La foto fue sacada el día que a la madre del doctor Matta le dieron el alta de coronavirus

La Ciudad

El rol de los médicos

“Hay que embeberse de las cosas positivas”

12|06|21 22:23 hs.

Por Isabel López  


Días atrás el doctor Luciano Matta compartió en su Instragram una foto suya en el patio del Hospital Pirovano, donde se ve inscrita en la espalda de su mameluco la frase “Jesús me guía”, apuntando con sus manos al cielo. 

 Ante esto, dialogó con La Voz del Pueblo para explicar el mensaje que quiso dar, en el contexto difícil que vive el mundo entero. Explicó que “fue muy representativa porque justo mi mamá estuvo quince días con coronavirus y yo estuve al lado de ella. Cuando me saqué esa foto, le habían dado el alta, entonces estaba contento por eso. Miré al cielo, levanté las manos y tenía anotado en el mameluco la frase”. 

 Luciano Matta no parece ser un médico convencional, sino que es alguien que cree que tanto la ciencia como la espiritualidad salva a las personas. Hace algunos años, en 2017 precisamente, había en el Hospital un hombre internado con un diagnóstico de cáncer. Este tocaba el acordeón y desde que lo habían ingresado, no había vuelto a hacer sonar el instrumento. Por esta razón, el doctor Matta como indicación médica le recetó “tocar su acordeón en el horario de visita. Dicho acto forma parte de terapia clínica contra su enfermedad (la alegría es la mejor terapia)”. 

 Una actitud positiva 
Luciano expresa que “más allá de que me encanta lo científico, también veo que la parte emocional-espiritual para tener una buena recuperación es importante. Estamos en esta pandemia, que hemos ido descubriendo cosas y cambiando tratamientos a lo largo del tiempo. Pero creo que lo importante es tratar de que las personas que contraen la enfermedad, así como sus familias, tengan una actitud positiva”. 

En ese sentido, dijo que “uno a través de los medios de comunicación empieza a percibir un discurso un poco negativo. Las palabras tienen un poder increíble y si son negativas nos afectan de esa forma. Todas las palabras que uno pueda recibir de amor y de afecto, de la familia y los amigos, hace que tengas una defensa más contra el virus. Nuestra defensa principal es el sistema inmune, que muchas veces no solo depende de una adecuada nutrición y de una cantidad de vitaminas, sino que también depende de la emocionalidad”. 

Matta piensa que “la medicina ha ido evolucionando y ya tiene en cuenta lo social, lo emocional y en algunos lugares, lo espiritual. Yo creo que un médico del futuro es uno que tiene que ver al paciente como un individuo influido por todos esos factores”. 


Luciano Matta




 Enfrentar el miedo 
El miedo es un sentimiento que genera una descarga de adrenalina en el cuerpo y de diferentes químicos que sirven en un primer momento para estar preparado para luchar contra un agresor. 

 “Generalmente, nuestro sistema nervioso autónomo tiene respuestas frente a un peligro, por ejemplo que lata el corazón, que la sangre se vaya a los músculos, que aumente la presión arterial, entre otras. Eso mismo puede pasar en un individuo cuando se enfrenta ante una enfermedad como el coronavirus. Pero si este miedo, a por ejemplo la muerte, está latente, llega un momento que tanta liberación de sustancias hace que el sistema inmune se empiece a deprimir”, indicó Luciano. 

 A un paciente se lo puede apoyar desde el punto de vista médico y también desde la familia o los seres queridos. “La fe, que puede ser cristiana, evangélica, el budismo, cualquier tipo de orientación filosófica donde el ser humano esté conectado a un ser superior, le va a permitir que tenga un arma más para poder enfrentar el miedo. Si uno le busca un sentido a esta existencia humana a través de la creencia en un ser espiritual, en una energía llamada de diferentes maneras, creo que es mucho más fácil poder enfrentar las cosas”, explicó el doctor. 

 La desconexión 
 Luciano dice que cada uno tiene su guía espiritual. En su caso él es católico y cree en Jesús. A lo largo de los años en la medicina “me he enfrentado a muchos desafíos y creo que el médico debe estar preparado emocionalmente, psicológicamente, filosóficamente y espiritualmente para poder sortear las circunstancias de dolor. He leído muchas cosas a lo largo de estos años que hoy me hacen ser como soy. Por eso pienso que más allá de aplicar un buen tratamiento, no sólo con pacientes con coronavirus, sino en general, hay que meter una impronta un poco más humanista”, manifestó. 

 En la pandemia ha visto mucha gente que, ante el temor del contagio, se aisló durante muchísimos meses, desconectando totalmente con sus afectos. En ese sentido, el médico explicó que “uno tiene que mantener la distancia y las medidas de prevención, pero no tiene que desconectarse con su familia o seres queridos porque eso afecta a nuestro sistema inmune, que es el que nos protege y que hace miles de años nos viene permitiendo como especie seguir evolucionando. Entonces indudablemente la parte espiritual y emocional juegan un rol fundamental”. 

Según explicó el doctor Matta, cuando uno escucha una mala noticia o se entera de cosas de dolor, el sistema nervioso lo capta a través de la audición y la vista, llevándolo a través de vías nerviosa al hipotálamo. De allí, pasa a la hipófisis, que libera hormonas como la adrenalina o el cortisol. 

 Ante esto “si aquello que uno ve y que uno piensa es negativo, automáticamente desencadena las mismas respuestas. Muchas veces uno puede estar aislado, pero eso hace que el sistema inmunológico se debilite. Por eso lo que hay que tratar de hacer es embeberse de cosas positivas, de los afectos, de la música, del arte, leer literatura, cosas que nos desconecten de lo negativo”, señaló. 

 Un arma importante 
Para poder superar esta situación, Luciano piensa que “una de las armas más importantes es tener fe. La foto con la frase venía a eso, pero en el sentido de que uno sea humilde, que ayude a los demás, que no critique. La manera más fácil de alcanzar la felicidad es compartiendo y ayudando porque cuando uno ayuda en cualquier aspecto, lo hace dos veces. Primero, porque a la otra persona le das alegría, que aunque sea momentánea ya genera un cambio, y a su vez te ayudas a vos mismo, porque el compartir es la forma más rápida para que uno como ser humano se vaya sensibilizando y evolucionando”. 

Y agregó que “vivimos en una época donde se ha ido perdiendo un poco la cuestión espiritual y nos vamos olvidando de la esencia de la humanidad. Creo que la vida es muy frágil y es algo que lo veo constantemente porque veo morir a mucha gente, humilde y adinerada. Y al final de la vida, nos vamos dando cuenta que lo más importante son las pequeñas cosas, el micromundo de cada uno, la familia, los amigos”. 

Las cuestiones económicas “no tienen que ser un fin del ser humano, tienen que ser un medio. Había una enfermera australiana que durante muchos años hizo entrevistas a pacientes oncológicos terminales y todos al final de sus vidas planteaban lo mismo, si hubiesen estado sanos o hubiesen sido jóvenes, trabajarían menos, estarían más con sus hijos, los verían crecer, estarían con sus amigos o dirían más te quiero. Entonces, si somos jóvenes, no esperemos a que nos llegue una pandemia o una enfermedad, no esperemos a que llegue la muerte para darnos cuenta”, manifestó. 

Para finalizar, el doctor Matta reflexionó: “Lo valioso es despertarse cada día, respirar profundo, mirar el sol, decir estoy en día más vivo y eso es el mayor premio”.