Miembros de Rotaract y Payasolidarias en la colecta de ayer frente al Palacio Municipal

La Ciudad

Ayer recibieron donaciones

Payasolidarias, una organización con fines de risa

27|06|21 12:44 hs.

El Rotary Tres Arroyos Libertad y Rotaract Club Tres Arroyos Libertad organizaron una colecta de frazadas y ropa de abrigo para ser donadas a las familias que asisten al comedor comunitario Payasolidarias. La misma se llevó a cabo ayer desde las 10 de la mañana hasta las 16 horas en frente al Palacio Municipal. 


Desde Rotaract expresaron que “la verdad hemos tenido muy buena respuesta de la gente, hemos recibido bastantes donaciones, hasta de alimentos, porque nos preguntaron si podían traer y acá todo se acepta”. 

Payasolidarias tiene su sede en calle Jujuy N° 1042. Allí asisten a 96 chicos, con todo su núcleo familiar, y 27 abuelos. Los niños además de recibir la merienda y comida diaria, realizan diferentes actividades de apoyo y contención. 

En la elaboración de viandas y comida trabajan Juan Minor, Jorge Pereyra y Cristina Ruiz, mientras que Ariana Carrasco y Alicia Ponce ayudan en diferentes cuestiones tanto adentro como afuera de la asociación. 

Hoy por hoy, al igual que en todo este tiempo, solventan sus gastos con la solidaridad de la gente que hace donaciones o de instituciones que suman su colaboración. “No tenemos ninguna ayuda fija, es decir que es todo a pulmón y día a día”, manifestó Cristina Ruiz.

En pandemia 
Antes del 2020, concurrían al comedor 70 chicos desde las 5.30 hasta las 20.30. Se les brindaba merienda y cena, además de todas las actividades de apoyo y recreación. Ya hace casi cinco años que abrieron sus puertas y con el correr del tiempo fueron implementando más servicios a medida que se iban sumando colaboradores, como la huerta, el gallinero, el roperito comunitario y la biblioteca. 

Hoy en día “si hablamos de un total de personas, tenemos más de 160”, indicó Cristina, haciendo hincapié en el aumento que ha habido. ”Nunca cerramos completamente las puertas de la institución porque por ejemplo, a la biblioteca asisten chicos que no tienen Internet en sus casas, entonces van ahí para poder tener wifi y hacer las tareas. Se les da también apoyo escolar porque no todas las familias han tenido estudios y pueden colaborarles en el tema de lecto-escritura y demás. Con respecto a las recreaciones, vamos haciendo tareas o juegos y los vamos subiendo a Internet para los que tienen y para los que no, se les manda por escrito, ellos hacen el deber y lo devuelven a la institución”, comentó Cristina.

Por el momento el comedor se encuentra cerrado, es decir, que el alimento se lo envían a las familias en forma de vianda. “No lo vamos a abrir porque no es muy grande y tampoco tenemos el protocolo para que los chicos puedan ingresar. Están en contacto y son muy chiquitos entonces piden upa, comparten muchas cosas y por lo general es complicado hacerles dejar el barbijo puesto. También somos muy pocos los que trabajamos en el comedor”, remarcó Cristina.

Y agregó que “el tema también es que tenemos 27 abuelos que son muy adultos, el más grande tiene 96 años, y por ahí los más chiquitos contagian y si nosotros nos contagiamos es una cadena. Ellos son lo más vulnerables hoy en día y a quienes hay que cuidar más”. 

Para la entrega de viandas, actualmente se realiza al mediodía y dan el almuerzo y la merienda. Concurren 96 personas a buscar la comida para todo su núcleo familiar y a los 27 abuelos se les reparte a domicilio su bandeja para que no salgan innecesariamente de su casa. 

El comedor Payasolidarias asiste a gente de muchos barrios de la ciudad de Tres Arroyos, como los Ranchos de la Virgen de Luján, el Barrio Municipal, Villa Italia, Santa Teresita y Ruta 3 Sur. 

En estos dos últimos “ahora estamos llevando a cabo un proyecto en donde todos los fines de semana los recorremos y asistimos a las familias que lo necesitan, porque hay veces que no todas llegan a buscar ayuda a un comedor o no saben dónde pedirla. Entonces la idea es recorrer los barrios, ver la necesidad de cada uno y ayudar al que realmente lo necesita, no sólo al que te va a golpear. Por ahí hay algunos que no tienen el alcance para llegar o les da vergüenza ir a pedir porque están pasando un mal momento y no tienen la costumbre o el hábito de hacerlo”, puntualizó Cristina. 

