Opinión

Por Agustín Báez (*)

Día Mundial de la Salud Mental

10|10|21 20:48 hs.

El Día Mundial de la Salud Mental se conmemora todos los 10 de octubre, con una campaña que busca concentrar la atención mundial en la identificación, tratamiento y prevención de algún trastorno emocional o de conducta destacado para ese año. 


La marginación, exclusión y estigmatización son los problemas más graves que han enfrentado históricamente las personas con discapacidad mental o psicosocial. Desde la concepción de los locos como seres poseídos por fuerzas y poderes sobrenaturales -fueran éstos dioses o malignidades demoniacas- hasta la asociación de los trastornos mentales con pecados, vicios y crímenes, estas conductas han sido consideradas como desviaciones de las normas y a quienes las presentan, un peligro tanto para sí mismos como para la sociedad. 

El reconocimiento por la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad de que las personas con “enfermedades mentales” ahora son personas con discapacidad mental o discapacidad psicosocial -cuyas características, manifestaciones y requerimientos son distintos de los otros tipos de discapacidad- se considera uno de los grandes logros, en muchos sentidos, de este revolucionario instrumento internacional. 

El Día Mundial de la Salud Mental es promovido por la Federación Mundial de la Salud Mental y cuenta con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que trata de impulsar un compromiso global para crear conciencia y movilizar esfuerzos en todo el mundo. 

 Este año 2021 acompañado por la pandemia ha multiplicado los nuevos casos de salud mental y ha empeorado los preexistentes. 

 Mientras la pandemia y otras cuestiones profundizan las desigualdades, es esencial que en todos los rincones del mundo se trabaje intensamente para que la atención de salud mental sea una realidad para todos. 

El derecho a la atención de las personas con padecimiento mental es el primero que se viola. Estas personas están entre las víctimas de las más graves violaciones de los Derechos Humanos que generalmente se superponen con la pobreza, agravando aun más su situación. 

 La letra y la realidad 
 En esta fecha hay que destacar el compromiso de los gobiernos, sociedad civil, familiares para que las leyes dejen de ser un relato y se hagan realidad. 

 Me refiero a la ley nacional de Salud Mental 26657/2010; la ordenanza municipal 6408/2012, para nuestro distrito. 

La representante de la OPS/OMS (Organización Panamericana de la Salud-Organización Mundial de la Salud) en Argentina, Maureen Birmingham, también puso el acento en la existencia de “una importante brecha entre los aspectos contenidos en la Ley de Salud Mental y su implementación efectiva”, al señalar que “son muchos los desafíos y caminos que quedan por recorrer”. 

 Además, explicó que “la OPS/OMS, en su Plan de Acción en Salud Mental, promueve un modelo comunitario que tiene entre sus ejes fundamentales la desinstitucionalización, la inserción del componente de salud mental en la atención primaria de salud y en los hospitales generales, la existencia de una red de servicios, la participación social, la coordinación intersectorial y el abordaje de derechos humanos”. 

 Capacitación 
Lo que pasamos por la universidad y somos conscientes de la globalización, sabemos que en todas las profesiones es crucial la capacitación continua para estar a la altura de los acontecimientos y los cambios diarios que ocurren en el mundo. 

 En lo inmediato hay que actualizar a los profesionales y readecuar la formación, extensión e investigación de los profesionales de la Salud Mental. 

El doctor Galende, referente de la ley de Salud Mental, destaca que hoy se requiere de especialistas integrados en equipos interdisciplinarios (artículo 8 de la ley), formando criterios de atención y a la vez ampliando los recursos de intervención. No olvidemos que finalmente actuamos como comprendemos el problema, si creemos que “la enfermedad” son solo los síntomas, si esa es la comprensión del sufrimiento mental, seguramente nos conformaremos con calmar o eliminar esos síntomas. Para actuar en las determinaciones complejas de un sufrimiento mental hay que tener una comprensión también compleja del trastorno. Eso aún falta en los planes de estudio.

Está muy claro que en la mayoría de las situaciones, la familia por sí sola no puede sostener la intención y la contención de sus familiares. Salvo algunos casos puntuales, pero nunca en aquellos que arrastran cronicidad y recaídas con crisis severas. Por esta razón la capacitación de los profesionales, personal auxiliar terapeutas, acompañantes terapéuticos y asistentes personales es crucial, ya que deben poner el cuerpo cuando es necesario. También hay que capacitar y sensibilizar a otros sectores de la sociedad, ya que es el contexto general en el que se desenvuelven las personas con padecimiento mental. 

En un próximo artículo, voy a describir los ejes transversales y diversos aspectos para favorecer la implementación de la mencionada ley. 

 Algunas Fuentes Consultadas: OPS, 2021. https://www.paho.org/es/campanas/dia-mundial-salud-mental-2021 ; Basaglia, 2008; Benzoni y Cingolani, 2015; Bottinelli y Cohen, 2021; Cetkovich- INECO, 2015; Cohen y Natella, 1995; Fabregas y otros, 2018; Faraone et al, 2010; Ferro, 2010; Galende, 1997; 2008; Manes, 2020; Ministerio de salud, 2011; 2013; 2017; Novell Alsina y otros, 2003; OMS, 2004: 2009; 2013; PNUD, 2015; Shiavertti, 2008, entre otros.

 (*) El autor es integrante del grupo de padres y voluntarios “Mas Inclusivos Tres Arroyos”    


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