El pishing es un delito informático que muta con el tiempo

Policiales

Ahora, la estrategia es el engaño basado en la vacuna

Las estafas telefónicas, un delito cada vez más difícil de evitar sufrir

20|06|21 09:19 hs.

Como la cepa de un virus que sigue avanzando en su desarrollo, las estafas telefónicas tampoco distinguen entre víctimas y evolucionan en su peligrosa efectividad. 


Mientras que, meses después de conocer el inicio de estrategias legales para frenar el cobro de créditos sacados a través de distintos engaños van surtiendo efecto, por estos días, trascendió con frecuencia la forma del nuevo método: la generación de claves para realizar transferencias inmediatas a cuentas de terceros bajo el pretexto de confirmar un turno de vacunación utilizando la tarjeta de débito. 

Cabe recordar que, a fines de 2020, el estilo que se imponía entre los estafadores virtuales era el de aprovechar las facilidades que daban las entidades financieras a sus clientes para acceder a créditos de hasta 300.000 pesos. 

Esta modalidad permitía a los ciberdelincuentes acceder a cifras más importantes de dinero y que, al mismo tiempo, la víctima se enterase que había sido blanco de la estafa, a lo sumo, al momento de sufrir el débito automático de la primera cuota. Si en la cuenta había dinero, podían pasar meses sufriendo el goteo de cuotas hasta que lo note. 

Como siempre, la difusión del problema y la reiteración de casos, pusieron en alerta a bancos y usuarios. Esto calmó a los ciberdelincuentes que, por estos días, tratan de imponer otro estilo, menos rentable (dependiendo de los fondos del titular de la cuenta), pero más rápido y efectivo al momento de cuantificar el botín. 

En este contexto de pandemia, la guardia baja de muchos adultos mayores los hace el blanco favorito de los ladrones. Sin embargo, es sabido que hay víctimas de todas las edades, bancos y localidades, que han generado la posibilidad de sufrir una transferencia a una cuenta desconocida en otra provincia.

Cautelares vigentes 
La abogada tresarroyense Leticia Callá representa a dos víctimas de pishing que sufrieron la primera modalidad (toma de créditos sin el aval del cliente) en noviembre de 2020. 

En aquel momento, la estrategia fue solicitar una medida cautelar para evitar el cobro de la primera cuota del crédito hasta tanto se resuelva la cuestión de fondo (la ilegítima voluntad del damnificado a tomar un crédito), basada principalmente, en el pedido de nulidad del contrato bancario que le permitió al estafador acceder al crédito tomado con los datos de su clienta, a quien, en forma simultánea, le habían debitado también los únicos 10.000 pesos que tenía en otra cuenta del Banco Provincia. 

Las víctimas, una médica y una abogada de Tres Arroyos, se vieron favorecidas hasta el momento con la resolución del Juzgado Civil y Comercial N°2 de Tres Arroyos, subrogado por el doctor Marcelo Elizalde, quien con una medida cautelar suspendió el cobro de la cuotas, mientras que, de manera paralela, se formó una causa penal por la estafa. 

Con respecto a la Investigación Penal Preparatoria que trata el delito, la abogada tresarroyense le explicó a LA VOZ DEL PUEBLO que se determinó la existencia de la estafa y se identificaron a los responsables. 

Entre ellos surgieron personas de la provincia de Córdoba, algunos con vínculos con penitenciarios, una procedencia similar a la que se maneja por estos días con las estafas denunciadas de manera reciente en Orense y Oriente.

Si bien la posibilidad de evitar el débito de cuotas se mantiene vigente a través de la cautelar, el proceso que la mantiene activa es muy largo y se va prorrogando entre apelaciones de las partes. 

Asimismo, el tiempo que llevan las salidas legales por estos días, en Tres Arroyos y Bahía Blanca (sede de la Cámara de Apelaciones), se combina también con la falta de jueces y la existencia de plazos muy largos para definir la primera instancia donde los damnificados aguardan una declaración de nulidad del contrato que los vinculó con un crédito que nunca quisieron tomar.