Los ciudadanos se pronunciaron el domingo 12 de septiembre

Opinión

EDITORIAL

Desconexión

19|09|21 09:18 hs.


Escuchala en la voz de Diego Jiménez


 “…Creer mayoritariamente que el voto a la oposición y que ha recibido, es afirmativo de sus trayectorias y sus propuestas, es un error grave… El voto va a un lado u otro. Es demasiado volátil. No es propiedad de nadie y cambia demasiado rápidamente. Hay muy poca tolerancia con los fracasos de la gestión. Hay niveles de necesidades insatisfechos muy amplios. La sociedad está pidiendo que se extienda el horizonte, que es de corto plazo La esperanza de la gente fue destruida por los gobiernos de los últimos 10 años, incluido el de ustedes…”. No es la voz de un oficialista, sino del intelectual argentino Alejandro Katz, en el programa Mesa Chica, emitido por la señal La Nación + esta semana, en un debate con Cristian Ritondo, diputado de Juntos por el Cambio. Es una advertencia atendible y se sostiene en cifras elocuentes: la inflación acumulada del año 2019 fue del 53,6% y la pobreza del 35,5%. La prudencia y el pudor debería ser la regla entre oficialistas y opositores. Los relatos de unos y otros, no se condicen con la realidad de las cosas. 

La madre de todas las batallas, la de la provincia de Buenos Aires, sorprendió a ganadores y a perdedores. Así como también el resultado global de las elecciones realizadas el domingo pasado. Eso muestra no solo el error de muchas consultoras (la que acertó en sus pronósticos en el primer Estado argentino, fue Opina Argentina dirigida por Facundo Nejamkis) sino la desconexión entre la clase política y la realidad de la ciudadanía. Un gran porcentaje de la política convive en un microclima que comparte con los medios nacionales, pero que esta desanclado del territorio cenagoso que transitan los argentinos y argentinas de a pie. Las elecciones fueron elocuentes para mostrar esta circunstancia y dan cuenta del peligro de ese aislamiento. El resultado socioeconómico de la Argentina, agudizado hace más de diez años, lo termina de confirmar. 

Es muy difícil, y puede ser no muy conveniente, realizar un análisis contra factico del presente, como algunos aventuran, imaginando una performance mucho mejor del gobierno actual si no hubiese existido la pandemia. Sobre todo, porque su objetivo estaría solo orientado a justificar errores, malas decisiones y eventos no esperados que no hubiesen sucedido, hipotéticamente, de haberse transitado circunstancias normales. La complejidad de la realidad estructural del país, mirada en el largo plazo, requiere de análisis reales, no explicaciones justificadoras.

Las cifras del año 2019 son mejores que las actuales. ¿Pero puede un análisis serio sostenerse en datos que por su propio peso deberían avergonzarnos como sociedad? Y esto vale para los actuales administradores como para los que nuevamente aspiran a serlo. De nuevo, el problema es de desconexión política. No hay nada más pernicioso que no intentar acercarse a la realidad de las cosas. Y como hemos escrito en columnas anteriores, observarla a través del lente del marketing, puede ser conveniente para diseñar una estrategia de campaña, mejorar la imagen pública de tal o cual candidato, pero es a todas luces insuficiente para comenzar a solucionar los problemas graves y cada día más agudos que sufre la sociedad argentina. 

Los argumentos de Katz se dirigen hacia ese punto: la ciudadanía mayoritariamente vota a unos y otros buscando respuestas y los que lo hacen por razones ideológicas son minoría. La paciencia es poca, de allí el cambio abrupto en cada elección en la orientación del sufragio, buscando alternativas nuevas, pasadas o, sencillamente, castigando gestiones, como ocurrió el 12 de septiembre pasado. Los relatos, entonces, sirven de poco. Quizá para fidelizar un margen estrecho de seguidores y seguidoras, pero son insuficientes para describir, analizar y buscar alternativas que modifiquen positivamente los complejos dilemas que tienen por delante las sociedades modernas. Comprender esto es crucial. 

La Historia sirve para ver en perspectiva analítica el largo y el mediano plazo, para no dejar al corto, el del día a día, el de los acontecimientos cotidianos, librado a la interpretación rápida y desconectada del proceso general que lo contiene. Por eso lo ocurrido en las últimas elecciones no constituye un hecho aislado, no se explica solamente con los datos de la semana anterior o con el efecto del último e ingenioso spot o acto de campaña. Hunde sus raíces en un trazo más largo, atravesado por erráticas respuestas a los grandes dilemas que afronta el país. 


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