Foto: Jorge López de Ipiña

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La emoción de Pérez Bravo

27|07|21 10:18 hs.

A medida que pasa el tiempo, Mar y Sierras A consolida su presencia, fortalece su calidad y amplía esa pasión con la cual ha cautivado por años a más de una generación. El sonido de los motores más potentes de las zonales armoniza y conmueve el ambiente de cada autódromo; y como si todo esto fuera poco, la calidad de pilotos que tiene la llevan a un solo e inexorable punto: el éxito. 


El domingo, en San Cayetano, entre los veinte pilotos inscriptos, cuatro marcaron una diferencia; pero Santiago Etchevarne “se cayó” por rotura en la semifinal tras ganar su serie y Rodolfo Aldasoro luego de imponerse en las dos pruebas preliminares no pudo seguirle el ritmo a las dos grandes estrellas de la carrera: Emmanuel Pérez Bravo y Matías Baños. 

En este exquisito mano a mano entre campeones, el del Turismo 4000 Argentino pudo marcar una leve diferencia por sobre el monarca de la “A”, después de regalar un espectáculo electrizante, rapidísimo y de máximo nivel. 

 Pérez Bravo lo vivió con satisfacción, no sólo por haber disfrutado la victoria, sino también por haberse impuesto en una de esas pruebas de calidad. “Es que arrancar un campeonato en el mes de julio habla de la situación que vivimos todos, de lo difícil que la estamos pasando. Pero la gente de San Cayetano se puso los pantalones largos y organizó esta carrera con una seriedad notable, y nosotros cuidándonos en todo demostramos que queríamos estar. Pero como si esto fuera poco, ganar de la manera que ganamos me llena de alegría. Arrancamos el sábado sin poder clasificar, fuimos revirtiendo todo de a poco con una gran serie, lo mismo que en la semi donde pudimos ganarle a Matías, sabiendo todo lo que él es y todo el potencial que maneja, y después en la final ya nos tocó a nosotros largar adelante y pudo ser otra cosa”, destacó en función del control que tuvo en la prueba definitoria que desembocó en la brillante victoria. 

Las largadas fueron el talón de Aquiles para el Tiki (en la serie pasó a 5 autos y en la semi desbancó del 1 a Baños), pero su Chevrolet amarillo N°15 fue constante y efectivo, además de veloz. “Las largadas nos facilitaron un poco las cosas pero después había que ser rápido y mantenerse, porque la verdad que los chicos van muy bien. La definición fue increíble, hasta creo que bajamos el récord del circuito; iba al mejor ritmo posible y todos veníamos cerquita; miraba por el espejo y la figura roja de Baños siempre estaba ahí, porque la verdad que este chico va muy muy bien. Por suerte pudimos marcar una pequeña diferencia en la primera vuelta cuando él se trabó un poquito al pasar a Aldasoro, después pude marcar esa mínima ventaja que tenía aunque Matías marcara el récord y se me acercó; todo esto a uno como piloto le genera una felicidad extra y, porque además, a este auto lo hacemos muy en casa con mi padre, lo mismo que Manuel y Félix que también son padre e hijo. Los 4 son los que venimos a las carreras y cuando pasa esto se disfruta un montón porque lo hacemos con mucho sentimiento”, confesó emocionado Pérez Bravo. 

Ante la superposición de fechas con el Turismo 4000, las dudas dinamitan levemente el horizonte del Tiki. “Es verdad, pero en este momento quiero disfrutar esta alegría; además, estamos punteros en los dos campeonatos que corremos, así que para mí eso es una alegría enorme por el momento que estoy viviendo, porque lo hacemos con toda la pasión. Pasaron más de 600 días para volver a correr; y si bien yo en el Coronación del 2018 me fui contento de acá, no paramos porque seguimos trabajando a full en el taller buscando el mejor nivel en esta Mar y Sierras A, que es una de las categorías más difíciles que me han tocado manejar porque hay mucha libertad para laburar y porque los autos son tan potentes con una escasa adherencia al piso”, analizó. 

En la despedida, este fiel defensor del “Moño” le dedicó el triunfo “a la hinchada de Chevrolet y a todos los amigos que siempre nos siguen, porque cuando la alegría es compartida, se disfruta mucho más”.