La Ciudad

Cuatro días sin pacientes

A sala vacía

26|09|21 09:22 hs.

El 10 de abril de 2020, Tres Arroyos registró el primer caso de coronavirus. Se trató de un vecino de Orense, de 42 años, que había dado positivo y que, por complicaciones sufridas a partir de sus patologías preexistentes, quedó internado en el Hospital Pirovano. 


El pasado miércoles, a más de un año de esa situación que generó todo tipo de sensaciones negativas en la comunidad, la Sala Covid del Centro Municipal de Salud quedó totalmente libre de pacientes portadores del virus, un escenario que llenó de alivio y satisfacción a autoridades sanitarias, médicos y todo el personal que “aguantó los trapos” y soportó los durísimos momentos que provocó esta maldita pandemia. 

De todos modos, la coincidencia es unánime en la totalidad de los actores que son parte del sistema de salud local. “La pandemia todavía no terminó. Hay que seguir con las medidas preventivas”. 

Ese es el mensaje que, en cada oportunidad que puede, baja el secretario de Prevención y Salud, Gabriel Guerra, y sobre el cual también se alinearon todos los profesionales sanitarios del distrito.

Como dato que refleja lo alentador de la situación actual, el pasado jueves, médicos, enfermeros y personal de limpieza de la Sala Covid I caminaron los pasillos de dicha área sin la indumentaria de protección que utilizaron durante más de un año. 

Solo se apeló al uso del barbijo. Todo se vivió con tranquilidad, relajación, felicidad y armonía, sensaciones que estuvieron totalmente ausentes cuando los casos de coronavirus no traban tregua, tanto cantidad como en gravedad.

En la trinchera 
Roberto González, Adrián Laborde y Laura Arnaudín fueron tres de los médicos que se enfrentaron cara a cara al virus y a un sinnúmero de situaciones adicionales -vinculadas con lo afectivo y emocional- que fueron provocadas por el coronavirus.

Los tres profesionales se abrieron y contaron en primera persona cómo llevaron adelante las distintas circunstancias que, de un día para el otro, impuso la pandemia. 

González, Laborde y Arnaudín comparten la experiencia de trabajo en la Sala Covid que se puso en funcionamiento en el Hospital en el marco de la llegada del coronavirus.

Provenientes de la salud privada, se sumaron al sistema público luego de la fusión planificada en marzo de 2020 entre ambos sectores para afrontar el impacto de una enfermedad nueva y que, en ese entonces, no paraba de expandirse por todo el mundo. “Con los primeros casos, nosotros estábamos con mucha más incertidumbre y carga de ansiedad. Todo lo relacionado a Covid y su manejo lo tuvimos que ir aprendiendo sobre la marcha. Hoy la situación es totalmente distinta. Tenemos un manejo mucho más consolidado y práctico. Podemos definir mucho mejor la evolución de un paciente, algo que era muy difícil al principio”, expresó Laborde. 


Con la Sala Covid sin ocupación de pacientes, el personal de salud se mostrí aliviado luego de tantos meses de tensiones


González, por su parte, transformó en palabras lo vivido dentro y fuera de la Sala Covid en los momentos más duros de la pandemia. “Hemos pasado por todas las sensaciones. Hubo ansiedad extrema ansiedad y muchísimo estrés, incluso algunos momentos de depresión también”, dijo. 

Y agregó: “Uno se encontró con casos muy complicados y fue bastante traumático. De hecho, hemos tenido bajas de profesionales por extrema ansiedad y estrés. No pudieron soportar la situación”. 

En tanto, Laborde manifestó: “Pasamos muchísimas situaciones. Lo más crítico fue cuando tuvimos varios pacientes críticos y al mismo tiempo. Estaban muy complicados y que hubo que derivar a terapia intensiva o a otros centros. En el Covid, el tiempo corre muy rápido. Un paciente puede estar muy bien a la mañana y muy mal a las doce horas. Por más que nosotros hayamos actuado en tiempo y forma, la dinámica de la enfermedad se dio a así en muchos pacientes”.

“Con los primeros casos, nosotros estábamos con mucha más incertidumbre y carga de ansiedad. Todo lo relacionado a Covid y su manejo lo tuvimos que ir aprendiendo sobre la marcha. Hoy la situación es totalmente distinta” (Adrián Laborde) 


Arnaudín también expuso las sensaciones que tuvo en el peor momento de la pandemia. “Fue cansador y agotador, sobre todo mentalmente. Uno ha atravesado la situación de gente que conoce y que lamentablemente ha fallecido. Ante eso, se ubica en el lugar de que le pudo haber tocado a uno mismo o a alguien muy cercano. La cuota emocional y afectiva siempre está”, señaló. 

