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Por Claudio Menéndez

“Crecí yendo a ensayos, el arte estuvo dando vueltas desde que era chiquita”

01|08|21 17:38 hs.

Luna Suárez tiene 20 años. Es una joven cantante, que actualmente se presenta en el programa “La Voz Argentina”. Luna tiene raíces locales. Es hija de Hernán Suárez (tecladista y fundador de la recordada banda La Serena), y de Natalia Furlan, oriunda de Tres Arroyos. Los abuelos de Luna de hecho viven en la ciudad. 


 Ahora Luna está en uno de los programas más vistos de la televisión argentina. Tuvo un promisorio debut, donde los jurados no sólo aprobaron su participación en la llamada Audición a Ciegas, sino que pugnaron por tenerla en su equipo. Finalmente se decidió por el team de Soledad Pastorutti. Desde Buenos Aires, Luna conversa con La Voz del Pueblo, mientras se prepara para su primera Batalla. Es decir, cantará a dúo con un compañero de equipo, pero el couch, en este caso Soledad, elegirá sólo a uno de ellos. 

“Canto desde muy chica, tengo recuerdos con la música desde siempre. Mi papá tocaba el piano cuando yo era bebé. Junto con mi tía (Lelé Suárez) tenían la banda La Serena. Crecí yendo a ensayos, el arte estuvo dando vueltas desde que era chiquita”, comienza diciendo la joven. 

 No fue novedad entonces que de niña Luna comience a cantar y tocar instrumentos. Cuenta que “aprendí de verlo a mi viejo y que él me enseñe. Comencé a cantar y tocar como una forma de experimentar yo, como un medio de expresión”. No obstante aclara también que “a los 13 años fui a clases de piano. No me considero pianista, pero sé que puedo acompañarme”. 

Al hablar de sus referentes, Luna menciona a “Nina Simone, la tengo en el pedestal. Amy Winehouse, James Brown. Me gustan mucho el blues y el soul. De argentina Gustavo Cerati me pareció siempre un genio, Lisandro Aristimuño, Pedro Aznar, Jorge Drexler de Uruguay. Y de lo más actual y urbano, Nathy Peluso es sensacional, puede cantar trap, balada, salsa, lo que se proponga”. 

De a poco fue descubriendo que la música era lo suyo. Recuerda que “la primera vez que me subí a un escenario fue en el coro de una iglesia. De repente estaba cantando con otras 30 voces, siendo ya muy chica me generó una gran potencia. Luego en actos de la escuela y empecé a descubrir que era lo mío. Las armonías, los coros. Desde mis 16 años es que lo decidí, empecé a tocar, a estudiar canto, a cantar en eventos”. 

 Y llegó La Voz Argentina, la plataforma para empezar a darse a conocer ante el gran público. “Se presentó esta oportunidad que me hizo pensar que puede ser un camino firme”, señala. También sostiene que “el momento es mucho más flexible para la figura femenina, para estar en la industria de la música. Por eso también la elegí a la Sole, porque ella se ganó un lugar como mujer, desde muy chica”. 



 El casting para el programa se hizo en 2019. Luego se vino la pandemia, hubo cambio de planes, también en la programación televisiva. Pero en el último verano, el teléfono de Luna sonó. Como había quedado en el casting, le informaron que finalmente “La Voz Argentina” se haría en 2021, y le preguntaron si todavía le interesaba participar. “Fue un flash, lo había dado por perdido”, señala. 

 Sobre su debut ante cámaras recuerda que “lo que más vértigo me dio fue el estudio enorme, un sonido impecable, las luces. Había ido al ensayo, pero ya el día de la audición estaba metida en disfrutarlo y poder pasarla bien yo, y vivir ese minuto y medio a pleno. Un poco que me olvidé, me di cuenta cuando se dieron vuelta (el primero fue Ricardo Montaner, luego sus hijos Mau y Ricky, y finalmente Soledad Pastorutti, Lali Espósito no oprimió el botón para tenerla en su equipo). Fue mucho disfrute”, remata. 

 Este tipo de reality shows genera que una persona, de un momento a otro pasa a ser una figura pública. Y la exposición tiene sus ventajas y desventajas. Sobre todo en este tiempo, donde todo se canaliza en redes sociales. Los participantes pasan del anonimato a ser reconocidos públicamente, de un día para el otro, literalmente. A sus 20 años, Luna dice al respecto que “es muy loco, porque es un cambio radical, de un día para el otro, de repente. Pero bien, me gusta mucho saber que la gente se toma el tiempo de escribir un mensajito lindo, más allá del número de seguidores. Que la gente me transmita lo que le pasó con la canción que canté. Cuando salió la audición entré a mirar los comentarios, y había algunos comentarios feos, que en primer momento chocan. Siempre va a pasar que haya cosas negativas. Lo importante es quedarse con lo bueno”. 



 Vínculos 
Sobre su familia de Tres Arroyos, Luna cuenta que “mis abuelos muy emocionados, mi abuelo es mi fan número uno. Es hermoso que ellos puedan vivirlo, al igual que mi familia. También me acompañaron en los shows que pude hacer en Claromecó. Para toda mi familia de Tres Arroyos es muy lindo que me hayan podido ver”. 

 Recuerda también que “en Tres Arroyos participé de La voz de la City, que fue un concurso que estuvo buenísimo, tuve el privilegio de ganarlo. En 2018, en Classico Bar. Mis primeros shows fueron en Claromecó, ya un poco más armado. Fueron mis primeros pasos y siempre recibí mucho cariño. En La Esquina Chiflada, Mulder´s, en Il Ballo del Mattone. Este verano armamos una banda con Enzo Acosta, Darío Hiriart, Gastón Duvancell, Manu Zabalza, y tocamos en vivo. La pasamos muy bien. Tres Arroyos y Claromecó significan mucho para mí, la mitad de mi vida la pasé ahí”. 

 Además de poder avanzar y triunfar en La Voz Argentina, Luna tiene dos sueños. Uno es cantar alguna vez con Abel Pintos, el otro es poder ver la aurora boreal. Y en relación a su carrera, menciona que “sueño con poder transitar mi camino, disfrutándolo, que siempre sea de donde sale la música que es el amor. Sueño con poder transmitir lo que siento cuando canto. Poder vivir de esto, y que si algo puedo hacer yo en esta vida, cantando, y si sirve de algo el mensaje, yo ya estoy hecha”. 

 Hay una frase de Gustavo Cerati, que Luna tiene como motor en esta aventura: “mereces lo que sueñas”. “Esa frase la tengo pegada en el espejo”, finaliza Luna Suárez.