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La Ciudad

Entrevista

Daniel Brailovsky: “La escuela nos recuerda que podemos ser lo que queramos ser”

11|10|21 08:22 hs.


Tiene una amplia formación en Educación y en nivel Inicial. Es autor de libros de referencia. El viernes a las 18 horas dará una charla virtual gratuita y abierta a todos los docentes interesados, organizada por nivel Inicial Manuel Belgrano-EATA


El viernes a las 18 horas se llevará a cabo una charla virtual de Daniel Brailovsky, organizada por nivel Inicial Manuel Belgrano-EATA. Tiene como tema “El sentido de la escuela: el docente, arquitecto y anfitrión”, es gratuita y abierta a todos los docentes interesados e integra un ciclo de conferencias sobre educación que desarrolla la EATA. Es necesario inscribirse en forma anticipada. 

Daniel Brailovsky es doctor en Educación, licenciado en Educación Inicial, maestro de nivel Inicial, profesor de Educación Musical y Magister en Educación con orientación en Gestión Educativa. En este marco, el jueves además brindará una conferencia destinada al personal de la EATA y especialmente del Jardín, oportunidad en la que tratará aspectos específicos del nivel Inicial. 

Los encuentros habían sido organizados para concretarlos de manera presencial en 2020, pero debieron reprogramarse y tendrán lugar a través de la plataforma Zoom en la presente semana. 

Dos dimensiones 
En un diálogo con La Voz del Pueblo, indicó que el docente como arquitecto y anfitrión constituye un enfoque a partir de “dos metáforas que busco, de alguna manera, ponerlas juntas y sacarlas de la contradicción en que habitualmente se las piensa”. 

Al respecto, dijo que se trata de “esas dos dimensiones de la tarea docente que tienen que ver por un lado, con los aspectos técnicos pero que no por técnicos son menos importantes; y por el otro, los aspectos éticos que no por éticos requieren menos tiempo, dedicación, precisión o rigor para ser pensados”. 

En su análisis, sostuvo que “el docente es un arquitecto porque tiene que diseñar una serie de dispositivos en los cuales esté pensado un presupuesto de tiempo, una disposición de los espacios, un orden y una secuencia determinada para las propuestas y las acciones”. Puntualizó que tales dispositivos abarcan “un montón de cuestiones” y explicó que “son decisiones que hay que tomarlas cuidadosamente, teóricamente informadas antes de la enseñanza”. Tal diseño “se traduce luego en la planificación didáctica, en los programas de estudio y en los proyectos”. 

Brailovsky observó que “si la misma planificación se ejecuta en dos escenarios diferentes, va a dar lugar a dos experiencias distintas. Esto tiene que ver con aquellas dosis de lo impredecible, de lo que se va construyendo a medida que sucede y allí juega el rol del docente como anfitrión”. 

Le otorgó relevancia a que “el docente no tiene que estar demasiado sujeto ni tampoco dejarse llevar por las maquinarias que él mismo ha inventado, me refiero a máquinas contextuales. Que no terminen condicionándolo”. 

Mencionó como ejemplo una práctica en el aula y la manera en que se aplica: “El trabajo en pequeños grupos es considerado como una forma alternativa al aula tradicional. Los alumnos se reúnen y desarrollan una consigna, el profesor está disponible. Es un diseño muy interesante y sin embargo, puede llevarse a cabo de manera creativa y atendiendo a las necesidades, a las iniciativas, al modo de vincularse entre sí entre los diferentes integrantes del grupo o puede realizarse también de una manera carente de esa sensibilidad”. 

Por este motivo, planteó que “por más buena prensa que tenga el trabajo en grupo, puede ser una mala idea bajo ciertas circunstancias. Esto se vincula con esa mirada situada que el docente debe tener, cuando es el anfitrión de una situación única e irrepetible”. 

Las maestras 
El aislamiento y las restricciones en la etapa más compleja de la pandemia afectaron a todos los niveles de la educación. Esta situación se sintió de manera particular en Inicial. 

En este sentido, Brailvosky puso de manifiesto que “es muy difícil pensar la tarea del nivel Inicial por fuera del encuentro concreto. Sus pilares tienen que ver con una disposición física del docente. Es inconcebible pensar que pueda realizar su propósito a través de Wahtsapp, Meet, Zoom”. 

No obstante, subrayó que “lo que me parece interesante ver es como esta situación totalmente inédita, nos permitió aprender algo sobre la importancia de los fundamentos pedagógicos del nivel Inicial y que también hubo un montón de historias de maestras que a pesar de esas limitaciones enormes, hicieron cosas muy interesantes”. 

En esta línea de pensamiento, expresó que “hicieron cosas que realmente valieron la pena para poder llegar a la familia, para proponer actividades con dispositivos de juego en los hogares, en cada lugar. El juego, propuesto por los docentes a la distancia, funcionó de alguna manera como un embajador de las cosas del jardín”. 

Entre otras iniciativas valiosas, señaló que “hubo serenatas de las maestras a sus alumnos a través de las ventanas, bibliotecas poéticas o musicales que se acercaron a las familias, recorridos en bicicleta casa por casa para llevar algún regalo o propuesta. Cada una de estas cosas, siempre estuvieron fundadas en el espíritu pedagógico del nivel Inicial”. 

Proyectos de vida 
Las experiencias de escolaridad, más allá del aprendizaje de muchos contenidos, “a veces funcionan como meros pretextos para construir un nosotros, abrir las ventanas del mundo”, consideró Brailovsky. 

Reflexionó que “a veces se critica a las escuelas porque los chicos aprenden cosas que después se las olvidan. No son cosas que a veces sean percibidas todas ellas como útiles o necesarias para vivir la vida y habitar el mundo. Se pierde de vista, sin embargo, que los contenidos escolares en la mayor parte de los casos son meros pretextos -reiteró- para acercar a los estudiantes a ciertos lenguajes, estéticas, sensibilidades”. 

Como un punto relevante, afirmó que “el haber dedicado tiempo al estudio de cada área de conocimiento, lo hizo sentir a uno que el mundo se ensanchaba, que el lugar de uno en el mundo ya quedaba más lejos, que uno podía ser más ambicioso, tener proyectos de vida más allá de aquellos que nos muestra nuestra propia familia”. 

En la continuidad de su respuesta, se encuentra un sentido profundo y movilizador de la escuela. “Es un ámbito separado en el que uno sale de su casa, de su barrio, de su vida y de sí mismo por un ratito. No porque uno deje, abandone, repudie o se rebele contra sus principios, contra su identidad o cultura. Pero la escuela nos recuerda que nada de lo que constituye nuestra identidad y nuestra herencia es una obligación y es un mandato. Que podemos ser lo que queramos ser, por eso nos tiende esta pintoresca varieté de conocimientos a los que me parece que es injusto tildar de inútiles o arbitrarios”, argumentó. 

La tecnología 
En la mirada de Brailovsky, “las mayores novedades en materia de enseñanza y tecnología tienen que ver con el modo en que humanicemos justamente el uso de lo tecnología”. 

Entiende que es un accesorio del encuentro presencial, una serie de instrumentos a disposición de los alumnos. “Hay que darse cuenta que es conveniente dejarla afuera de algunas situaciones. Todos nos hemos vuelto más conocedores y criteriosos”, valoró. Y dijo finalmente que “en el caso del nivel Inicial, donde las nuevas tecnologías ocupan un lugar más periférico que en otro niveles de enseñanza, todo esto vale por dos”.