Pola, del Juzgado de Familia, Chimenti, de la Sub Comisión del Abogado del Niño y Palacios, abogada

Sociales

Registro de Cuidadores Familiares

Otra oportunidad

12|09|21 13:35 hs.

Para saber hay que aprender, para entender hay que estudiar, para conocer hay que escuchar. 


Hay niños y jóvenes entre 10 a 17 años que necesitan de un adulto que los acompañe, los atienda, camine con ellos a la par y les permitan transitar su desarrollo de la mejor manera, recibiendo amor. 

Hay 224 niños y adolescentes, el 90 por ciento de ellos tienen más de 10 años, que esperan por una familia o por personas que bajo la “figura de cuidado” los asistan para criarlos o brindarles un hogar con la opción de adoptarlos. 

María Palacios, abogada Asesora de Niños, Sebastián Pola, miembro del equipo técnico del Juzgado de Familia y Karina Chimenti, parte de la Sub Comisión del Abogado del Niño, hablaron con La Voz Del Pueblo sobre la capacitación del Registro de Cuidadores Familiares.

Iniciativa 
El Registro de Cuidadores Familiares es una experiencia impulsada por la Suprema Corte de Justicia bonaerense que se orienta a cubrir la necesidad de contar con figuras de cuidado para niñas, niños y adolescentes de 10 a 17 años alojados en instituciones, y para quienes la figura de adopción no resulta una alternativa posible. 

Se trata de un dispositivo que, en nuestra ciudad, convoca a diferentes instituciones que desde sus respectivos espacios abordan el trabajo con los postulantes o solicitantes a cuidadores y con los niños y jóvenes en condiciones de ser acompañados. 

La figura que impulsa la Corte Suprema bonaerense es una herramienta jurídica que sirve para ayudar a los niños y jóvenes judicializados y, de este modo, poder brindarles soluciones. 


Pola, miembro del equipo técnico del Juzgado de Familia, Palacios, abogada Asesora de Niños y Chimenti, parte de la Sub Comisión del Abogado del Niño (Marianela Hut)


La convocatoria 
Este proyecto convoca a familias, personas solas, con o sin hijos, que quieran acompañar o cuidar a niños, niñas y jóvenes adolescentes entre 10 y 17 años alojados en instituciones. “Se trata de chicos y chicas que no pueden retornar a su familia de origen porque no tienen cuidados parentales para seguir adelante con su proceso de desarrollo”, menciona Sebastián Pola, psicólogo y miembro del equipo técnico del Juzgado de Familia. 

Vale decir también, que para que se concrete la situación de acompañamiento los niños tienen que dar su conformidad. Los niños, niñas y adolescentes institucionalizados en Tres Arroyos y en el resto de la provincia de Buenos Aires, no tienen expectativas de salir de los hogares que los alojan, o de una vida familiar porque no hay familias anotadas para cumplir con el rol que supone ser acompañantes o cuidadores. 

Por eso, la situación, constituye un verdadero drama. Hubo un primer encuentro de capacitación con la participación de un buen número de personas. “Tuvimos un zoom y hubo familias y personas solas que se acercaron a interiorizarse. Hay un proceso posterior que implica que la gente se anime, se acerque y se comprometa en el proyecto. Por supuesto que requiere de responsabilidad y compromiso. Hay chicos esperando la respuesta y tenemos que darla”, expresa Karina Chimenti de la sub Comisión de Abogado del Niño. 


Karina Chimenti (Marianela Hut)


Se trata de un proyecto novedoso, puesto que hasta el momento solo existían listados de adoptantes. El porcentaje de solicitudes para adoptar chicos o chicas de 14 años en adelante es muy bajo para la demanda existente, según las estadísticas vigentes. “La Corte lanza este programa para la franja etaria de los niños, niñas y adolescentes que no son adoptados. La nueva figura legal es una función de apoyo, un cambio de paradigma en el que el foco está en el niño que necesita un acompañamiento en su desarrollo, no en la necesidad de ser padre o madre. Se espera que el adulto sea quien lo pueda llevar al médico, a un cumpleaños, que pueda escucharlo, vivir la adolescencia con ellos”, expresa Chimenti.

Es un compromiso en el que hay que poner el cuerpo y la psiquis, por eso, no se puede encarar sin el abordaje teórico, científico, legal y por supuesto, emocional, que brinda la capacitación que se propone desde la Corte. 

Sebastián Pola explica que “se trata de chicos que tienen en común el origen porque están atravesados por falencias en las relaciones parentales, por diversas formas de maltrato, violencia o adicciones, todo lo que conduce a la condición de desamparo”, y agrega que “al igual que el origen hay otra dimensión traumática, propia de esa franja etaria: la adolescencia que emerge en el cuerpo y el yo, lo novedoso de la sexualidad, por eso es un doble trabajo junto con su origen. Esta es la particularidad”. 


Sebastián Pola (Marianela Hut)


Responsabilidades 
Sin dudas, aquellas personas que decidan transitar por este camino altruista, los que se propongan como acompañantes o cuidadores, deben estar advertidos de estas dimensiones: el origen y la adolescencia. Lo importante es no frustrarse y entender que es un acompañamiento. “La crianza de una adolescente, en los casos a los que nos referimos, no nos va a ubicar como madre y padre, sino como acompañante o casi de par, es importante estar advertido en este sentido”, señala Pola. 

María Palacio, Asesora de Menores, insta a la inscripción y a la participación en las jornadas de capacitación porque considera “importantísimo conocer el proyecto, seguro hay gente con mucho para dar. Por eso hay que animarse, dejar de pensar que porque es un trámite judicial es engorroso, por eso es importante conocer”. 


