El Campo

El renacer de un viejo cultivo

El sorgo, un negocio de acá a la China

09|06|21 17:15 hs.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires elevó en 300.000 toneladas su pronóstico de cosecha a nivel nacional, para ubicarla en un total de 3,3 millones de toneladas, 32% por encima de las 2,5 millones de toneladas del ciclo previo y el mayor volumen también desde la campaña 2015/16. La siembra aumentó 27% en la última campaña hasta alcanzar 950.000 hectáreas, con los mayores crecimientos en el sudeste de Buenos Aires (43%) y en Córdoba (40%). 


“Los buenos rindes recolectados en las provincias de Santa Fe y Córdoba nos permiten aumentar la estimación de producción. Los rindes de los lotes tempranos superan las expectativas iniciales a medida que las cosechadoras avanzan”, mencionó la entidad porteña. 

China es el gran impulsor del resurgimiento del sorgo argentino, ya que como consecuencia de sus conflictos con los otros países exportadores del cultivo, aumentó en forma exponencial su demanda de cara a la próxima cosecha y eso traccionó los precios del cereal hasta volverlo un negocio muy atractivo para los productores.

El mercado internacional del sorgo tiene tres actores principales en cuanto al escenario de exportaciones se refiere. Estados Unidos es por lejos el mayor exportador del grano, seguido por Argentina y como tercer jugador aparece Australia. China está posando sus ojos con más intensidad en nuestro país ya que tiene conflictos con los otros dos grandes proveedores. A eso hay que sumarle que Argentina es uno de los pocos países que hoy tienen protocolos fitosanitarios aprobados para exportarle sorgo. 

Fundamentos
Los números muestran que este cultivo ha recuperado relevancia en las estrategias de los productores, lo que se fundamenta en dos razones: su alto precio internacional y su adaptación a condiciones de baja oferta hídrica como las que ocurrieron al inicio de la siembra estival.

El presente y futuro promisorio del sorgo fue analizado durante el Congreso Maizar 2021, en un panel del que participaron Daniela Regeiro, analista agrícola de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires; Natalia Gattinoni, del Instituto de Investigación Clima y Agua del INTA; Vicente Trucillo, breeder del programa de Sorgo de Tobin Semillas; Leandro Pierbattisti, consultor internacional en cadenas de negocios agroindustriales; y Omar Odarda, consultor en comercio de productos agrícolas y alimentos. 

Según Regeiro, la siembra aumentó 27% en la última campaña hasta alcanzar 950.000 hectáreas, con los mayores crecimientos en el sudeste de Buenos Aires (43%) y en Córdoba (40%). Y pese a la aparición del pulgón de la caña de azúcar en el norte del país, la cosecha se encamina a incrementar el volumen. 

En términos de mercado, Pierbattisti fue claro en relación a que la demanda china vino para quedarse. El experto mostró un mapa global del sorgo y señaló que China cubre sólo 30% de su consumo interno con producción propia. Por eso, es el principal importador mundial, al punto de concentrar 80% de los intercambios internacionales.

Un elemento interesante que expuso el especialista es que el precio pizarra entre maíz y sorgo la diferencia entre ellos fue del 11% en promedio y luego se extendió a 22% pero hoy está sólo a 5 dólares abajo respecto al principal competidor que es el maíz, con lo que se coloca en un atractivo commodity en perspectiva. 

Para Pierbattisti, la demanda china de sorgo todavía tiene trecho por recorrer, debido a que, para 2050, tres cuartas partes de la población china vivirán en zonas urbanas. Actualmente, el gigante asiático compra unas seis millones de toneladas anuales, con lo que su demanda influye de modo inevitable en el precio mundial. El apetito chino no va a parar”, resumió el experto. 


En abril, el Ministerio de Agricultura chino recomendó a sus productores sustituir raciones de alimento balanceado del maíz por otros tipos de harinas. Un gran impulso para el sorgo


Además, el sorgo australiano atraviesa un mal momento: su ciclo, que se da de febrero a junio, pasó por un marzo muy lluvioso, que dañó el cultivo. Por eso, el panorama es favorable para que la Argentina le venda sorgo a China, pero hay que competir teniendo en cuenta las condiciones que ofrecen los competidores. “La clave no es solo exportar más, sino mejor”, expresó Pierbattisti.

Todo a favor
Omar Odarda, que entre 2007 y 2016 fue consejero agrícola en la Embajada argentina en China, dio más precisiones sobre ese mercado clave a nivel global, que compra sorgo forrajero y sorgo para destilación de aguardiente. La Argentina está habilitada para la variedad forrajera, precisó. Los principales abastecedores de sorgo a China son Estados Unidos, Australia y Myanmar, pero las ventas argentinas aumentaron fuertemente y tienen un gran margen para crecer.

En 2014, la Argentina firmó un protocolo con China, pero se hicieron pocas operaciones y se dio un paso en falso con el envío de unas 80.000 toneladas que no fueron bien recibidas allí, por la detección de plagas, entre ellas, sorgo de Alepo. Fue un detonante geopolítico (la imposición de altos aranceles antidumping al sorgo de Estados Unidos) lo que hizo que el mercado chino se reabriera al sorgo argentino, con la operación de un importador particular en 2018.

Esta mercadería tuvo buena recepción, lo que hizo que, en 2019, las exportaciones a China aumentaran a 190.000 toneladas; en 2020, a 260.000 toneladas, y en 2021 podrían llegar al millón de toneladas, aseguró Odarda. 

En abril, el Ministerio de Agricultura chino recomendó a sus productores sustituir raciones de alimento balanceado del maíz por otros tipos de harinas. 

En síntesis, la demanda china de sorgo vino para quedarse, la Argentina tiene la ventaja de producir en contraestación y se está ganando una reputación de productor y exportador confiable. 

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