Un lugar de contención
Antes de la pandemia, “siempre decimos que los chicos no iban solo por un plato de comida. Nosotros abrimos el comedor con intención de dar un lugar de contención también, viendo que muchos tenían necesidades además de la alimentación, como un lugar con calefacción en la casa o no tenían luz”, indicó Cristina. 

Y agregó que “por ahí necesitaban también contención porque mamá y papá trabajaban o porque había problemas en su casa”. 

A su vez, dijo que “nosotros no solo damos contención sino que damos herramientas para que puedan salir adelante y ayudarlos de otra forma. La idea es proyectar cosas a largo plazo para que la gente pueda salir adelante y no que tenga que depender del comedor o de la gente solidaria que ayuda a esta institución”. 

Ayuda para los calesiteros 
Para la semana que viene, desde el comedor comunitario organizaron una jornada para ayudar a los calesiteros de Tres Arroyos, Luciano Zarza y Osmar Giorda. 

El objetivo de este proyecto es que ambos puedan pagar las deudas que se les han generado en la calesita a causa de la pandemia, ya que no han podido trabajar, y a su vez que puedan solventar sus gastos familiares. 

Se van a elaborar prepizzas para el próximo sábado. Esta semana, de lunes a viernes, será la toma de encargues al (2983)352142 por mensaje de WhatsApp. El precio será de una por $80 y dos por $120.

Osmar, que fue pizzero en La Plata en su momento, va a elaborar las prepizzas y Luciano, que tiene moto, las repartirá sin ningún costo. 

Desde Payasolidarias “les damos el lugar, van a usar el comedor porque está el horno pizzero y se les va a dar la materia prima, es decir, la harina, la levadura y la salsa de tomate. Si alguno quiere colaborar con eso, desde ya será bienvenido”, finalizó Cristina.    

   -0-0-0-0-

Ayudar a ayudar 
Rotaract Club Tres Arroyos Libertad, junto a Rotary Club Tres Arroyos Libertad, vienen trabajando hace tiempo con el comedor comunitario Payasolidarias, organizando distintas colectas para “ayudarlos a ayudar”, indicó a La Voz del Pueblo Maira Llanos, integrante de Rotaract. 

Actualmente se encuentran trabajando en una actividad que lanzarán muy pronto en conjunto con Interact, que es la rama de chicos de 12 a 18 años de Rotary Internacional. “Con el municipio, la Secretaría de Gestión Ambiental y la oficina de Primera Infancia dependiente de la Secretaría de Desarrollo Social y de Salud, estamos armando un proyecto sobre botellas de amor”, comentó Maira. 

Para quienes no conocen, las botellas de amor son botellas de PET rellenas de plásticos blandos de un solo uso, que luego se reciclan y terminan en la elaboración de madera plástica. “Nosotros vamos a poner silos en los distintos supermercados de la ciudad y en la Plaza San Martín para luego recolectar lo que deje la gente. Después el municipio se encargará de trasportarlos hasta la Fundación Botellas de Amor, en la ciudad de Bernal. Allí se van a construir juegos para escuelas y jardines que luego nos retribuyen con la cantidad de kilos de plástico que llevamos”, que ellos mismos repartirán en las instituciones de Tres Arroyos.

Invitación 
Desde Rotaract están invitando a todos los jóvenes a partir de 18 años que quieran sumarse, que tengan ganas de colaborar y que les guste lo que es la actividad solidaria. “La actividad con Rotary se basa en la formación de líderes en la sociedad, es decir, a través de las actividades de servicio a la comunidad, formamos aptitudes profesionales y personales en los jóvenes”, resaltó Maira Llanos. 

Para contactarse, cuentan con página de Facebook e Instagram, en donde figuran como Rotaract Club Tres Arroyos Libertad. Tienen reuniones todos los sábados, que dependiendo de la fase de restricciones que esté el municipio, son virtuales o presenciales. A su vez, van organizando todo el tiempo actividades dependiendo de las necesidades que haya en la comunidad.