Hernán Cortés Clérici, en la redacción de La Voz del Pueblo

La Ciudad

Día del Periodista

Hernán, el maestro de los gestos cotidianos

06|06|21 23:48 hs.

Por Alejandro Vis

En noviembre de 2020, se terminaron para Hernán Cortés Clérici las jornadas de trabajo en La Voz del Pueblo. Formó parte de la redacción durante más de 30 años, en diversas secciones. En el diario de calle Colón y desde 1995, en la sede de avenida San Martín. 

No era el primero en llegar, porque tenía su horario en la tarde-noche, pero sí por lo general el último en irse, tras el cierre de cada edición. Tenía la misma tranquilidad al ingresar y cuando se despedía, una actitud sabia, incorporada en su carácter. Le ha tocado salvar errores varias veces, como una verdadera rueda de auxilio de los correctores. Lo hizo en silencio y jamás al día siguiente se adjudicaba mérito alguno. Siempre tuvo en claro que “convivimos con el error”, él también se podía equivocar, como todos sus compañeros. 

Hernán es medido en sus palabras. Pero ha contado sobre su etapa como periodista de Policiales, cuando cada día concurría a la Comisaría para buscar información, chequear un dato o realizar una entrevista. También durante mucho tiempo se desempeñó en la sección de Locales y estuvo entre quienes redactaron una página que supo tener muchos lectores: La Ciudad y sus Protagonistas. Luego además estuvo a cargo de la información nacional y editó la tapa en numerosas oportunidades. 

En sus primeros años en esta tarea, tuvo el privilegio de compartir la “vieja redacción” con grandes periodistas. Uno de ellos fue Enzo Roberto Petrini, un verdadero emblema. Hubo otros, que seguramente tiene presentes en la memoria. De todos aprendió y obtuvo una formación en la práctica que definió su perfil en la prensa gráfica. 

Más allá del camino laboral, de todo lo bueno que ha podido dar en el ejercicio del periodismo, sobresale su dimensión personal. Con buen sentido del humor, a tal punto de decir irónicamente sobre un tema “esto no le importa a nadie”; y a su vez un nivel de humanidad que se reflejaba en las notas a las que solía darles prioridad. 

Proviene del mundo del arte. Ha presentado exposiciones en nuestra ciudad y la región (es autor, por citar un ejemplo, de tres obras de óleo sobre tela para la consagración de símbolos del partido de Coronel Pringles: “La Paloma Torcaza”, “Achira del Pillahuincó”, y “Sauce Criollo”). Es un ámbito en el que nutrió su sensibilidad. 

Quedan de todo este tiempo imágenes que van a perdurar. El fútbol le resulta ajeno, aunque parecía mostrar cierta afinidad con Boca o complicidad con sus simpatizantes. Una tarde sorprendió a todos cuando luego de un asado en la quinta del sindicato gráfico, con los impecables mocasines negros, fue al arco y hasta se arrojó hacia un costado para defender su valla. Allí estaba también, como no recordarlo, el querido José Pili. 

A Hernán puede incomodarle la palabra maestro del título de esta nota o parecerle excesiva. No hay un mínimo de exageración. Con su manera de proceder, gestos que lo identifican, transmitió valores y le hizo bien a los demás.