María Palacios (Marianela Hut)


La letrada menciona que las personas que encuentren alguna dificultad al momento de inscribirse, pueden contar con la colaboración del grupo para concretar el trámite Palacios explica que “el adulto asume un compromiso que puede ser estable y en la casa o fuera de ella, no necesita ser una convivencia permanente, pero también, existe la posibilidad de completar una adopción si ambas partes así lo manifiestan”. 

La figura 
Hace muchos años atrás la vecina, una abuela, la madrina o alguna amiga de la familia, solían asumir naturalmente el rol que se promueve desde la Corte de Justicia bonaerense. Hubo niños, niñas y adolescentes que por cuestiones importantes no pudieron seguir con sus padres y otros adultos los rescataron. Sí, los rescataron, porque ayudaron en su crecimiento, les dieron perspectivas familiares, organizaron sus tiempos y acobijaron de todas las maneras posibles. 

La nueva figura legal intenta acercarse a esa misma forma natural de acompañar, pero en estos tiempos, con todas las garantías posibles para que no haya falsas expectativas o frustraciones. “Es difícil que la gente se imagine cuál es la figura de sostén, esto es como un padrinazgo”. 

María Palacio insiste en la importancia de mantener una entrevista con alguien de los referentes equipos técnicos. “Pedimos que se animen, se acerquen o llaman y expresen sus dudas. Es importante saber qué puede dar cada uno, necesitamos mucho y son pocos adultos que se anotan para cumplir los distintos roles”. 

Es Palacios la que indica que los vínculos pueden ser muy profundos entre los adultos que podrán ejercer la guarda y los y las chicas y jóvenes, tanto que podrían solicitar la adopción si ambas partes así lo dispusieran. 

Los chicos que están judicializados son aquellos que necesitan asistencia por falta de cuidado de sus padres, o porque se dictó alguna medida de protección por la que se resolvió que no estén con padres o sus familias. 

Si se dan estas condiciones, en las que no hay adultos registrados para acompañar o cuidar a estos niños, niñas y jóvenes, terminan en hogares y a pesar del cuidado que les brindan, es una institución, no una familia. “Crecen en el hogar y no encontramos las herramientas para que puedan salir de esa realidad, siempre son familias complejas y por eso es importante encontrar terceros que los cuiden. Para esto es la capacitación, para que haya personas que se ofrezcan para cumplir con estos roles”. 

El lugar 
“Los niños están en un hogar sin haber hecho ninguna acción para estar ahí”, menciona Chimenti. “Están en un hogar porque el que tenía que cumplir el rol de cuidarlos no está, y el Estado no encuentra quién lo haga a pesar de que tienen un abogado, no hay respuestas”, agregó. 

María expresa que “es muy doloroso para ellos ver cómo los niños o niñas más chiquitos se van y ellos quedan. Así llegan a los 18 años y salen a la vida sin apoyo y como pueden. Para esa falta es que hay que dar respuesta, por eso es necesario tener un listado de gente que quiera cuidarlos. Hay que evitar el padecimiento del niño, especialmente en aquellos que no tienen a nadie que los cuide, salvo una institución”. 

Los equipos técnicos brindarán el seguimiento y acompañamiento a las familias que se inscriban e incluyan en el programa. “Los postulantes a cuidadores necesitan que les muestren cómo funciona, de qué se trata, la idea es conocer bien y adecuar el rol”. 

María Palacio recuerda que “la inscripción siempre está abierta y la necesidad es inmediata. Las personas que se inscriban tienen que saber que es un compromiso de sostenimiento y de continuidad en el tiempo. En la capacitación se prepara bien a los interesados y cada uno sabrá bien a qué atenerse”.

Asimismo agrega que “todas las leyes de protección de la niñez apuntan a evitar la institucionalización y que los servicios de protección trabajen en las familias para que los chicos sigan con ellas, pero hay situaciones en los que ya no es posible, o es grave lo que ocurre en su casa. Entonces, como última instancia está el hogar. Es para salir de allí que se buscan alternativas, pero no siempre se encuentran”. 

Finalmente expresan que “los chicos necesitan hoy esa ayuda, para nosotros el tiempo es rápido, pero no para los chicos que están en situación de sufrimiento. Para nuestra intervención es un tiempo corto, que se termina cuando llegan a la mayoría de edad”. 

Hay niños, niñas y jóvenes que tienen otra oportunidad y seguro, muchos lectores que se la pueden brindar. 

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Información y requisitos 
La Asesoría de Menores del Poder Judicial, el Servicio Local de Promoción y Protección de Derechos del Niño, el Juzgado de Familia de Tres Arroyos y la Subcomisión de Abogados del Niño de Asociación de Abogados de Tres Arroyos brindan información para la inscripción de los interesados.

Los requisitos para inscribirse como cuidador familiar apuntan a no tener antecedentes penales, ni de violencia familiar, ni estar registrado como alimentante moroso.

Se cumplimenta en la página de la Suprema Corte, en la pestaña de Guardas y Adopción, y luego los aspirantes llevan adelante una serie de talleres y entrevistas de manera virtual.

Aquellas familias que deseen ofrecerse como cuidadores de niños, niñas y adolescentes de entre 10 y 17 años alojados en instituciones sin posibilidad de retornar a sus grupos familiares de origen y respecto de los cuales la adopción no resulta una opción viable, podrán hacerlo a través del mail: cuidadoresfamiliarestsas@gmail.com Teléfono: Asesoría Móvil: 2983380033 o al Juzgado de Familia: 2983428093 

Por INBOX a: Facebook: Registro de Cuidadores Familiares Tres Arroyos. Instagram: @cuidadoresfamiliares3arroyos