Opinión

Política Local

Luego del 10-D, habrá un antes y un después

05|12|21 09:10 hs.

Por Marcos Fersen


El próximo viernes se producirá un antes y un después en el mapa político local, sobre todo, en el ámbito del Concejo Deliberante. La nueva conformación del cuerpo deliberativo tendrá una coyuntura inédita en la historia moderna de la política tresarroyense: el Movimiento Vecinal no contará con representantes en los principales cargos, ni tampoco concejales en las presidencias de ninguna de las seis comisiones internas del legislativo, un aspecto que, según voces experimentadas, no tiene antecedentes recientes. 

Como ya es de público conocimiento, Martín Garate (Frente de Todos) será quien presidirá el Concejo Deliberante a partir del 10 de diciembre. Adriel Sorgue, de Juntos, ocupará la Secretaría del cuerpo. Ese fue el saldo de una negociación de varios días entre Juntos y el peronismo, las fuerzas que lograron los dos primeros lugares en las últimas elecciones y que dejaron al vecinalismo en la tercera colocación. Entre ambos espacios se distribuyeron las presidencias de las comisiones internas, quedando para Juntos las de más relevancia, entre ellas, Hacienda y Legislación. 

Llamativamente, o no, los concejales del bloque del Movimiento Vecinal, ni tampoco alguna figura del seno del oficialismo, ocupará un rol de relevancia en el legislativo, un aspecto para nada menor de cara al futuro inmediato y pensando en 2023, año de elecciones en las que se pone en juego la conducción del distrito. 

Eso fue lo que se “cocinó” durante la semana en los pasillos del Concejo Deliberante, aunque en el mundo de la política todo puede pasar y más de uno puede pensar en que el acuerdo alcanzado se rompa el mismo 10 de diciembre, una hora antes del acto de asunción de los concejales electos y la despedida de los ediles que finalizan su mandato. 

Los representantes de cada bloque deberán agudizar sus capacidades para lograr consensos, una idea que en las declaraciones a la prensa fue reiterada por los protagonistas en numerosas ocasiones pero que en la práctica, al menos en lo que se dio durante este año, lejos estuvo de materializarse


Ahora bien. La próxima conformación del cuerpo legislativo tendrá a seis concejales por fuerza (Juntos, Frente de Todos y Movimiento Vecinal). Sin dudas, los representantes de cada bloque deberán agudizar sus capacidades para lograr consensos, una idea que en las declaraciones a la prensa fue reiterada por los protagonistas en numerosas ocasiones pero que en la práctica, al menos en lo que se dio durante este año, lejos estuvo de materializarse, tanto si se consideran las posturas que se tomaron desde el legislativo como del mismo Ejecutivo.

Recambio
Bajo esas circunstancias, este viernes se concretará el “recambio” en el legislativo. Un envalentonado Juntos sumará un concejal más a su banca. Por su parte, el peronismo, que ya cuenta con roces internos y algunas fisuras en lo que será el nuevo bloque, tendrá un edil menos en comparación con la actual conformación. El vecinalismo, en tanto, mantendrá el número de representantes, aunque expondrá un peso político visiblemente inferior si se lo pone al lado de anteriores bloques oficialistas. 

Ante el mencionado escenario, Carlos Sánchez encarará desde este viernes sus últimos dos años como intendente. Lo hará con un Concejo Deliberante con una paridad y equilibrio de fuerzas que nunca se dio durante sus años como máxima autoridad del distrito, una coyuntura que implica un desafío y que debería tener muy en cuenta a la hora de elevar y presentar iniciativas de relevancia. Serán tiempos de alcanzar puntos en común con el arco opositor, algo que, al menos este año, lejos estuvo de concretarse en los temas de real importancia. 

El jefe comunal todavía tiene la sangre en el ojo por el tratamiento que en el Concejo Deliberante, a finales de 2020, tuvo el presupuesto municipal que está en ejecución. Algunos de los puntos principales del proyecto inicial -entre ellos, un aumento de tasas del 46 por ciento- fueron desestimados por la oposición, que en contrapartida propuso una suba del 27, lo cual finalmente fue lo aprobado. “Eso implicó que contemos con 150 millones de pesos menos”, fue lo que se dijo desde el oficialismo durante todo 2021. En el transcurso de la semana, el concejal vecinalista Luis Zorrilla, quien preside la Comisión de Hacienda -ámbito en el que se abordan, entre otras, las cuestiones ligadas a las finanzas de la comuna- admitió haberse quedado con “una espina” por el desenlace que tuvo el proyecto del presupuesto municipal 2021. 

Ahora, con la próxima conformación del legislativo, será una incógnita -y algo intrigante- la relación que habrá entre el Departamento Ejecutivo y quien ocupe la presidencia de la Comisión de Hacienda -que quedará en manos de Juntos luego del 10 de este mes- a la hora de llegar a un consenso con respecto a, por ejemplo, la suba de las tasas. 

Sin dudas, en lo inmediato, esa es la primera gran muestra de madurez que la clase política local debería mostrar en un tema que pega de lleno en la población. Ahí se verá si la idea de “lograr consensos” solo se usa ante los micrófonos de la prensa o si realmente esas palabras se traducen en hechos concretos.  


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