Manuel Alvarez (izquierda) junto Alexis Damboreana, quien es su amigo y lo ayudó en su presentación

Deportes

Manuel Alvarez, subcampeón argentino de powerlifting

Un desafío personal que se convirtió en un subcampeonato

12|09|21 12:31 hs.

Lo suyo arrancó siendo algo así como un desafío personal; en silencio pero con determinación, Manuel Alvarez comenzó a dar los primeros pasos y a cumplir objetivos dentro de una actividad relativamente nueva y no tan conocida en Tres Arroyos como es el powerlifting, un deporte de fuerza que consiste en tres levantamientos de pesas con máxima potencia: la sentadilla, el press de banca y el peso muerto. 


El duro trabajo en el gimnasio, una alimentación acorde e indispensable, sumado a un rígido cuidado en general de su cuerpo, fueron algunos de los ítems que Manuel tuvo que ir cumpliendo para crecer en la disciplina, y tras su primera presentación en San Martín, allá por febrero de este año, abrir las puertas grandes de nuestro país y pisar fuerte en Villa María, Córdoba, el pasado fin de semana, más precisamente el viernes 3, donde se consagró subcampeón argentino en la categoría hasta 67,5 kilos, 18-19 años.

Con la emoción de haber conseguido la medalla de plata y mientras su cuerpo se recupera de tanta exigencia, Alvarez con una profunda tranquilidad y a modo de presentación recordó aquel clasificatorio de San Martín. “Fue la Copa Novicios, donde hice mi presentación absoluta en una competencia del powerlifting ya que en nuestra ciudad no tenemos la posibilidad de competir dado que no se organizan torneos de levantamiento de pesas porque no es una actividad popular” remarcó, y esto quizás le añada un poco más de mérito a su actuación o potencie la voluntad de los deportistas que desarrollan esta actividad.

El debut fue en plena clasificación al Argentino, y los resultados completaron largamente las expectativas. “Pude alcanzar los pesos que me había propuesto en la previa; al ser todo nuevo para mí no sabía hasta dónde podía arriesgar. Por suerte todo se dio como lo esperaba y, además, recogí muchísima experiencia mirando desde adentro una competencia de esta magnitud. Fue un punto de partida muy beneficioso en lo personal, además de llegar a levantar 140 kilos en sentadillas, 90 en press de banca y 160 de peso muerto”, valoró Manuel. 

Desde aquel “lejano” febrero, nada fue igual en su vida. “Fueron 6 meses donde incorporamos una dieta para mantener mi peso, y armamos un entrenamiento de fuerza para mejorar las marcas; fueron varias etapas que afrontamos con mi entrenador en las cuales buscamos volumen primero, masa muscular después, para terminar probando las marcas y pesos que podíamos alcanzar; en fin, un lindo y desafiante programa. Pero mi entrenador Esteban “Picu” Gómez (en el Gimnasio Unico) me guió de la mejor forma para completar todo con los mejores resultados”, destacó. 

Solamente cuatro años han pasado desde aquella “invasión” de Manuel al powerlifting. “Empecé a entrenar, como un hobby si se quiere, hace unos 4 años, y en aquel 2018 empecé a verlo trabajar a Francisco Varela, un tresarroyense que también va a Unico y fue campeón argentino. Me motivó su producción; él, amablemente fue dándome indicaciones sobre esta disciplina y me enseñó mucho. La pandemia interrumpió mi intención de hacer mi presentación competitiva, hasta que a fines del año pasado un amigo me comentó sobre la idea de ir a San Martín, y acá estamos, con un subcampeonato argentino casi impensado”, confesó. 

Porque Alvarez viajó a Córdoba con el deseo de “dar lo mejor posible, alcanzar mis marcas y si podía, mejorar lo del debut. Pero en el Polideportivo de Villa María se dio todo pese a sufrir una molestia en mi pierna izquierda”; 175 kilos en sentadilla, 100 en press y 190 en peso muerto fueron sus registros, los cuales reafirmaron un alto crecimiento. “Quedé muy cerca del campeón, Andrés Tang, de Buenos Aires, que levantó 180-100-205, respectivamente. Muy buena onda el chico, charlamos mucho de esto, quedó una linda relación; yo le reconocí su victoria, fue más fuerte que yo ese día y listo, ya está…”, comentó con dignidad. 

“Pude alcanzar los pesos que me había propuesto en la previa, por suerte todo se dio como lo esperaba. Fue un punto de partida muy beneficioso en lo personal, además de llegar a levantar 140 kilos en sentadillas, 90 en press de banca y 160 de peso muerto”, valoró Manuel Alvarez


El Argentino era clasificatorio para el Mundial a disputarse en la misma Córdoba en noviembre próximo. “Clasificaba el ganador solamente, igualmente creo que yo no podía clasificar si hubiese sido el campeón porque había que tener una experiencia de 2 años de competencia, requisito que no cumplo. Pero esta experiencia fue muy linda, la pasé ‘de 10’; vivir algo así después de tanto trabajo es gratificante. Lo mismo que rodearse un día de gente que hace tu misma disciplina; para nosotros esto siempre es muy solitario, y encontrar personas que estén en la misma es positivo; y más si son aquellos deportistas a los cuales uno sigue por redes sociales o videos porque son los mejores del país. Todo fue una locura hermosa”, confesó entusiasmado. 

Y esa emoción también tuvo su porción importante en los afectos, en el apoyo familiar y en el de su amigo Alexis Damboreana. “El me acompañó durante todo el proceso de entrenamiento y en Córdoba me ayudó con los vendajes y otros preparativos”, pero la presencia de su papá Miguel fue conmovedora. “Nos llevó, me apoyó en todo; pero con tantos protocolos sanitarios que había y al no estar él acreditado, yo no sabía si iba a poder entrar. Pero mi viejo hizo todo para que lo dejaran pasar; en mi primera tirada de sentadilla lo veo a él mirando por una ventanilla allá a lo lejos, y en el segundo ya lo encontré cómodamente sentado. Para mí fue una hermosa alegría por todo el esfuerzo que hizo, lo mismo que mi madre, porque uno debe bancarse todos los gastos; en mi caso lo único que conseguí fue el hisopado gratis que me hicieron en el Hospital” reconoció sin reproches. “Si es difícil que apoyen a los destacados, por qué iban a hacerlo conmigo que soy un desconocido”, reflexionó el ahora subcampeón argentino… 

La idea es volver a competir el año que viene. “Cuando vuelva tendré otra mente, quiero hacer una buena base, hacer todo bien. Darle importancia a algunas cosas que nos faltaron esta vez, como el tema de masajes en la competencia misma, al cuidado del cuerpo en general. Esto no lo tuve en cuenta y me pasó factura, por eso también digo que en Villa María aprendí mucho, además del resultado”. 

No sólo la medalla, en su corto transitar por el powerlifting, Manuel tiene mucho para agradecer y personas a las cuales valorar como “Esteban Gómez, una maravilla como persona y entrenador, Alexis Damboreana, Francisco Varela y a mi familia que me apoyó siempre, en todo”.