Nicolás Scheines

La Ciudad

"Una semana en Malvinas" de Nicolás Scheines

“Descubrir no es sinónimo de soberanía”

09|06|21 21:06 hs.

Nicolás Scheines es licenciado en letras y periodista. Coordina OyD EDICIONES, “De la ortografía y otros demonios. Conoce nuestra ciudad a través de un trabajo institucional que realizó para la empresa Camuzzi. Es el autor de “Una semana en Malvinas”, un texto que relata sus vivencias en el territorio. 




Nicolás Scheines voló hacia las Islas Malvinas con más dudas que certezas. Dejó por una semana la corrección de los textos de otros escritores para encontrar su propia voz respecto a las Islas. Conoció el archipiélago en la escuela y por el decir popular, escuchó hablar del tema a sus docentes, vio a las islas en los manuales, compartió proyectos educativos en el marco de diversos documentales, videos y películas, pero necesitaba saber más de lo que está escrito. 

 El proyecto del libro surgió de OyD Ediciones a través de un cliente que contactó a Nicolás porque quería canalizar su experiencia de vida en un libro. El hombre en cuestión quería hacer un libro sobre Malvinas. Había trabajado en la Casa Rosada durante el conflicto bélico de 1982 y tenía información importante que revelar. 

 En “Una semana en Malvinas” Nicolás cuenta el viaje y a través de su relato el lector descubrirá aquello que los sentidos del autor revelan. La importancia del libro “Una semana en Malvinas” radica en saber qué hablamos cuando hablamos de Malvinas, es el viaje por un territorio (casi) desconocido, “especialmente para los menores de cuarenta que tienen el relato atravesado por la guerra y la dictadura.” 

El escritor valora el Día de la Soberanía porque se desvincula con la efeméride del 2 de abril que remite al escenario de la guerra en 1982. “Acá, en este día, recuperamos un evento que ocurrió en los comienzos, en 1829, vinculados con Argentina y repone la historia de Malvinas. Descubrir no es sinónimo de soberanía, deben ser descubiertas, reclamadas y tener cierta ocupación”. 

La Argentina nunca dejó de reclamar, por eso “no se trata de repetir “Las Malvinas son argentinas”, explica el escritor. “Hay que conocer qué origen tiene el reclamo y la justicia del mismo. Argentina nunca cambió su posición, nunca dejó de reclamar por doscientos años, en cambio Gran Bretaña mutó sus fundamentos respecto a su posición en las Islas. Incluso Argentina sumó a la base del reclamo la justificación de la plataforma continental marítima y la historia de las islas que es mucho más que la guerra”. 

Reposición histórica 
La abundante cartografía inmediatamente posterior a 1520 sugiere que las Malvinas fueron avistadas por miembros de la expedición de Fernando de Magallanes al servicio del rey de España. La versión más difundida afirma que el descubridor del archipiélago fue Esteban Gómez, piloto de la nave San Antón o San Antonio, cuyo nombre dio origen al de las islas. 

Posteriormente las fuentes peninsulares acreditan que una nave de la expedición comandada por fray Francisco de Ribera, cuya expedición había sido armada por el obispo católico de Plasencia, Gutierre de Vargas y Carvajal, hizo toma de posesión del archipiélago para España el 4 de febrero de 1540. Afirman también que luego invernó en las islas para finalmente partir de regreso a España en diciembre. 

El Reino Unido sostiene que el inglés John Davis descubrió las islas Malvinas el 14 de agosto de 1592, después de que con el barco Desire desertara de la segunda expedición corsaria de Thomas Cavendish. 

En el período desde 1616 hasta 1764, las islas fueron reavistadas por navegantes holandeses, españoles, franceses e ingleses. A principios del siglo XVIII los franceses organizaron sucesivos viajes de exploración a las Malvinas. Mejoraron el conocimiento cartográfico del área y reconocieron su importancia como base de reaprovisionamiento para largas travesías. Como gran parte de estas expediciones partían de Saint-Maló, las islas fueron bautizadas por los marinos como Malouines. Fueron justamente los franceses los primeros en ocuparlas en forma permanente a partir de 1764. Los ocasionales desembarcos de las otras potencias se limitaron a la provisión de víveres, y fueron de duración breve. 

Bougainville zarpó de Saint Maló el 15 de septiembre de 1763 con dos naves, en una de las cuales viajaban tres familias de la mencionada región canadiense, quienes se habían refugiado en Bretaña. El 31 de enero de 1764 arribaron a las islas, a las que nombró Illes Malouines. El 17 de marzo fundó una colonia en la isla Soledad, a la que llamó Port Saint-Louis y el 5 de abril de 1764 tomó posesión formal del territorio en nombre de Luis XV. 

La corte española reclamó inmediatamente ante Francia, aduciendo que las islas eran una dependencia del continente de la América Meridional, iniciándose negociaciones en septiembre de 1764. Esta accedió rápidamente a la protesta, sugiriendo que España negociase directamente con Bougainville, que se hallaba de nuevo en Europa, pues había partido de las islas el 25 de abril de 1765. El navegante reconoció la ilegalidad del establecimiento y aceptó una indemnización española en concepto de resarcimiento por el abandono de las instalaciones y materiales; a partir de este momento los franceses depusieron cualquier tipo de reclamo sobre la soberanía del archipiélago. 

Existe una versión de los hechos que sostiene la existencia en la declaración bipartita antedicha de una cláusula secreta, privada y no oficial.55 Según este supuesto inciso, España concedería a Inglaterra la posibilidad de retornar a Port Egmont, para que esta pudiera, luego de un tiempo prudente, hacer una retirada honorable que salvara las apariencias y mantuviera el orgullo nacional intacto. 

Goebel, por ejemplo, cree que esta promesa existió porque no sólo fue trasmitida a los embajadores de España y Francia por funcionarios gubernamentales de primera línea del gobierno de Inglaterra (como North y Rocheford) sino que además fue insinuada por el rey Jorge III en persona. 

Del lado británico al menos, no se ha hallado hasta el presente un testimonio escrito oficial que pruebe esta hipótesis, ni ha sido admitida en público por el gobierno. A pesar de ello la especie ha sido suscrita por numerosos historiadores de ambos bandos, según reconoce el mismo Foreign Office. Hay evidencia para apoyar la convicción de que una garantía verbal de retirarse de las Falkland fue dada por Lord North en noviembre de 1770. Sin embargo, no puede ser totalmente demostrado.