lado de lo personalizado la gente se enganchó. Siempre hay que pensar qué le puede gustar al otro, qué se está usando y si vas a tener compradores de eso. No solo fijarse en lo que uno quiere hacer, sino en lo que le hace falta al consumidor”, enfatizó. 

Actualmente, está iniciando un nuevo emprendimiento: una distribuidora de mates y artículos de madera por Internet. Para eso “me compré una lijadora eléctrica porque quiero vender el producto ya lijado. A mí me ha pasado que me llegan algunos pedidos en los que tengo que estar horas lijando, entonces ahí busqué la diferencia con el resto”, explicó. 



Valorar el trabajo 
Aldana en este momento no está trabajando de lo que estudia, “pero -señala- estoy aplicando todas las herramientas que puedo. Mi carrera apunta a que uno mismo puede emprender o trabajar para otro. Lo importante es ponerse objetivos y ver hasta dónde se puede llegar. Yo arranqué comprando diez mates y terminé comprando de a cien. También fui metiendo otras cosas en el medio, como cuentos, tablas, yerberas, azucareras, cucharas, un poco de todo y siempre a un costo accesible”. 

En ese sentido, dijo que “no hay que regalar, pero me importa tener un producto accesible sin dejar de valorar lo que hago”. 

Contó que a ella le cuesta mucho poner precios, pero que “me lleva tiempo esto y a veces no le pongo el suficiente valor. Ahora aprendí que el que te quiera comprar de verdad, lo va a hacer al precio que le pongas y más cuando es artesanal. El que no te compra porque le parece caro, yo creo que es porque realmente no le interesa el producto”.

Haciendo una reflexión final, dijo que “en un trabajo en relación de dependencia vos vas, cumplís tu horario y después te olvidas. En cambio, con un emprendimiento no te olvidas nunca, estas todo el tiempo metido, y eso tiene que tener su valor”. 

Para conocer más sobre su trabajo o algunos consejos de cuidado, Aldana tiene su página en Instagram (@_namasteart) en donde todos los días sube contenido.