El investigador, Cristian Murray, junto a la arqueóloga, Mónica Grosso (Laura Babahekian)

La Región

San Cayetano

Un naufragio para aprender

05|09|21 14:17 hs.

Se presume que fue en una bajante importante, y a partir de un desplazamiento de arena generado en el contexto de un temporal, que las anclas de un naufragio entre los siglos XIX y XX pudieron asomar en el último mes de febrero en las playas de San Cayetano. 


Fueron advertidas por guardavidas en un sitio que para la dinámica habitual del mar, se encuentran a la altura de la rompiente, un espacio normalmente de difícil acceso para este tipo de hallazgos o investigaciones. 

El descubrimiento y su inmediata difusión generaron la rápida intervención del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, dependiente del Ministerio de Cultura de la Nación. 

Con una misión que estuvo a cargo de los arqueólogos Mónica Grosso, Damián Vainstub y el investigador Cristian Murray, más la fotógrafa Laura Babahekian; los elementos fueron estudiados, registrados y devueltos al mismo ámbito en que fueron encontrados para privilegiar su conservación de forma natural, debido a que en hacerlo superficie se vuelve muy pesado para las arcas municipales. 


El investigador, Cristian Murray, junto a la arqueóloga, Mónica Grosso. Lo que se encontró en el mar de San Cayetano fueron dos anclas grandes, una cadena de unos 320 metros de largo, y tres durmientes (Laura Babahekian)


Por eso se decidió enterrar todo en la arena a dos metros de profundidad y en una excavación de 20 metros de largo, a 200 metros de la costa. No obstante, el haber realizado el descubrimiento generó el inicio de una investigación que –decisión mediante- podrá continuar. Pero mientras tanto el hecho no pasará desapercibido para las autoridades y especialmente para los vecinos y turistas de la comunidad. Lo dijo en su momento el intendente sancayetanense, Miguel Gargalgione, pero ahora lo ratificó uno de los investigadores a La Voz del Pueblo, Cristian Murray.

Actividades educativas
“Más adelante -en el futuro- cuando se quiera seguir investigando se pueden desenterrar, cuando haya recursos para investigar más”, explicó en principio. 



Contó que por ahora “lo que está planteado con la municipalidad de San Cayetano es realizar actividades con la comunidad educativa y con diferentes sectores de la población. A partir de los relevamientos de los materiales se hicieron medidas, croquis y fotos”, según enumeró. 

Aprovechando ese trabajo se harán “modelos digitales en tres dimensiones para poder visualizarlos en computadora”, a partir de contar con una buena documentación de los elementos hallados del naufragio. “A partir de hallazgo, con la comunidad habrá actividades educativas; hay un pequeño museo en el balneario con el que se puede realizar actividades y colocar panelería vinculada”, apuntó Murray. 

También propuso buscar en archivos históricos información sobre naufragios de navegación en la zona con información de prefectura y con el Archivo General de la Nación. 

Unica certeza 
El investigador confió que hasta el momento la única certeza que arrojó el hallazgo es que los materiales “provienen de un naufragio que hubo en ese lugar; lo más probable es que existan más restos enterrados en la arena, como estructuras de cargamento, etc”. 

Respecto al tipo de barco, manifestó que por la evidencia, el tamaño de las anclas y eslabones indican que la embarcación “era de madera, propulsada a vela, de unas 400 toneladas de registro, lo que equivale a 40 metros de eslora, y no mucho que más que eso”. 



Entiende que los materiales encontrados “se usaron entre los años 1830 y 1920. No podemos definir un período -dentro de ese rango- pero pudo haber sido hacia inicios o finales”. 

En cuanto a los tres durmientes que también se hallaron junto a las anclas y cadenas, señaló que “podría ser un indicio de que cargaban durmientes. Pero encontramos solo tres, no podemos asegurar que fuese una carga completa”. 

Dijo Murray que sobre finales del siglo XIX y principios del XX, “ese período de tiempo coincide con el tendido de las vías del ferrocarril sobre diferentes lugares de la zona sur de la provincia. Hay varios naufragios en la zona del sur bonaerense, uno transportaba rieles a pocos kilómetros más hacia el sur”, mencionó como ejemplo. 

