La Ciudad

Día del Periodista

Un deber social y ético inexcusable

06|06|21 23:49 hs.

Por Gabriel Sode (*)


Lo primero que me viene a la mente cuando hablo de periodismo es la definición de Ética Periodística, para mí son términos redundantes, o deberían serlo aunque no en todo los casos sucede. 

La ética junto con la responsabilidad para con la ciudadanía, la credibilidad, la honestidad intelectual y la memoria histórica son nuestras armas a la hora de informar. En los últimos tiempos el periodismo ha dejado enclenque una de sus patas principales: el periodismo de hechos. Hechos que son inalterables y no se pueden cambiar. En contraparte se ha robustecido el periodismo de opinión. La objetividad, el periodismo puro y duro, dio lugar a la subjetividad de quien informa. 

Lejos quedaron en el tiempo aquellos noticieros televisivos en los cuales el presentador o periodista simplemente presentaba una nota, dejando las reflexiones pertinentes a cargo del espectador. Hoy, cualquier noticia tiene que ser acompañada por una reflexión personal, parece ser una condición “Sine qua non” emitir una opinión. 

Hoy en día para el consumidor, un buen periodista es aquel que dice exactamente lo que yo pienso, aquel cuyas ideas coinciden con las mías y a ellos nada se les discute, lo que dicen pasa a ser “palabra santa”. Como contraparte, aquellos periodistas que se expresan en las antípodas de mi pensamiento, son vituperados o denostados con la misma vehemencia que se defiende a los demás, nada de lo que dicen puede ser cierto. 

 La ciudadanía va perdiendo la capacidad de reflexionar, analizar y contraponer la información por su cuenta. 

Los cambios que está viviendo el periodismo son múltiples y constantes. Hoy en día un medio de comunicación no puede subsistir sin una plataforma digital, sin estar presente en las redes sociales y sin retroalimentarse de la opinión de la gente, cada vez más ávida de expresarse. La revolución digital cambió los formatos, cambió el mensaje, cambió la audiencia y el periodista debe adaptarse a las nuevas exigencias de un público que reclama información al instante. 

La vorágine informativa en la cual la sociedad está inmersa requiere especial cuidado por parte de los periodistas. Informar con la verdad se ha vuelto un desafío sobre todo por la proliferación de las llamadas fake news o noticias falsas que se viralizan a través de las redes sociales, las cuales, a su vez, han hecho surgir a las fact- checking o espacios de verificación de información. 

El contraste de información entre los distintos medios es muy amplio. Lo que dice un medio de comunicación es inmediatamente contradicho, cambiado o modificado por otro medio; y en el centro de esa grieta el receptor debe armar la verdad como si se tratase de un rompecabezas. 

Por eso, hoy más que nunca el periodismo tiene un compromiso con la verdad; es un deber social y ético inexcusable para todo periodista de bien. 

Compromiso que también recae en las autoridades, en los gobiernos, en las administraciones públicas y en los organismos oficiales; no solo para asegurar la libertad de expresión sino también el derecho a la información. 

 (*) Periodista, redactor de Vía Tres Arroyos, medio perteneciente a la Red Federal de Noticias Vía País del Grupo Clarín