Y agregó: “Uno se corre del rol de médico y se pone en el lugar de una persona del grupo social. Ahí está el sentimiento del miedo, de la angustia y de determinadas cuestiones que van más allá de lo profesional”.

“En este momento estamos en cierta calma, sin casos que requieran de internación. Habrá que ver qué pasa con las mutaciones a futuro. Esto es día a día. A pesar de que se han dado algunas aperturas de actividades, esperemos que la gente sostenga las medidas de cuidado y la conducta preventiva”, mencionó. 

Hay equipo 
Los tres médicos resaltan de especial manera la labor de todo el personal sanitario que le puso el hombro a una inesperada y dura pandemia. “El equipo de enfermería y de limpieza fue un pilar importantísimo para nosotros”, indicó Laborde, quien agregó: “No se puede trabajar de manera individual en estas situaciones. Eso es imposible”. 

González, por su parte, aportó: “El personal de enfermería hizo un trabajo fundamental en lo que contención de paciente. Nosotros también siempre tratamos de que la gente estuviese lo más contenida posible, a pesar del aislamiento que generó la situación, lo cual fue lo más difícil de sobrellevar”. 

El médico, en tanto, dijo: “También nos tocó contener a los familiares de los pacientes. Los informes se daban en forma telefónica, algo a lo que la gente no estaba. Pero en base a la paciencia, a la calma y a poder contenernos entre todos, pudimos salir adelante”. 

 “El personal de enfermería hizo un trabajo fundamental en lo que contención de paciente. Nosotros también siempre tratamos de que la gente estuviese lo más contenida posible, a pesar del aislamiento que generó la situación, lo cual fue lo más difícil de sobrellevar” (Roberto González)

 
En una nueva intervención, Laborde fue claro. “Todos los médicos tenemos perfiles distintos, pero todos, al mismo tiempo, trabajamos por un mismo objetivo; incluso, el grupo de profesionales que vino al Hospital a colaborar y a ayudar con la internación. No tuvimos fisuras de ningún tipo”. 


Ana Basilio, directora técnica del Centro Municipal de Salud, junto a una de las enfermeras de la Sala Covid


“En los momentos más duros nos supimos contener entre los médicos y con todo el personal. Siempre compartimos todas las experiencias, tanto las buenas o favorables, como las malas y negativas. En las salas hemos reído y llorado. Pasamos por todas las sensaciones. De todas maneras, siempre tratamos de que los pacientes estén con la moral en alto”, sostuvo Laborde.

En esa misma línea, Arnaudín hizo su aporte. “El trabajo en equipo fue clave. Se necesitaba que uno se apoye en el otro para seguir adelante. La ayuda mutua fue fundamental para sacar a los pacientes y, además, para sostenernos nosotros mismos”. 

 “En este momento estamos en cierta calma, sin casos que requieran de internación. Habrá que ver qué pasa con las mutaciones a futuro. Esto es día a día. A pesar de que se han dado algunas aperturas de actividades, esperemos que la gente sostenga las medidas de cuidado y la conducta preventiva” (Laura Arnaudín) 


González, en tanto, se refirió a uno de los escenarios más complejos de la pandemia. “Los meses de abril, mayo, junio y julio de este año fueron muy duros. Nuestras familias, los afectos y el entorno sufrieron igual o más que nosotros. A nuestras casas llegábamos destrozados y, por momentos, depresivos. La contención familiar fue muy importante”, subrayó. 

Alerta 
Tanto Laborde como González y Arnaudín no pudieron ocultar su alivio por el favorable contexto sanitario que reina en Tres Arroyos en el marco de la pandemia. De todos modos, los tres profesionales mantuvieron la cautela ante la llegada de una eventual tercera ola. “No hay que bajar los brazos. Hay que seguir con los cuidados. Todavía no llegó la tercera ola. Si bien acá hubo una disminución importantísima de casos, no hay que bajar los brazos”, manifestó González. 

Y Laborde agregó: “La tercera ola se sigue esperando. Ahora estamos en un período de mucha tranquilidad, pero hay que mantener cierto nivel de alerta de cara al futuro inmediato”. 

Por su parte, Arnaudín señaló: “Esperamos que esto dure. Se trata de una patología incierta. En este momento estamos en cierta calma, sin casos que requieran de internación”.