El hallazgo
Lo que se encontró en la aguas del mar de San Cayetano -a poca distancia de la costa- fueron dos anclas grandes y una cadena de unos 320 metros de largo, unida por sus extremos a las dos anclas. “Las circunstancias del hallazgo y las características de estos materiales nos hablan que no fueron objetos perdidos que se cayeron de un barco, o los abandonaron ahí, sino que forman parte de un naufragio”, aseguró el investigador. 




La extracción pudo hacerse porque los elementos asomaron con una marea muy baja, se engancharon con una linga de acero y se tiró desde la costa para sacarlos del agua. “Lo más probable es que en ese lugar haya todavía restos del naufragio”, afirmó. 

Enterradas
Sobre la decisión de enterrarlas en la arena, Murray señaló que fue “básicamente por un tema de conservación. Cuando estos materiales están mucho tiempo bajo el agua, los metales o materiales orgánicos como la madera llegan a tener un equilibrio con el medio”, sostuvo. 

Explicó que el fondo marino es un lugar de poco oxigeno donde se preservan mejor que en tierra los materiales arqueológicos; pero al sacarlos de ese ambiente “ese equilibrio se rompe y la rápida oxigenación hacen que se deterioren rápido, se agrietan, se debilitan”.


En julio, las anclas, cadenas y durmientes, fueron enterradas en la arena para su conservación


Entonces contó que una forma de evitar ese deterioro es realizando un tratamiento de conservación con productos químicos y con una infraestructura de laboratorio, en ambiente controlado. “Es costoso”, dijo. 

Pero también hay otra manera de lograr conservarlos. “La otra forma es tratar de replicar el ambiente que tenían debajo del agua, con poco oxígeno y enterrados en la arena”. 

“Se buscó un lugar cerca del hallazgo, se hizo una zanja a unos 200 metros de la línea de costa y de dos metros de profundidad. Se enterraron los materiales en condiciones similares porque mantienen humedad y poco oxígeno”, remarcó. 

La investigación 
Un tema aparte, y no menos importante, es saber qué podrá pasar con una futura investigación del naufragio. “Con respecto al trabajo en los restos que puedan quedar en el agua todavía no está planteado un proyecto a futuro. Se podría encarar, pero es un lugar complejo donde están los restos”, advirtió Murray. 

Repasó que los restos asomaron “en una baja importante de marea, en febrero, los vieron los guardavidas. Probablemente lo que ha pasado es que con algún temporal la arena se desplazó y destapó estos materiales que estaban enterrados”. 

Para el investigador es la única explicación, porque de lo contrario pudieron haberse visto asomar mucho tiempo antes. Sobre la posibilidad de avanzar en la búsqueda de mayores restos del naufragio, planteó ciertas dificultades. “Es complejo porque es la zona de rompiente, es muy dinámico el lugar, el fondo de arena, con lo cual lo más probable es que los materiales estén enterrados. Bucear en ese sitio es complejo, sobre todo por la rompiente”, sostuvo al finalizar.       

Todas las fotos


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Bajada las anclas 
Desde la municipalidad de San Cayetano se activaron en el transcurso del año una serie de acciones para que en la próxima temporada de verano quede un registro, para la vista de vecinos y turistas, del sitio arqueológico. “Se harán réplicas de las anclas que van a estar colocadas muy próximas al lugar donde se produjo el hallazgo y que nosotros denominamos la Segunda Bajada. Por el Concejo Deliberante se aprobó que esa bajada se va a llamar ‘Bajada las anclas’, para darle más identidad al lugar”, contó a La Voz del Pueblo la coordinadora de Turismo, Lucía Camejo.

También habrá “cartelería donde hoy se encuentran enterradas las anclas porque –dicho por los investigadores- es un sitio arqueológico dado que el hallazgo de las anclas no es algo aislado, sino que es muy probable que la embarcación esté ahí”. 

Camejo expresó que desde el municipio se entiende que se debe estar atento “a cualquier otro elemento que pueda llegar a aparecer. Tenemos un nuevo sitio arqueológico, le daremos el marco como tal con cartelería, las réplicas, y habrá intervenciones artísticas también en el lugar. Por suerte estamos trabajando para darle la importancia que necesita el sitio”, afirmó. 

Dijo además a este diario que desde el municipio están en contacto con “las escuelas secundarias para que se trabaje lo que es un patrimonio subacuático. Está bueno que los sancayetanenses sepamos cómo actuar, y reconocer la importancia de encontrar este tipo de elementos”, sostuvo.